LUNES 17 de Junio de 2024
 
 
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El piquense reconstruye el poder local del peronismo

Durante muchos años, General Pico se había ganado el “mote” de Capital del Peronismo Pampeano. En cada elección revalidaba ese título, a través del voto de la gente.

Es la misma gente que fue captada por un dirigente con mucha cintura política, que logró, por su capacidad, ser considerado y respetado; nos estamos refiriendo al Ingeniero Carlos Verna, quien se alejara del poder por un problema de salud, dejando en su lugar a quien consideró su heredero.

Nadie ponía en tela de juicio el hábil manejo de los tiempos y los armados de estructuras partidarias, que se plasmaron bajo el nombre de La Plural. Se analiza ahora que, se desestimó, el poder lo tiene el piquense y desde ese convencimiento parte la frustración y la necesidad de reformular un nuevo mando, el del gobernador Sergio Ziliotto.

Todo indicaba que al darle continuidad a su accionar, a través de su elegido, nueva generación y un proyecto de futuro importante para La Pampa, la figura del ahora gobernador se vería robustecida y daría lugar a que se conformara un nuevo liderazgo, con otra impronta que respondiera a los principios del peronismo pampeano.

Pero su forma de hacer política llevó, al experimentado dirigente, a intentar superponer su manejo y poder regional por sobre la razonabilidad que señalaba que él podía aportar experiencia, pero que la conducción pasaba por otro andarivel.

Se materializaba, nuevamente la fábula tan en boga hoy en día de “La rana y el escorpión”: “Que enseña a los niños que no se puede cambiar a las personas. Cada uno es como es y difícilmente puede cambiar. Podemos engañarnos pensando que puede ser diferente, pero hay personas que terminan hiriendo a otras e incluso a sí mismos, sin importarles las consecuencias”.

Alguien lo señalaba como “egoísmo político”; otros que no se “resignaba a la pérdida del poder y que pretendía seguir manejándolo”. En síntesis, muchos análisis pretendían encontrarle una explicación a esa “pulseada” que debilitaba los mandos y, en alguna medida, producía un profundo desgaste, dejando a General Pico como su trofeo personal, pero perjudicando todo el andamiaje estructural de esa línea política en la provincia.

De esta manera, se fueron advirtiendo los roces, las salidas extemporáneas que hablaban de un desacuerdo con la conducción política del gobierno pampeano.

Nadie le objetaba sus destempladas expresiones a través de redes sociales, intentando, por carriles del diálogo, evitar una ruptura interna.

Vinieron elecciones y pese a que Sergio Ziliotto mantuvo su peso político ganado por un aceitado manejo de la estructura de gobierno, fue claramente notorio el intento del conductor de la línea Plural por desgastarlo, inclusive “planchando” a quienes deberían haber aportado para generar apoyo en la campaña en los sectores de General Pico.

No obstante ese manejo no impidieron que el titular del PE provincial pudiera ratificar su nuevo mandato. Ya con el respaldo de su gestión y la aprobación del voto, Sergio Ziliotto decidió jugar todo su capital político y logró recuperar la provincia con una contundente victoria que, hoy, lo coloca en el mando absoluto.

Marcó algo que se veía, pero se pretendía no reconocer: “El poder se agota, mucho más cuando se quiere utilizar en exceso y contraviniendo lo que había definido a la provincia de La Pampa como un territorio peronista, esto puso en evidencia que los límites existen, sortearlos equivale al fracaso”.

La realidad indica que hay que reconocer lo que hizo por La Pampa. Su capacidad para analizar situaciones y el valioso aporte que puede seguir realizando al peronismo piquense y pampeano. Pero, la provincia marcó con absoluta claridad que tiene otra conducción.

Ahora viene una etapa en la cual deben superarse otros escollos que arroja el “balotaje”, que se concretará el 19 de noviembre, a escasos 25 días, donde la ciudadanía y los pampeanos deberán definir qué quieren para delinear su futuro.

Las cartas están sobre la mesa y también las negociaciones para robustecer lo logrado, con los votos de quienes se vieron postergados en esta definición primaria.

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