LUNES 17 de Junio de 2024
 
 
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Democracia: “Un grito de libertad”

Rememorar el 30 de octubre de 1983, es hacer uso de la buena memoria que nos traslada al momento en el cual los argentinos comenzamos a desandar el camino de una libertad, que hasta allí, nos había sido negada.

Tal vez para muchos fue salir del miedo que había logrado horadar el tejido social de este país, durante muchos años, imponiendo el rigor de la fuerza desmedida y pretendiendo que el pueblo se convenciera que era mucho mejor vivir sojuzgado que en pleno uso de sus derechos individuales.

Costó que se perdiera el miedo. Transcurrieron años para que el ostracismo voluntario en el cual el pueblo había ocultado sus temores, saliera a la luz para decir lo que se pensaba y se actuaba en el marco de las normas que imponía una convivencia de respeto y consideración hacia el que pensaba diferente.

La tarea inicial, con las tremendas dificultades de los resabios que pretendían seguir manteniendo los privilegios de mandar sin que nadie juzgara sus acciones, la tuvo un estadista que logró concentrar en su discurso todo lo que pretendía escuchar el pueblo o parte de él, nos referimos a Raúl Alfonsín.

Bajo su mando, plagado de dificultades, con muchas acciones en su contra que pueden, hoy, considerarse irracionales, se comenzó a trazar los lineamientos de una nueva Argentina.

Había en el país una muestra variopinta de sectores políticos por los que había optado la ciudadanía, una gran mayoría peronista de Perón, entre ellas la provincia de La Pampa.

En nuestro territorio un abogado joven, peronista él, Rubén Marín, inició la serie de mandatos que la ciudadanía otorgó a esa tendencia por espacio de 40 años.

Fueron años difíciles, con conflictos que surgían de un normal reacomodamiento de las instituciones y de todos los sectores políticos que conformaban el escenario de oficialismo y oposición, de los cuales se nutrieron las diferentes Cámaras de legisladores que acompañaron una nueva época. 

Raúl Alfonsín luchaba a nivel nacional por lograr mantener un poder que armonizara con una sociedad en plena ebullición y cambio. Creemos que nadie entendió, que más allá de las disidencias, se imponía la libertad de pensamiento y aceptar que para los cambios había que esperar que se cumplieran los ciclos determinados por la ley que fijaba el periodo de mandatos, a cuyo fin el voto podría volver a recomponer o cambiar, si así lo determinaba la sociedad.

Pero la realidad, que no vimos, pero que sí sufrimos, nos colocó en manos de quienes pergeñaban cambios bruscos, violentando la Constitución Nacional que nos normaba, que todo debería producirse a través del voto.

Las provincias, siempre más tranquilas, tenían los naturales escarceos de los sectores en pugna, pero respetaban que la ciudadanía había elegido y se preparaban para lograr ocupar el poder cuando el tiempo lo determinara.

El 30 de octubre de 1983 Argentina volvió a las urnas y La Pampa se sumaba al proceso electoral con la elección de gobernador, vice, diputados nacionales, diputados y diputadas provinciales, intendentes, concejales y concejalas y jueces de Paz.

Recordamos nuevamente la epopeya. Había sido muy doloroso salir de un tiempo difícil, que de acuerdo a los archivos existentes le costaron al país miles de desaparecidos, familias rotas que salieron desesperadas a buscar sus hijos, hijas, esposos, esposas, de los cuales nunca más habían tenido información.

Se cumplieron con los juicios que buscó los responsables y se intentaba con el “Nunca más” sentar las sólidas bases de una Democracia donde el respeto, la consideración hacia el otro fueran premisas inamovibles para consolidar la fortaleza que deben sustentar a una Nación que pretende crecer y tener futuro.

Según Adriano Miguel Tejeda “La primera forma de democracia es la que recibe este nombre en atención al principio igualitario. La legislación que marca la ausencia de diferencias entre ricos y pobres sino que ambos estén en el mismo nivel. Si, como algunos opinan, la libertad, se encuentra principalmente en la democracia, y también la igualdad, esto se realizará más cumplidamente cuando todos participen plenamente del gobierno por igual. Y como el pueblo está en mayoría, y la decisión de la mayoría es soberana, necesariamente será este régimen una democracia”.

La Democracia es un principio regulador, que se aleja de los extremos para contemplar en un mismo plano como instrumentar las formas de solucionar los problemas que plantea cualquier sociedad del mundo.

Los Argentinos transitamos ese camino, alejándonos de aquello que aún duele y que marcó a toda nuestra ciudadanía. Deberíamos haber aprendido, que ponernos de acuerdo no es comulgar todos el mismo sentido ideológico de nuestro comportamiento, sino concebir que sin el otro es imposible lograr los objetivos de crecimiento y futuro que cada uno alienta para sus hijos.

Este aniversario nos encuentra en una dura transición, agresiva -por momentos, conciliadora por otros-, pero sin consensuar aspectos fundamentales que hacen a toda la ciudadanía, sin pensar en que color político tiene, sino en que -desde su punto de vista- pretende vivir mejor y tener futuro.

Habrá que demostrar que estos 40 años no transcurrieron en vano.
 

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