MARTES 27 de Febrero de 2024
 
 
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El “ni, ni” de la política

Un interesante juego que puso sobre un escenario convulsionado y disperso, que ni el DNU ni la Ley Base, tienen sólidos fundamentos que señalen que el presidente Javier Milei, que rescató el “frustrado proyecto” de Federico Sturzenegger y pretende hacerlo suyo, transita un camino fácil.

Haber logrado llegar a la presidencia del país y no analizar el “cómo”, ha resultado un notorio error, no solo del libertario, sino de los “pensantes” que son los que realmente obran gubernamentalmente, digase Karina Milei y Santiago Caputo.

Del 56 por ciento de un electorado que le dio la victoria en el balotaje, habría que haber realizado un somero análisis, de cuántos propios, cuántos prestados y cuántos enojados. Realizada la ecuación se hubieran encontrado con la realidad que indicaba, que había ganado, pero que no era una “carta en blanco”.

Dicen los entendidos que “el poder marea, confunde, y es un factor que conduce a graves equivocaciones”. Nada más cierto y comprobable que las circunstancias que están rodeando a estos 45 días de gobierno de Javier Milei.

El autoritarismo, la pretensión de desconocer los alcances de la ley y los contenidos de la Constitución Nacional para imponer su criterio, ha sido generador de situaciones muy incómodas y de enorme conflictividad.

Es evidente que ninguno de los sectores que se inclinaron por prestarle su apoyo y responderle a los requerimientos de determinadas instrumentaciones que producirían una reforma integral del sistema institucional y del poder en la Argentina tiene un límite. Y como dice el viejo refrán popular: “Lo acompañan hasta la entrada del cementerio”. Claramente fue un condicionante que -hasta ahora- ha frustrado el intento del cambio.

De la intransigencia a morigerar posición y aceptar “negociar”. De la inflexible determinación de no aceptar condicionamiento alguno, a tener que “tragarse algunos sapos” y comenzar a ceder, pareciera ser la nueva estrategia.

Todo en muy escaso tiempo. De la ferocidad del “león”, a la docilidad, sospechosa, de quien acepta, pero deja entrever que algo guarda y por lo que se ha podido apreciar, en sus controvertidos cambios anímicos, nada está asegurado.

Ante esta situación de incomodidad todos, o por lo menos los que están respondiendo a sus exigencias, no están dispuestos a correr el riesgo de ser víctimas de las variables que ha mostrado una figura presidencial, que solo responde al mandato del “Jefe”, Karina Milei, de quien se menciona es “quién gobierna”. Realidad o ficción ¿Quién lo sabe?

El nuevo pliego de condiciones gubernamentales que denomina Ley Base, pasó de tener 664 artículos a 543, es decir que excluyeron de esta consideración 141 artículos, que no son resignados sino trasladados a nuevos proyectos de ley que se presentarían en las sesiones ordinarias de marzo.

Es un manejo de los tiempos y de las urgencias que señala el presidente Milei existen para regularizar económicamente el país. Nada indica que esté resuelto el tema, por el contrario, muchos sectores legislativos que apoyan, pero no todo, muestran dudas y mucha incertidumbre.

Los bloques aliados le advierten al Gobierno que la continuidad de las retenciones traba el acuerdo. En el PRO, la UCR y el bloque federal coinciden en que no van a votar las retenciones, como pidieron los gobernadores.

Estas situaciones que trascienden son parte de las “negociaciones”, señalan que aún falta camino por recorrer, para que Martín Menem pueda cumplir con su promesa de lograr un dictamen a más tardar hoy martes, anticipándose al paro general organizado para mañana por la CGT.

Las dudas subsisten. Los internismos se agudizan día a día. El país no logra salir del tembladeral a que está sometido desde hace un tiempo.

El tiempo de la “luna de miel” del gobierno con la sociedad se agota rápidamente. Todo indica que llegan sucesos cuyos resultados -hoy- son una gran incógnita.

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