MARTES 27 de Febrero de 2024
 
 
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El “take over”

Ahora lo denominan el “take over” (tomar el control), que no es otra cosa que reformular las fuerzas y comenzar a tener el mando. La maniobra realizada por el ex presidente Mauricio Macri es clara y pretende anticiparse a las gestiones que está realizando Patricia Bullrich junto a Santiago Caputo, procurando encontrar el camino para el nuevo “rediseño político”, que consistiría en la fusión del PRO y LLA.

Este operativo se viene gestando en las filas del PRO, desde hace varias semanas y se puso en evidencia cuando, el fundador de la línea que después confluyó en Juntos por el Cambio, hoy una coalición en extinción, señalaba a sus seguidores más fieles que no se apuraran, que el “crash” del presidente Javier Milei estaba cerca y que ése sería el momento de ocupar posiciones en el staff gubernamental.

El momento de esa caída mileista se produjo cuando se vieron frustradas las intenciones de hacer valer su fuerza ante el Congreso y obtener la aprobación de su Ley de Bases -atento a que el DNU había logrado sostenerlo al evitar su tratamiento en la bicámara, lo que nunca se integró- y en el bloqueo del Senado.

Javier Milei, ya dio el conforme para la fusión, sin especificar formas ni contenidos. La lucha interna Macri-Bullrich asoma con inusitada virulencia para alcanzar los niveles de poder que le permita -a uno de ellos- compartir el poder gubernamental, objetivo que fue parte de la planificación a la que llegaron tras el “acuerdo incondicional” que permitió a Javier Milei llegar a la Presidencia de la Nación.

La determinación de pedirle el alejamiento de sus cargos a todos los funcionarios que respondieran a los gobernadores que no votaron la Ley de Bases, comenzó a cumplirse, situación que favorece al ambicionado plan de “tomar el control” y constituir una fuerza paralela con el poder de decidir sobre cuestiones de Estado, en la que están empeñados Mauricio Macri y Patricia Bullrich, cada uno por su lado.

El fundador del PRO, ya hizo mención a sus candidatos para los reemplazos que, según posibles contactos, habría convenido con el libertario: Cristian Ritondo para la presidencia de la Cámara de Diputados en lugar de Martín Menem; Guillermo Dietrich, jefe de Gabinete; Diego Santilli en Interior, y María Eugenia Vidal en Capital Humano. La exgobernadora también suena para la Anses.

Por su parte, Patricia Bullrich procura con Santiago Caputo constituirse en la garante de la fusión entre su partido y La Libertad Avanza. Eso implicaría la llegada de los principales dirigentes del PRO, pero también dejar afuera a Macri, una estrategia similar a la que utilizó para quedarse con Seguridad.

Lo mismo, según datos periodísticos, se materializaría en la relación Macri-Villaruel, que configuraría un nuevo capítulo de la historia política de La Libertad Avanza. Al parecer, estarían consolidando una plataforma para equilbrar el manejo del gobierno en cuestiones que hoy son motivo de cuestionamientos y conflictos.

Si se pretendía algo más “maquiavélico”, será difícil de encontrar. Todos operan contra todos. Las evaluaciones de los analistas políticos fueron un fiasco, dado que ninguno se animó a manifestar que se estaba produciendo una operación multifacética en el marco de la búsqueda del poder político.

La realidad es una sola y se manifiesta en las idas y venidas; en la ausencia de sustento sólido en los mecanismos transformadores que alienta un gobierno que está demostrando innumerables flaquezas en el plano de lo político y agravando situaciones que ya venían siendo realmente fracturas sociales, que alentaban una rebelión de los sectores más perjudicados económicamente.

El presidente Javier Milei entiende que “los que hablan de consenso son unos corruptos. Viva el consenso es viva la corrupción, viva el toma y daca, viva la entrega de cargos a cambio de plata”.”Etimológicamente y según la definición de la RAE (Real Academia Española) Consenso-Consensus es “Acuerdo adoptado por consentimiento entre todos los miembros de un grupo”: “Se procura el consenso para evitar la violencia abierta” (Ostolaza Política [P. Rico 1989]). Es palabra castellanizada desde antiguo, por lo que no debe usarse en español la forma etimológica latina consensus”. 

En ninguna de sus formas de aplicación se manifiesta que exista algo espúreo o corrupto en acordar, consentir, acordar, concertar, pactar, entre muchas otras formas de expresar, que es una forma de establecer el equilibrio entre los que piensan diferente.

Estamos en una situación de crisis institucional muy profunda que se agrava en la medida que el presidente sigue forzando las formas adecuadas de hacer política, que no interesa ya, si es de derecha, centro o izquierda, si lo que se procura es el bienestar general. El camino emprendido es -hoy- a todas luces erróneo.
 

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