DOMINGO 26 de Julio de 2026
 
 
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El no a Milei y sus políticas..

Todo indica que se está transformando el escenario que centralizaba el pensamiento libertario de Javier Milei y su estilo de argumentar con fiereza, acompañado de insultos, malos modales, marcando el divisionismo amigo-enemigo. Que en la “Argentina ya pasó lo peor” fue un grosero error de análisis de la situación real a la que se enfrenta el gobierno anarcocapitalista de La Libertad Avanza.

No solo se trata del grito y la queja de los “degenerados fiscales”. Tampoco la operativa opositora de los “kukas”. Se empieza a advertir la “huida” de los propios y la de los colaboradores partidarios que se ven venir la debacle de un gobierno en el que se revirtieron las premisas iniciales y la dinámica interna comenzó a implosionar, según expresan y entienden economistas, analistas, consultores y organizaciones internacionales al evaluar el desempeño de la economía argentina.

El mercado observa atentamente cada movimiento: la caída de bonos, el alza -por ahora no dominada del dólar-, haber tenido que apelar a recursos de reserva del Banco Central para frenar la disparada de la moneda estadounidense que rompió la parte superior de la banda, y amenaza con continuar creciendo.

A estos factores se le suma el incremento del “riesgo país”, que según entendidos en materia financiera, sobrepasando los 1200 puntos se deja de ser un país emergente confiable para convertirse en uno en el cual nadie piensa en invertir y los capitales que hay procuran formas para retirarse.

Los reveses sufridos en ámbitos de la Cámara Baja, donde lograron por primera vez, desde que se recuperó la democracia, voltear los vetos presidenciales sobre leyes que buscaban restablecer el equilibrio económico en los presupuestos universitarios y que se oponían al intento por quebrar y desmembrar al Hospital Garrahan.

No buscó el gobierno de Milei establecer controles o plantear alternativas sino simplemente desmantelar lo existente. Esta situación generó una reacción social que marcó un claro límite a las pretensiones del presidente de ejercer sin restricciones el poder gubernamental.

El profundo debilitamiento institucional del mileismo quedó palmariamente demostrado cuando, con una histórica diferencia, se dieron de baja los vetos para restablecer la Emergencia Pediátrica que tiene incidencia directa sobre el presupuesto del Garrahan y ratificar la recomposición presupuestaria de las universidades. Nada de esto parece cambiar el rumbo, ni indicar al aparato de gobierno que deben comenzar a instrumentarse mecanismos de acuerdos y negociación.

La postura de funcionarios del entorno presidencial, por caso el ministro de economía Luis “Toto” Caputo y el vocero Manuel Adorni, hicieron manifestaciones donde relativizan las derrotas legislativas y, pensando en las elecciones de Octubre, sostienen que “la casta” procura voltear el gobierno del libertario.

Tras el desarrollo de la sesión del Senado de la Nación, el presidente Javier Milei volvió a tener un revés en su intento por vetar integralmente el proyecto de ley sobre la distribución de ATN, que tuviera como impulsor al gobernador de la provincia de La Pampa Sergio Ziliotto.

Esta manifestación señala que el deterioro gubernamental continúa y ratifica las prevenciones del mercado internacional que sostiene la endeblez del programa económico, que se está haciendo agua y amenaza con estallar, al no poder contener los indicadores de la macro economía. De esta manera, surge claramente la amenaza de no poder cumplir con los compromisos adquiridos con el FMI.

La terquedad en ceder a negociaciones y acuerdos, política que ha sostenido desde que asumió el presidente libertario Javier Milei, está generando la imposibilidad de encontrar respuesta en el Poder Legislativo, que responde -valga la redundancia- a gobernadores que hoy han comenzado a conformar una fuerza opositora a través de la integración del nuevo partido Provincias Unidas que ya ha anunciado que tendrá candidato a la presidencia para el 2027.

Ahora hay que esperar al proceso electoral del 26 de octubre que se ha convertido en un puente que marcará tendencias y, aunque las mismas no sean definitivas, le darán cuerpo y respaldo a quienes puedan lograr imponerse y alcanzar el número necesario de legisladores para garantizar sus posturas.

Nada definido, un escenario incierto con un partido gobernante que ha perdido el equilibrio y la fortaleza con la cual inició su mandato en diciembre del 2023.

Responsabilizar a “la casta”, a los “kukas” y al sector que titularon como “destituyentes que quieren voltear al presidente Milei”, pierde sustentabilidad.

El propio gobierno se inmola sin importarle las consecuencias. El poder se gana, no se impone. Javier Milei lo está sufriendo en carne propia.

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