JUEVES 29 de Enero de 2026
 
 
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Cayó Maduro, ¿y ahora?...

Hay que reconocer que todos esperábamos que la dictadura impuesta por el ex presidente venezolano Nicolás Maduro tuviera un final y que los habitantes pudieran disponer en plena libertad de sus actos sin condicionamientos o miedos.

Resultaba inexplicable hasta qué punto podría mantener el poder un personaje casi histriónico, de una profunda siniestralidad, y seguir manejando los destinos y la vida de todo un país, alejando a quienes no coincidían con su sectarismo, con el robo de la clase militar empoderada y el exilio de casi 6 millones de venezolanos que buscaron otros países para rehacer sus vidas.

La presión ejercida por los organismos que nuclean a los países del cono sur o del mundo, caso la OEA, la ONU, y otros que reúnen políticas coincidentes en lo comercial y económico, había sido inútil.

La vehemencia y un carácter difícil, respaldando el objetivo de convertirse en uno de los ejes del mundo, convirtieron a Donald Trump en el libertador que, utilizando la fuerza de uno de los países más poderosos del mundo, Estados Unidos, logró apresar y terminar con la oprobiosa gestión del hombre que “escuchaba el pajarito” en que se había transformado el ex presidente fallecido Hugo Chavez.

Este suceso que ha convulsionado al mundo, ha provocado se convoque a una sesión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU. En ese ámbito Mike Waltz, Embajador de EE UU ante la ONU), presentará la postura estadounidense y se espera que presente pruebas de inteligencia sobre actividades de narcotráfico para justificar la “legítima defensa colectiva”.

El mundo se ha sacudido ante la avanzada de uno de los países más poderosos del planeta sobre emergentes que están soportando situaciones políticas, sociales y económicas extremas.

Este proceso, que viene siendo materia de análisis de los integrantes de la mesa del “primer mundo”, ha generado que el embajador ruso calificara la captura de Maduro como un “secuestro internacional” y una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas. “Moscú advirtió que este precedente destruye los cimientos del derecho internacional. Grave amenaza encubierta que obliga a una doble lectura para sospechar que esta acción podría tener derivaciones insospechadas”.

Beijing emitió una comunicación oficial instando al “cese inmediato de las hostilidades” y advirtiendo que la estabilidad energética regional está en riesgo crítico. China mantiene importantes intereses en la infraestructura petrolera venezolana que ha sido parcialmente afectada por los bombardeos.

El Presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el acuartelamiento de las fuerzas en la frontera y solicitó a la Organización de Estados Americanos (OEA) una condena unánime, aunque la división interna en el bloque dificulta una resolución conjunta.

La pregunta realizada en el inicio de esta entrega ya tiene respuesta: “Desde ahora gobernará Estados Unidos, todo el tiempo que resulte necesario hasta que el pueblo venezolano esté en condiciones de tener un gobierno Democrático, que tenga como consigna la libertad y la Justicia para todos”.

Esto lo dijo el presidente republicano Donald Trump ayer, en las primeras horas de la tarde, dejando claramente expresado que intervendrán en todos los ámbitos del país, organizando la explotación petrolera, manteniendo vigente la eliminación del narcotráfico, la depuración de las Fuerzas Armadas, producción, finanzas y políticas futuras.

El haber logrado sacar a Maduro, no se supone una medida meramente patriótica con espíritu emancipador. Es el accionar medido y estudiado de un personaje como el empresario, presidente norteamericano Donald Trump, que conllevan un propósito, que fuera manifestado claramente cuando se hizo cargo de la presidencia de los EEUU: “Recuperar el poderío y que los norteamericanos vuelvan a constituir una de las sociedades más importantes del primer mundo”.

Estas palabras indican que existen otras motivaciones que van mucho más allá de su espíritu libertario que lo está llevando a ser el mediador de la paz en un mundo convulsionado donde las grandes potencias están disputando el liderazgo.

El tiempo siempre es el fiel testigo de la realidad. Sólo hay que esperar que la historia se escriba y en este caso será la epopeya iniciada por Donald Trump, es un cambio paradigmático de un extremo al otro del sentir ideológico de un pueblo.

Ahora, Venezuela comienza a depender de un poderoso y deberá recuperar su verdadera esencia.

El cono sur se transforma y reformula sus principios. Es el inicio de una nueva era. Habrá que esperar y ver cómo se define.

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