JUEVES 29 de Enero de 2026
 
 
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De mal en peor...

Mientras el gobierno del presidente Javier Milei sigue sosteniendo que Argentina se recupera, que ya estamos mejor, que nos conectamos con el mundo como nunca antes había ocurrido, lo que se ve, se siente y es tapa de la mayoría de los medios periodísticos -salvo los “afines”- es que el país tambalea y hay presunciones de que la caída no se detendrá.

 


Estos temores, que comparten numerosos economistas y analistas internacionales, se contradicen con los informes que trascienden del Fondo Monetario Internacional, que ya han sido recogidos por portales de noticias, fundamentalmente las dedicadas a la economía mundial, donde aparece la Argentina como uno de los países emergentes del G20 que mayor crecimiento tendrá a lo largo del 2026.
Poner en duda estas estimaciones, que proceden de equipos que analizan, estudian y hacen el seguimiento de las economías, no solo de aquellos “clientes” que les deben, sino de las proyecciones de estructuras consolidadas del primer mundo y otras como la explosiva expansión tecnológica de la India que la ha colocado a la cabeza del crecimiento mundial previsto, sería aventurado, pero sorprende y deja abierta las especulaciones que se realizan en uno y otro sentido.
Los procesos desestabilizantes que tienen su origen en una micro economía muy debilitada, casi inexistente y una macro que tiene, necesariamente, que responder a las exigencias de organismos como el FMI que están marcando el camino que debe instrumentarse para responder a las exigencias de los compromisos contraídos, siguen mandando en el país y marcando las prioridades.
La amenazante ola de achiques y cierres de distintas empresas se están sucediendo y están detonando el sector laboral. Ya se cuentan de a miles los trabajadores y trabajadoras que han quedado fuera del circuito, mientras otros están en “stand by”, con arreglos que no ofrecen seguridad ni continuidad y se van sumando a la extensa lista de desempleados que hoy generan indicadores como pocas veces se ha visto.
Numerosas industrias que, acuciadas por las responsabilidades inherentes a su funcionamiento, han decidido reemplazar su producción por importaciones que les resultan más económicas y sin tantas responsabilidades como las que hoy debe enfrentar; masas salariales inalcanzables, marco impositivo que no disminuye y el mantenimiento de ámbitos industriales que al no utilizarlos puede disponerlos para fondear sus deudas, es parte del deterioro social que se vive.
El default de Albanesi constituye un severo golpe para ahorristas y provoca la no credibilidad del mercado de deuda.
El grupo no cumplió con sus compromisos y vulneró a numerosos ahorristas que habían invertido en sus Obligaciones Negociables.
La ausencia de respuesta del gobierno y el dudoso rol de la ALyC es un daño en la credibilidad del mercado de capitales argentinos, que viene alimentando el ámbito de Obligaciones Negociables (ON).
Es la operativa de deudas en dólares generada por empresas que se suponen solventes y que los ahorristas compran alentados por tasas muy atractivas en dólares. 
Las empresas han comenzado a manifestarse. El Frigorífico Pico, uno de los más emblemáticos del país y creador de la marca de hamburguesas Paty, atraviesa un panorama crítico, con deudas que superan los 30 mil millones de pesos y una drástica reducción de la faena que llevó a la suspensión de sus 450 trabajadores.
Un tema que ha venido siendo tratado por esta y otras columnas de medios de información provinciales con rebote nacional por la trascendencia que alcanza al ser parte de las estructuras que comercializan a través de la cuota Hilton.
La paralización de Granja Tres Arroyos, una de las avícolas más grandes del país, materializó la grave crisis que arrastraba sin poder resolverla. Esto culminó con más de 300 trabajadores de la planta ubicada en Pilar en la calle y que hoy se manifiestan con una medida de fuerza el reclamo por deudas salariales.
Esto es solo una parte de la fractura económica-financiera que se está produciendo y que lleva el índice de desempleados a varios cientos de miles, muchos de los cuales están, por edad y formación, marginados de las fuentes laborales tradicionales.
Hoy las modernas plantas industrializadoras ya están operando en la robotización y en generar más dividendos con las importaciones que con sus propias producciones.
Poco se ve bien y demasiado está cada vez más sumergido y apelando a los mecanismos a su alcance o que le proveen instituciones bancarias o grupos inversores extranjeros para poder lograr equilibrio financiero. Esto claramente nos marca una extranjerización de la futura industria argentina. El ejemplo más contundente es el de los frigoríficos, que en su mayoría ya pertenecen a capitales externos.
La realidad nos pasa por encima y estamos mirando para otro lado. 
El país va en pendiente y con claro riesgo de chocar. No estamos en el “Paraíso” ni transitamos por “el Reino de Narnia”. Estamos en el centro de la “tormenta perfecta” que pergeñó Javier Milei.
 

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