LUNES 20 de Julio de 2026
 
 
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Tibia caravana en Pico 

El resultado que no fue el deseado y un festejo que con sabor agridulce

Todo se preparó como para una gran celebración. En Pico se cortaron calles, se montó un operativo policial acorde a lo que podría se una presencia multitudinaria de hinchas vestidos con los colores celeste y blanco, disfrutando lo que sería la cuarta estrella de la selección.

Pues eso no pasó, el gol de Ferrán Torres en tiempo suplementario (que se veía venir por la superioridad demostrada por España) cayó igualmente como un balde de agua fría, lo que calmó esas ansias de salir a las calles a celebrar.

Varios minutos después que el pitazo del árbitro marcara el final del mundial de la FIFA, la conmoción se palpaba en el aire. De a poco comenzaron a escucharse los primeros bocinazos, como lejanos al principio, pero de a poco se fueron concentrando en el centro de la ciudad, en aquellas calles habilitadas para la circulación vehicular.

A la Plaza San Martín, centro habitual de los festejos, la gente también fue llegando de a poco. Algunos aprovecharon el momento para sacar las bengalas de humo con los colores de la Selección, mientras que otros arengaban al resto para saltar al compás de la música que salía de los parlantes colocados al lado de la pantalla que se había instalado frente al Palacio Municipal.

Estaba claro que se trataba de un festejo agridulce, la dulzura de haber llegado a otra final, de haber dejado en el camino a Inglaterra, de haber acallado voces que cuestionaban la capacidad de nuestros jugadores, pero con la amargura de haber caído en el partido definitorio sin atenuantes, ante un rival que claramente fue muy superior a lo largo de todo el juego.

En las Plaza san Martín y Alsina había gente tomando mate, pibes jugando a la pelota y grupítos charlando y hasta debatiendo si se puede o no celebrar un segundo puesto.

Mientras tanto la gente seguía llegando, patrulleros y motos policiales recorriendo las calles, efectivos parados en casi todas las esquinas, inspectores comunales apostados en cada uno de los cortes de calles.

Algunas camionetas y autos con sus ocupantes portando banderas recorrieron las calles céntricas y… poco más. Mientras los televisores de las confiterías céntricas mostraban la premiación el movimiento se incrementaba lentamente, pero las caras ponían de relieve el sentimiento era más agrio que dulce.

 

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