LUNES 16 de Marzo de 2026
 
 
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Dudas del fin de la guerra en Oriente Medio...

Todos hablan, opinan, dan a conocer sus análisis basándolos en conocimientos de la política internacional; Donald Trump habló de dos a cuatro semanas, pero la realidad es que nadie sabe con certeza cuándo se registrará el “alto el fuego”.

Hay intereses muy marcados en esta intervención estadounidense a la que fue llevado por un buen relato de Netanyahu que creyó a pié juntillas Donald Trump, dado que le abría la puerta a manejar una de las cuencas gasíferas y petrolíferas del mundo.

Ya se había, el presidente americano, hecho de Venezuela con la excusa de sacarlo en una hábil maniobra de los servicios secretos de los EEUU y fuerzas especiales al corrupto y dictador Nicolás Maduro, cuyo ambicioso plan de “salvarse”, dilató las decisión que terminó con su secuestro y prisión en los EEUU, donde espera ser juzgado por sus vínculos con el narcotráfico.

Esto le permitió al presidente republicano quedarse con el poder, imponer un gobierno a Delcy Rodríguez e decidir desde el exterior un nuevo gobierno a Venezuela, país hoy sometido y dominado por norteamérica.

Nada se hace si Trump -o su “ala derecha” Marco Rubio- lo digita, orientado a instrumentar un nuevo orden gubernamental, pasando de la centro izquierda al liberalismo extremo.

Logrado este objetivo, el primer ministro israelí se la sirvió en bandeja y en forma asociada atacaron a Irán, un país de 90 millones de habitantes, considerado uno de los más poderosos y adelantados en los científico tecnológico del Medio Oriente y que se mueve sobre una de las reservas de petróleo y gas del mundo.

En forma progresiva fueron alineándose países que de alguna manera o estaban presionados por la política de Trump, que gobierna con un enfoque más afilado, aprovechando un Congreso controlado por el Partido Republicano -del que forma parte- y un equipo de aliados de confianza para impulsar cambios radicales.

Las organizaciones internacionales ONU y OEA son organismos intergubernamentales (OIG) u organizaciones internacionales públicas, asociaciones de Estados soberanos creadas por tratados para cooperar en fines comunes, generalmente con estructuras permanentes.

El BRICS (que se denomina como un bloque geoeconómico o de cooperación emergente, una alianza política y económica de países en desarrollo), sumado a las anteriores mencionadas, están procurando se terminen los actos de la guerra desatada, pero Trump, desconociéndoles poder ha reformulado otras instituciones que pretenden reemplazar las existentes y que están respondiéndole a sus objetivos.

Pero ponerle fin a la guerra es un deseo que hoy se ve muy alejado de la realidad. Donald Trump afirma decididamente que la etapa de negociación está cerrada y deben rendirse, único camino que aceptará como válido para ponerle fin a los ataques que organizan simultáneamente EEUU e Israel.

Ayer apareció solidarizándose con Irán Vladimir Putin, sin expresarlo abiertamente está tomando posicionamiento ante el avance de los EEUU sobre el tema energía mundial y se presupone que China está esperando una señal, dado que es uno de los países que se vería más afectado si permanece cerrado el estrecho de Ormuz, por donde deben circular los grandes barcos petroleros que se distribuyen en el mundo.

La realidad indica que Irán, determinada la conducción religioso-política en la figura del segundo hijo del ayatola Alí Khamenei -muerto en los primeros ataques de los EEUU e Israel-, el ayatola Mojtaba Khamenei, ha dejado trascender que no están decididos a rendirse y que depondrán armas cuando ellos lo consideren, marcando que no acatarán las amenazas de Donald Trump.

Todo hace presuponer que no habrá una “rendición incondicional”, que es la forma que proyecta el presidente norteamericano se producirá el fin de la guerra. 

Las acciones continúan y quienes hacen trascender los ataques sostienen que se siguen lanzando desde ambos sectores, siendo lo lugares elegidos parte de Israel, un sector de Bahrein , Beirut, entre otros puntos que son víctimas de los misiles, drones “racimo” y otros formas de ataques aéreos muchos de los cuales han podido ser controlados por los sistema de seguridad.

Pero nada señala una culminación inmediata. Los analistas internacionales que se han especializado en Medio Oriente y zonas de influencias sostienen que la rendición que alientan el presidente Trump y el primer ministro Netanyahu no se dará en los términos que ellos pretenden.

Los daños y los efectos que se han generado en esta guerra ya afectan al resto del mundo, en especial por las alternativas que se viven en los mercados, donde todo se cae y lo único que mantiene precio en alza es el petróleo y el gas.

Estos dos factores ya se sintieron en Argentina, donde se han experimentado subas en la venta de naftas y diesel en todas las representaciones existentes en el país. 

Nada indica que estemos cerca del final, alguien experimentado en políticas y comportamientos del Medio Oriente sostuvo que, salvo que suceda algún fenómeno no considerado, hay para largo tiempo de estado beligerante.

Se sabe cómo empieza, nunca cuándo ni cómo termina. 
 

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