Es un tema preocupante que desvela a los más entendidos en materia económico-social y naturalmente a una gran parte de la sociedad que se siente atrapada en la realidad que dibuja el gobierno, pero que la ciudadanía no vive cotidianamente
En una reciente declaración -realizada al medio periodístico Perfil- el consultor y analista político Jaime Durán Barba, advierte por “la incidencia negativa que, provocará en los próximos meses, la profunda caída de las inversiones extranjeras en Argentina”. Señalando que “deben apelar a transformar el comportamiento gubernamental interno a efectos de que se restablezca la confianza que se ha perdido”. Agregó como parte de sus reflexiones, recogidas por diversos medios nacionales e internacionales que hace falta “liderazgo que convoque a un diálogo amplio”.
Otro de los aspectos analizados por el ecuatoriano, mentor del asesor del presidente Milei, Santiago Caputo, es que “debe tenerse muy en cuenta la inteligencia artificial y la robótica, que serán motivo de recortes en las plantas de empleados administrativos e industriales”. Este fenómeno ya es un tema en la Argentina, cuyo proyecto de futuro no se cumple, y contrariamente a los anuncios oficiales, el deterioro y caída en el orden interno es persistente. Esto podría resultar en grave inestabilidad social.
Hoy se plantea una economía que dramáticamente está confrontando con el bolsillo. Es aquello que podríamos llamar “la brecha” entre los números y la calle.
Se ha establecido la paradoja de la macroeconomía vs. la microeconomía. Cómo contrastar la notable baja del riesgo país y el ordenamiento fiscal con el impacto real en los hogares (caída del consumo, salarios rezagados y el costo de vida en dólares). Es aquello que los analistas entendidos en la materia sostienen marca la diferencia entre el relato y la realidad.
El techo de la desinflación: Analizar si el piso inflacionario logrado por el gobierno es sostenible en el tiempo o si está fuertemente contenido por el tipo de cambio y la apertura de importaciones. impuestos a los combustibles o aumentando bonificaciones eléctricas para amortiguar el descontento social.
En este marco, donde se visibiliza un empobrecimiento progresivo de las capas medias, con un marco de desempleo que se supone la “Espada de Damocles” que se cierne sobre la industria, el comercio y las Pymes, se muestra la ausencia de un gobierno equilibrado, que intenta morigerar tensiones internas; que se avenga a robustecer los Estados provinciales soslayando tendencias ideológicas.
En un clima poco favorable para su futuro, el gobierno del presidente libertario abrió, anticipadamente las puertas de una campaña política que, ante la ausencia de rivales “nuevos”, supone favorable para recuperar el terreno perdido en los últimos meses.
Arrancó con la batalla por las PASO. El debate legislativo sobre la eliminación o modificación de las elecciones primarias obligatorias de cara a los próximos armados electorales. ¿Es una optimización de recursos públicos o una estrategia política?.
Se ha comenzado a profundizar el análisis de la compleja relación del Poder Ejecutivo con el Congreso y los gobernadores provinciales para sacar adelante leyes clave, como las reformas electorales o los presupuestos nacionales. De no lograrse ese objetivo, Milei y La Libertad Avanza tienen el camino al futuro eleccionario cerrado.
Hay dos temas preocupantes que deben ser considerados: la soberanía y la geopolítica, que, al parecer y de acuerdo a los movimientos y ordenes del “soberano” del primer mundo, Donald Trump, en parte ya le pertenecen por la entrega incondicional del presidente argentino.
Algunas acciones parecen estar decididas y a espaldas de algunos de los poderes del Estado, a quienes se ha soslayado del análisis que corresponde constitucionalmente. La agenda del Atlántico Sur está integrada por el nuevo impulso a los reclamos de soberanía sobre las Islas Malvinas, los anuncios sobre la base naval de Ushuaia y las sanciones a empresas petroleras en zonas en disputa. La alineación internacional impone examinar los costos y beneficios de las alianzas geopolíticas prioritarias de la administración actual (como el vínculo con Estados Unidos) en el comercio y la reciprocidad arancelaria. Todos aspectos que, tal como están, marcan claramente que estamos en camino de constituirnos en una colonia estadounidense.
La Argentina merece otro futuro. Las nuevas generaciones lo exigen.



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