En uno de los encuentros más trascendentes para el mundo del gran empresariado y de las representaciones que políticamente identifican a los poderosos, con asistencia de algunos emergentes, donde los invitados a participar del foro plantean cómo ven el futuro y aprovechan a confesar sus verdaderos objetivos.
El Foro de Davos, que es su nombre popular y en realidad se llama Foro Económico Mundial, es una organización internacional creada para la cooperación entre lo público y lo privado con reuniones anuales desde su creación en 1971.
Involucra a los principales líderes políticos, empresariales y culturales para dar forma a las agendas globales, regionales e industriales. En este caso, el Foro Económico Mundial propone tratar diferentes temáticas como los conflictos en Medio Oriente y Ucrania, el uso de la Inteligencia Artificial (IA) como motor de desarrollo en las sociedades modernas, el impacto del cambio climático, entre otras cuestiones de importancia para el primer mundo.
En las exposiciones del martes y ayer miércoles se plantearon posicionamientos muy contundentes, en especial endureciendo un frente ante el decidido avance del presidente norteamericano Donald Trump, que pergeña la integración del “nuevo orden mundial”, entendiendo que las organizaciones que hoy reúnen a políticos, empresarios, industriales y economistas deben ser reformuladas a un presente diferente.
En el marco de esa temática, el líder republicano ya delineó los principales ejes de su accionar y cuál es el camino por el que transitará hasta lograr los objetivos que se ha fijado.
Sostuvo Trump que “EEUU es el ‘motor económico’ del planeta y criticó la migración masiva y las políticas de energía verde en Europa”. Manifestó, refiriéndose a la situación de Venezuela que: “A Venezuela le va a ir fantásticamente bien”. “Va a ganar más dinero en los próximos seis meses que en los 20 años previos”.
Otro aspecto que ha generado posicionamientos contrarios a la voluntad de Trump, es el de anexar Groenlandia a los EEUU, suceso que ha provocado innumerables rechazos.
El líder del país del norte sostuvo, refiriéndose al procurado anexamiento: “En el tema que más tensión ha generado con los aliados europeos es el referido al territorio que Dinamarca sostiene le pertenece. Defendió la importancia estratégica de Groenlandia para la seguridad nacional estadounidense y pidió negociaciones ‘inmediatas’ para hablar sobre el control estadounidense del territorio”.
Este proyecto trumpista ha sido impugnado por funcionarios europeos que no aceptan esos condicionamientos y plantean negociaciones y acuerdos que -hasta ahora- Trump- ha negado.
Sobre el álgido tema reconoció que es “una preocupación que a todos les importa”. Aseguró que Groenlandia es “un territorio vasto, casi completamente deshabitado y sin desarrollar, situado indefenso en una ubicación estratégica clave entre Estados Unidos, Rusia y China”.
Haciendo referencia expresa al tema de los metales de tierras raras dijo: “Esa no es la razón por la que lo necesitamos, lo necesitamos por seguridad nacional estratégica y seguridad internacional”.
Afirmando que “Groenlandia es parte de América del Norte y por lo tanto ‘nuestro territorio’”, añadiendo “es por lo tanto un interés de seguridad nacional fundamental para los Estados Unidos”.
Tras la improvisada disertación que se extendió por algo más de una hora, el turno fue para el presidente argentino Javier Milei.
Los que esperaban anuncios al estilo del libertario, se sintieron frustrados. Hizo una lectura ajustada de parámetros analizados que se circunscribieron a delinear, con citas originales de economistas de trascendencia mundial, el poder del liberalismo por sobre otras tendencias políticas y sus efectos positivos.
Centralizó gran parte de su exposición a señalar el poder del capitalismo y el libre mercado sobre los Estados protectores que dijo: “solo perjudican y degradan a las sociedades, impidiéndoles progresar y desarrollarse de acuerdo a sus posibilidades”.
No hubo alusión directa a su alineamiento con Donald Trump, ni referencia explícita al tema Venezuela. Subliminalmente de sus definiciones económicas y el desarrollo del libre mercadismo surgieron lineamientos que pueden referenciar a los episodios vividos.
No hubo referencia alguna a la firma del reciente acuerdo de libre comercio entre Mercosur y Unión Europea. Los analistas internacionales entienden que lo dejó afuera de su agenda ante el reclamo judicial europeo que, por ahora, le impide comenzar a cumplirse.
Davos sirve al gran mercado y sectores empresariales a tener un panorama, que previo análisis les permitirán acondicionar sus capitales, si es que lo tienen pensado y observar que Argentina ha abierto sus puertas a recibir inversores, que hoy tendrán por imperio de la libertad imperante hacerse de sus ganancias.
Reafirmó -Milei-, y lo hizo en reiterados pasajes de su lectura ante empresarios y líderes políticos, el rumbo económico de su gobierno, cuestionando la intervención estatal y sostuvo que el capitalismo de libre empresa “es justo y eficiente”.
“Estoy aquí, frente a ustedes, para decirles de modo categórico que Maquiavelo ha muerto”, y cuestionó el planteo que opone la eficiencia política al respeto de los valores éticos y morales de occidente.
El “sello explosivo” estuvo a cargo del primer ministro canadiense Mark Carney, quien advirtió a los pequeños y medianos países: “Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú”. Agregó: “El orden mundial se rompió y las grandes potencias no tienen freno”. Y cerró con: “Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú”.
Y como dice el viejo refrán: “Que los grandes no te fagociten”. El mundo medio está reclamando unión y cambio de paradigmas.
¿Será un freno para los poderosos?



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