MIÉRCOLES 17 de Junio de 2026
 
 
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De espaldas a la sociedad...

El presidente Javier Milei está instrumentando una forma diferente de gobernar y es manejando un secretismo que plantea dudas y genera mucha incertidumbre, ante la ausencia concreta de información sobre qué pasará mañana.

Sabido es por boca del primer mandatario que rechaza la actividad en La Casa Rosada y que se siente más cómodo desarrollar su actividad en Olivos, con una agenda muy cerrada que conoce únicamente el “triángulo de hierro” o, en algunos casos, funcionarios que asisten a reuniones con funcionarios extranjeros o de otra naturaleza, cuyos contenidos no llegan a los medios de comunicación, por desconocerlas.

Es claro que el presidente tiene la obligación legal y constitucional de informar su actividad oficial. En Argentina, este deber se sostiene sobre los siguientes pilares de la gestión pública.

Resulta contraproducente que la sociedad quede marginada de la actividad gubernamental y sea sorprendida por resoluciones y determinaciones que surgen de una “Agenda Personal”, a la que también están sometidos los integrantes del staff ministerial, a excepción de su círculo áulico, que elabora con Javier Milei las estrategias y cuáles son los pasos más conducentes a recomponer una imagen que estaba en caída.

Se conoce vulgarmente como publicidad de los actos de gobierno: Es un principio republicano fundamental que garantiza la transparencia. Implica que los ciudadanos tienen derecho a saber qué hace su mandatario, cómo se administran los recursos públicos y cuáles son sus decisiones.

El manejar el oscurantismo informativo no parece constituir una fórmula que esté contemplada en los considerandos de la Constitución Nacional, donde la comunidad es la estructura sobre la que se asienta la construcción, desarrollo y futuro de un país. En este caso está ausente.

El DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACIÓN PÚBLICA, fijado en el Decreto 780/2024, materializa el derecho de acceso a la información de gobierno y está estrechamente vinculado con el principio republicano de publicidad de los actos del oficialismo que se infiere -como mencionamos ut supra- del propio texto y espíritu de la CONSTITUCIÓN NACIONAL.

Es un proceso, el que pone en práctica el presidente libertario, que contradice los pilares fundamentales de la Democracia y que es garantizar que el Poder Ejecutivo fortalezca los pilares básicos del sistema republicano y la confianza de los ciudadanos en las instituciones.

Estos aspectos parecen ser desconocidos o no importale demasiado al presidente libertario que, dada su característica personal, no le importa aquello que está establecido, atento a que sostiene que: “Yo soy el presidente y me hago responsable por lo que hago”. 

Difícil de entender, porque para estar sentado en el “Sillón de Rivadavia” hizo suyos los principios constitucionales que le facilitarían el cambio que promovía para una nueva Argentina y hoy no cumple; mostrando que un amplio sector de la sociedad sostiene que no quiere regresar al pasado, pero tampoco está de acuerdo con este presente dictatorial, donde prevalece el sistema de amigo-enemigo, como escenario principal de las actividades que desarrolla el gobierno y la casi totalidad de los integrantes de La Libertad Avanza.

Hubo un freno en la pérdida de confianza que se desprendía de los fracasos y sucesos de corruptela, que señalaban que los cambios no eran tales y se repetían los mismos episodios que empobrecieron al país para que un grupete de corruptos tuviera fortunas que las hicieron con aquello que le restaron a la población.

Hay sectores que sostienen que el presidente Javier Milei actúa de espaldas a la sociedad y esto genera un fuerte debate en Argentina, con argumentos divididos sobre la legitimidad y el impacto de sus políticas.

Se está produciendo un fenómeno del cual diversos sectores opositores y sindicales sostienen que las medidas de desregulación y el ajuste fiscal afectan negativamente a la clase trabajadora y a los sectores vulnerables.

Sostienen, más allá de los contenidos ideológicos que subyacen en muchos de los argumentos que se esgrimen, que el país se moviliza en lo económico-político con directivas precisas y exigencias de organismos norteamericanos que siguen directivas del presidente Donald Trump, que pretende no solo al país como centro geoestratégico, sino con un ordenamiento en la política a la que se ha obligado el presidente Javier Milei, remarcando su incondicional afinidad con los actos que realiza el poderoso país del norte.

Para señalar, uno de los aspectos que ha generado una fuerte confrontación interna a nivel profesionales de la salud e instituciones que se sentían identificadas con la OMS, a cuya integración renunció EEUU, por orden de Trump, y se plegó Milei en inferioridad de poder y sustento legal, dejando a la Argentina huérfana de un respaldo internacional que hoy es indispensable para nuestro país.

Las medidas que se van conociendo desde hace dos años y medio de mandato indican la prescindencia que hace presidencia del pensamiento y evaluar en qué medida afecta a las necesidades básicas de un importante porcentaje de la sociedad.

Nadie puede gobernar y ejercer el poder de espaldas a la ciudadanía. El esfuerzo es con amplia participación o se encamina al fracaso, un factor que Javier Milei pretende desconocer.
 

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