MARTES 20 de Febrero de 2024
 
 
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El músculo radical, preocupa al PRO

Era un suceso de esperar, esta columna lo había señalado. Tras la victoria de los ‘boinas blancas’ en la primera interna en el país desarrollada en la provincia de La Pampa, cambiaban las estrategias.

Naturalmente que desde otros ámbitos de la política partidaria-opositora, salieron rápidamente a procurar disminuir los efectos negativos y pusieron en acción argumentos, que debilitaran ese primer enfrentamiento electoral.

Pero era una pequeña ‘piedra’ en el camino. Podía argumentarse que era chica, que hacía calor, vacaciones, entre otras justificaciones que buscaban negar una realidad: el radicalismo había comenzado a despertarse y darse cuenta que fueron el furgón de cola porque ellos mismos se minimizaron.

La actitud sumisa, obediente de: ‘Si querés estar sos acompañante, algo te vamos a dar’, fue prácticamente destrozada por un segmento joven, al que no le gusta perder y mucho menos ser segundones y dijo ¡BASTA!. Peleamos y si nos toca perder será con todas las de la ley.

En La Pampa, demostraron que su poder territorial, constituía una maquinaria que la habían dejado oxidar. Muchos de los ‘viejos radicales’ ya no estaban pero sí sus hijos, nietos, en su mayoría con formación no solo profesional sino con un pensamiento evolucionado, que les abrió lo ojos y fue sustento para salir al ruedo político.

El supuesto poder del PRO, tiene grandes limitantes, que se constituyen en condicionamientos reales, que resultan indiscutibles a la hora de tener que contar el poder en el interior del país.

Creer que porque en CABA o algún estado provincial, lograron tener una solidez importante, eso se replicaría en el territorio nacional, fue un error conceptual. La realidad los está despertando de una confusión en la que cayeron, creyendo que en el interior el pensamiento capitalino es una clara imposición.

Este aspecto es una sintomatología que está muy alejada de lo que realmente acontece. Hasta la General Paz se piensa, opina y actúa de una manera muy diferente a la que se genera en gran parte del país.

Cada uno con su idiosincrasia, haciendo honor a su historia, forjando su propia economía e intentando hacerse fuerte en sus propios valores, marcan límites al equivocado concepto de los que pergeñan las campañas electorales, desde un escritorio en Buenos Aires.

Este síntoma ha comenzado a tomar formas concretas. Tal el caso -no el único- de Gerardo Morales que comenzó a delinear la estrategia electoral. Para ello generó una reunión en la que, entre otros puntos, definieron plantarse ante el PRO para apoyar a Alfredo Cornejo en la interna con Omar De Marchi.

Hubo un intenso debate sobre cómo deberían ser conformadas las listas. Con el triunfo de Martín Berhongaray en el territorio de Sergio Ziliotto y el ordenamiento del partido centenario, los equipos de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich ya están marcando el cambio de rumbo y plantean nuevas opciones, algunas de las cuales pueden suscitar enfrentamientos internos.

Es difícil determinar el peso político de un expresidente, caso Mauricio Macri. Sus errores fueron no solo de gestión, que no alcanzó a darle forma a ninguno de sus proyectos con los cuales se catapultó al poder, sino que equivocó su oponente y así le fue.

Ese desacierto en política se paga y a él, le costó arrastrar al partido y coalición que había conformado a una derrota, de la que creemos todavía no está realmente recuperado, pese a las manifestaciones de muchos de sus seguidores más fieles.

La cumbre radical realizada en los primeros días de febrero fijó, tras horas de intercambios de opiniones, las metodologías de la futura campaña.

Estuvieron los tres gobernadores radicales Morales, Gustavo Valdés y Rodolfo Suárez; los presidentes de bloque Mario Negri y Luis Naidenoff; Emiliano Yacobitti, Ernesto Sanz y Alfredo Cornejo. Algo quedó claro: ‘No son más furgón de cola’.

Este posicionamiento, plantea una disputa interna que deben dilucidar. O procuran consensuar y dejando de lado sus ‘egos’ personales aceptan supremacías territoriales o puede quedar un tendal de heridos, que no se pueden contabilizar para ningún sector.

Viéndolo desde un escenario diferente, no pareciera factible un consenso. Por otra parte mientras piensan cómo derrotar a su oponente interno, han dejado de elaborar proyectos de políticas de Estado, un requerimiento de la sociedad o de parte de ella, que les está exigiendo expongan qué proponen.

Esta atomización, no solo es patrimonio del sector Juntos por el Cambio, sino que forma parte de la construcción de los libertarios, extrema de los liberales, sector donde también, además de Javier Milei, está disputando el economista José Luis Espert, sin dejar de tener en cuenta que este mismo fenómeno lo está viviendo la coalición del Frente de Todos.

Finalmente: todo en movimiento, pocas definiciones, muchas dudas y ausencia de consensos. Veremos si como dice el refrán popular: ‘Cuando el carro se mueve, los melones se acomodan solos’. No es una regla que siempre se cumpla, habrá que esperar.

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