MARTES 27 de Febrero de 2024
 
 
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El juego de “Antón Pirulero”

Todo parece de ficción. Realmente los argentinos, no es posible asegurar que todos, pero una gran mayoría, no logra entender nada de lo que está sucediendo a nivel político.

Esta situación donde cada uno de los interesados en el juego, ya sea nacional, provincial o municipal, va cambiando de acuerdo al lado desde donde soplan los vientos fuertes. Es realmente incomprensible y ha convertido a todo el territorio nacional o a una buena parte, en un escenario donde nada es lo que parece y todo puede cambiar de un día para el otro.

Leerlo al gobernador cordobés Martín Llaryora decir que la medida de haber retirado el capítulo concerniente a la Ley Base y DNU que comprende las cuestiones fiscales, podría haber sido considerado parcialmente, nos hace pensar que nada está decididamente, en el lugar que corresponde.

Es inaceptable que dentro del marco de una Democracia, se le otorguen plenos poderes a una sola persona, que representa una de las patas sobre las cuales se asienta la Constitucionalidad.

En este aspecto fundamental, salvo contadas excepciones, hay una coincidencia social, dado que todos quieren gozar de sus libertades individuales y más aún, ser absolutamente responsables de sus conductas y asumir la responsabilidad de respetarlas o no.

Esos posicionamientos políticos que van variando de acuerdo a la dirección en que sopla el viento, muestra claramente, el desorden socio-político-económico en el que está envuelto el país.

Hoy vuelven a reanudarse los encuentros negociadores que tienden a lograr consensos que puedan mostrar unanimidad en la presuntiva sesión plenaria que debería realizar la Cámara de Diputados para darle el pase al Senado, a la Ley de Bases reformulada y al análisis del DNU.

Mientras esto se acuerda, el presidente Milei está decidiendo prescindir de la figura de Guillermo Francos, ministro del Interior y el gran negociador que han tenido los libertarios y desafectar del poder a Martín Menem, hoy presidente de la Cámara baja.

Según los trascendidos -por supuesto, ninguno confirmado- son varios los nombres que están en la lista de “El Jefe” Karina Milei, que deben abandonar el barco libertario, atento a que no habrían cumplido eficazmente los objetivos encomendados.

Es como comenzar todo de nuevo y establecer a través del “miedo” conductas que obedezcan ciegamente los mandatos presidenciales. Nada conduce a fines con resultados positivos. Por el contrario, todo estaría indicando que la turbulencia está presente y el mesianismo es algo omnipresente en la figura del presidente Javier Milei.

Bajar los puntos inherentes al tema fiscal, pero entregar los plenos poderes por el término de un año con opción a otro, es utilizar un mecanismo engañoso que pretende hacer creer, se aceptan ciertos condicionamientos que pueden perjudicar y mucho a un amplio sector de la sociedad.

Mientras que en el marco se los contenidos del DNU y consolidado en la Ley de Base aprobar legislativamente el punto concerniente a la delegación de poderes, a través de los cuales podrá resolver a su gusto todo lo que hoy es dejado de lado.

Una astuta maniobra que brindará omnipotencia al presidente Javier Milei, para que pueda llevar a cabo la plena transformación de la Argentina, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

Mantener su posición y cerrar todos los caminos de la negociación, o consensos con los sectores opositores-dialoguistas que pretenden morigerar el ajuste.

Mientras se están dando estas alternativas, todos los sectores de la política nacional tienen una enorme conflictividad interna. Se cierne sobre los ámbitos legislativos la sombra de las rupturas de bloques, atento a las disidencias planteadas en torno los cuestionamientos que surge del tratamiento del DNU, aún vigente y aplicándose, y los 664 capítulos de la Ley de Base.

No se tienen antecedentes que permitan evaluar con certezas cuál puede ser el final de esta “pulseada” política, donde juega un papel trascendente la reacción social, emergente de los sectores gremiales que también han dividido opiniones, por un lado los intransigentes, por otro los que pretenden resultados a través del diálogo.

Esta semana se supone crucial para definir los próximos pasos del gobierno de Javier Mieli. Solo hay que esperar, los pronósticos se chocan con las controversiales posturas que asumen uno y otros.

Sin certezas y con muchas dudas arranca la última semana de enero, durante la cual cada uno hará su juego.

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