El secretario del Tesoro es un protagonista esencial en la relación privilegiada que tiene Javier Milei con Donald Trump, y la cita con el ministro de Economía tiene como finalidad ratificar los vínculos políticos e ideológicos que unen al gobierno libertario con la administración republicana.
Por instrucción directa de Trump, Bessent rescató el programa económico de Milei a pocos días de los comicios de octubre de 2025, y su rol ha sido clave cuando aparecieron ciertos cuestionamientos técnicos en el FMI.
Es muy probable que Caputo también se encuentre con Kristalina Georgieva para analizar la actual situación de la Argentina. El ministro y la directora gerente del FMI tienen una relación personal óptima, y hasta ahora la Argentina cumple con las metas de emisión monetaria, reservas públicas y superávit fiscal pactadas con el Fondo.
De todas maneras, los técnicos de Georgieva en Washington monitorean la recaudación, su impacto en el superávit fiscal, y la crisis social causada por los niveles de mora crediticia. Julie Kozack, vocera del FMI, insiste en todas sus conferencias de prensa que la Casa Rosada debe responder a determinadas demandas sociales, y la mora crediticia encuadra en la perspectiva que exige el board del Fondo a la Argentina.
La administración Trump utilizará la cumbre de ministros de Finanzas del G20 para defender las sanciones impuestas a Irán, que están destinadas a forzar la apertura del estrecho de Ormuz y desmantelar su proyecto nuclear.
Bessent será el anfitrión del G20 y su principal objetivo geopolítico es ratificar la decisión de Estados Unidos de asfixiar la economía del régimen chiíta, que en las sombras es apoyado por China, Turquía, Qatar, India y Pakistán.
La Secretaría del Tesoro diseñó una batería de sanciones comerciales y financieras que pretenden el colapso de la economía iraní, tras la decisión de Washington de suspender las operaciones militares en Medio Oriente.
China es el principal aliado de Irán frente al conflicto que libra contra Estados Unidos, y Bessent ratificará en el G20 que la Casa Blanca no permitirá el apoyo clandestino de Beijing al régimen totalitario que controla la Guardia Revolucionaria.
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