MARTES 10 de Marzo de 2026
 
 
Compartir
Twittear
 

Desconfiados no, precavidos si...

Ambos términos caben en el pensamiento de una gran parte de la sociedad argentina.

 



Desconfiado y precavido difieren en el origen de la acción: el desconfiado duda de las intenciones ajenas (emocional / suspicaz), mientras que el precavido actúa con cautela para evitar riesgos (racional / preventivo). La desconfianza se centra en quién, y la precaución se enfoca en el qué (evitar peligro).

Esta realidad es la que se vive más allá de los que creen a “raja tabla” todo aquello que dice, hace, y aparentemente concreta, el gobierno nacional.

Nadie, o por lo menos una gran mayoría no niega que los anuncios que se han realizado desde Cancillería tras la firma del Acuerdo Comercial con los Estados Unidos y diera a conocer las 10 pautas más importantes a tener en cuenta son para alegrarse, dado que importantes segmentos productivos y fabriles del país recibirán una inyección muy importante de ingresos por valores de más exportación y las condiciones en que se concretan.

Estos factores acordados representan un espaldarazo, fundamentalmente, para el sector de la carne que se había resentido notablemente por la baja en el consumo interno, situación que hizo complejo el funcionamiento normal del sistema de frigoríficos produciéndose el cierre de varios de ellos y el achicamiento de personal debido a las disminuciones de faena.

La situación adversa que se ha extendido a la industria textil, extremadamente ajustada por la merma de compra y por ende el quebranto entre ingresos y egresos provocado por la apertura irrestricta de la importación, se suma a los problemas ya conocidos de las Pymes, grandes emprendimientos industriales, el rubro construcción, entre otras alternativas negativas de una economía-financiera quebrantada que no logra equilibrar macro y micro, que está mostrando un país muy sacudido, empobrecido y con altos niveles de desempleo, pobreza e indigencia.

El Estado argentino ha manifestado su satisfacción ante lo que presupone será un importante salto exportador que se obtiene tras el acuerdo comercial con EEUU. En las consideraciones previas se entiende que el principal sector beneficiado, según estimaciones oficiales, está centrado en los efectos de la quita de aranceles a los productos argentinos.

Según los cálculos realizados por analistas internacionales y técnicos expertos en materia de comercio exterior significaría un aumento de más de USD 1.000 millones para la balanza comercial. La ampliación del cupo para la carne bovina implicará un alza de las exportaciones y se entiende una inyección recuperadora del sistema dedicado a la carne bovina.

Existen otras consideraciones en el acuerdo según evalúa Comercio Exterior que: “señala que EEUU eliminará los aranceles para 1.675 productos nacionales de diversos rubros, lo que facilitará la recuperación de exportaciones por valor de 1.013 millones de dólares”.

De acuerdo a las estimaciones realizadas desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, “este marco mejora la inversión de nuestro país en las cadenas de suministro, genera nuevas oportunidades mediante el crecimiento de exportaciones de productos ya comerciados y favorece la apertura de nuevos mercados gracias a mejores condiciones de acceso”.

Todo muestra un frente de positivismo económico de determinados y muy puntuales sectores de la industria y el comercio que logra disminuir un tejido social sensibilizado por las circunstancias que están agitando internamente al país.

Mientras pareciera comenzar a desatarse el “nudo gordiano” de la economía externa e interna, en el orden local se sigue “calentando” un ambiente sectorial que involucra a los gremios y trabajadores que están en estado de alerta ante el posible tratamiento y, según el oficialismo, segura sanción de la modernización laboral que, en concreto, no es otra cosa que una reforma sustancial a las formas de trabajo que cubre aspectos indemnizatorios, horarios, vacaciones entre otras modificaciones que se entiende que afectan al sector del trabajo a futuro.

El objetivo, insiste el oficialismo, es lograr disminuir el trabajo en negro y lograr una apertura para la incorporación a las plantas laborales en blanco asegurándoles los recaudos necesarios para el momento en que llegue el retiro jubilatorio, hoy en riesgo por el desequilibrio entre los que aportan y el segmento que se jubila.

Muchos argumentos a favor y en contra alimentan un clima conflictivo que ya ha empezado a notarse en distintos movimientos gremiales que pretenden no se apruebe la reforma laboral y se proceda a ajustar salarios atrasados. Es un “todo tiene que ver con todo”. Si tocas las bases se debilitan paredes, en este caso tiene que existir un acuerdo consensuado entre empresarios y trabajadores buscando lo mejor para ambos, situación a la que se oponen los gremios porque esos cuadros serían los más afectados de concretarse y aprobarse legislativamente la propuesta del Gobierno.

Las transformaciones y el cambio generan un vacío de credibilidad dadas las antinomias en las que ha caído el mileismo en estos dos años y monedas de mandato.

Reiteramos: buscar un punto de equilibrio, ser menos desconfiados y transitar el camino de la negociación y acuerdos a futuro usando la prevención y la mesura.

Argentina no es un país fácil de someter.

 

Escriba su comentario

Tu email no sera publicado.