SÁBADO 25 de Mayo de 2024
 
 
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El inicio de un profundo desgaste

Es difícil predecir con exactitud si este colapso del poder mileista, que comienza a materializarse, tendrá continuidad. Tanto desafío inconducente, rayano en el intento de imponerse con un autoritarismo que asombra, marca que se encaminaba a un final no querido.

Algo más de 100 días de gobierno del presidente Javier Milei y las contradicciones han constituido una línea de conducta asumida. Los funcionarios negocian, acuerdan y el presidente rompe y les niega poder y representatividad.

Este factor ha significado que, a esta altura, sean varios los funcionarios echados porque pretendieron no ser genuflexos y actuar con legitimidad intelectual, más allá de que se coincida o no con lo realizado en cada área que les tocó actuar.

La disputa -pese a las desmentidas del vocero presidencial- entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta, Victoria Villarruel, marca un quiebre institucional que podría tener a futuro severas consecuencias.

La posición, asumida por la presidenta del Senado de la Nación, señalada en una breve pero muy precisa declaración, no fue como muchos sostuvieron una explicación para el presidente, sino claramente, marcar los principios institucionales que hablan de una Democracia a pleno, con respecto por los Poderes del Estado.

El avance que ha pretendido el fundador de LLA sobre el Poder Legislativo está claramente explicitado en la formulación de uno de los capítulos del DNU y ratificado plenamente en lo que ha quedado de la Ley Base, sustentado en la entrega de los plenos poderes a través de la Delegación de Funciones, que no es otra cosa que arrogarse el comando del Ejecutivo y Legislativo, sin nada que lo limite.

Cuando se formularon, mediante la Carta Magna, la división de poderes, el objetivo fundamental era que tuvieron todos controles adecuados que preservarán el Estado Democrático y el pleno ejercicio de los derechos y obligaciones que consignan sus artículos, que cobijan a los 47 millones de habitantes que tiene el país.

Javier Milei, con su accionar liberal extremo y la adopción de las fórmulas del anarcocapitalismo, con el cual se identifica, está pretendiendo, con un cambio radicalizado, acciones que han quedado palmariamente evidenciadas en la intransigencia que ha demostrado en cada uno de sus actos de gobierno.

El intento aún se sigue viendo con un grado de aceptación de aquellos que opinan que 100 días es poco para evaluar resultados. También están los otros, que ven que si se continúa avanzando en el sentido que se viene transitando sería imposible reparar todo lo que se está destruyendo por efecto del salvaje ajuste económico-social y financiero a que está sometida la sociedad.

En las últimas horas, se han incrementado las reuniones tendientes a lograr consensos que, hasta ahora, no han podido fraguarse. Guillermo Francos, ministro del Interior, procura establecer puntos de coincidencia con los sectores políticos, iniciándolo con parte de la UCR, que se ha mostrado colaborativa, a los efectos de ir conciliando criterios para el momento en que el DNU, rechazado por el Senado, pase a la Cámara baja para su tratamiento.

Todo estaría indicando que, en este ámbito que preside Martín Menem, los sectores opositores mantienen firmes la decisión de no darle entidad al decreto de necesidad y urgencia, y hoy, no tendría el número suficiente para el rechazo.

De todas maneras, fuentes bien informadas evaluaban que los diputados están analizando la postura que adoptarán, ante la circunstancia que plantea que negar el rechazo es convalidar el DNU en todos sus términos. Pero también contemplan que mucho del accionar en diputados deben ser avalados posteriormente por el Senado y, en la actualidad, está generándose el ejercicio del “ojo por ojo” y eso deja en una nebulosa las determinaciones finales.

Estas circunstancias deben tenerse en cuenta, dado que en la política que está instrumentado el presidente Javier Milei, todo puede pasar. El seguro de hoy es dudoso mañana y eliminado posteriormente porque la ausencia de negociación y acuerdos tienden todo muy endeble.

La certeza de hoy es una sola: el Senado de la Nación puso un corte a las aspiraciones del presidente. Lo edificado comienza a diluirse ante la intransigencia presidencial, pero todo puede ser diferente el lunes.

Nada hay garantizado. Sin negociación de acuerdos en futuras políticas de Estado, seguiremos en una nebulosa.

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