MIÉRCOLES 26 de Agosto de 2026
 
 
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Buscando rumbos...

No es una mera frase que se utiliza con frecuencia en los últimos tiempos, es la realidad que enfrenta una sociedad que comenzó a jugar en “ligas diferentes” y hoy se encuentra perdida en un laberinto del cual le estÁ resultando muy difÍcil encontrar la salida.

 

Tras muchas décadas de optar siempre -mayoritariamente- por un sistema ideológico que, con transformaciones, nunca perdió su esencia: el peronismo de Perón, al que le fue agregando adaptaciones propias del recambio de hombres y o mujeres que comenzaron a figurar en niveles del poder, hoy está en una tremenda disyuntiva, que no solo es del votante sino que va acompañado de escenarios políticos muy controvertidos que pretenden negociar poder.

El fracaso, la presión social ejercida por quienes, equivocadamente, pensaron que podían constituirse en el eje del “vamos por todo” y que tenían resuelto el futuro se atomizó y una gran parte de la ciudadanía, en especial las nuevas generaciones en pleno desarrollo emocional y político, tomaron la decisión al encontrar un personaje que supusieron los estaba representando.

Es natural equivocarse y suena razonable aceptarlo. Es inadecuado presuponer que “Nunca te equivocás” y que los que cometen los errores son los otros. Esto equívocos, analizados desde los cuadros psicológicos del comportamiento humano y del entendimiento filosófico, que plantean cómo de que manera enfrentamos el porvenir, fue mostrando que la Argentina se estaba convirtiendo en un “descontrolado carnaval”.

Apareció, ante la negatividad y la frustración provocada por gobiernos que solo se preocupaban por crecer “ellos” económicamente y mantener a la “tribu” dominada con prebendas que manejaba un grupo de intermediarios ambiciosos y poco o nada honestos, un personaje generado en la farándula, desprejuiciado, que se dice formado universitariamente en economía, que muestra una característica apropiada para exponer en la pantalla chica, al estilo Olmedo, pero incierto, dudoso y muy descentrado socialmente cuando debe exponerlo ante la comunidad diversificada ideológicamente.

Y de esta manera, la Argentina y gran parte de la sociedad, un 57 por ciento, optó por eso nuevo, aún difuso políticamente, pero que se dirigía a ellos de una manera común , con un léxico habitual, que no reparaba en insultar, denostar, menospreciar a quienes no pensaban como él y que prometía convertir a la Argentina deteriorada en una “Nueva Narnia” que fuera la panacea que anhelaban muchos conciudadanos.

Pero mirar desde afuera puede resultar fácil, a diferencia de cuando tenés que resolver y tenés entre tus manos el futuro de 47 millones de personas, las cosas se complican y ya no se solucionan insultando o tratando de degenerados fiscales a quienes tiene cuadros sociales que atender y para ello requieren de recursos económicos que deben surgir del aporte de la Nación para equilibrar a los Estados provinciales.

Han transcurrido dos años y algunos meses de un extremismo liberal al que el mileismo llama “libertario” y basado en la creencia mesíanica de estar respaldo por las “fuerzas del Cielo” han servido para demostrar que Argentina, un país en camino de reafirmar ser emergente, no está en condiciones soportar ajustes, achiques, privatizaciones y cierres a mansalva para salir a competir en el gran mercado mundial.

El asociarse sin condicionamiento alguno con uno de los países más poderosos del mundo, comandado por un liberal -republicano con mente de tirano y ejercitando el poder como herramienta de sumisión y obediencia- no era una solución sino el camino hacia la conversión de la independencia lograda en 1810, en coloniaje americano.

Y hoy con manifiesta deserción de una gran parte de la sociedad que no está dispuesta a perder sus libertades y comprometer el futuro de sus hijos, Javier Milei y sus “adláteres” están viendo cómo “hacen negocio” con sectores políticamente desmembrados, para poder alcanzar a materializar la reconversión que le está faltando para tener abierta la puerta de repetir un mandato, que se inició con el 57 por ciento de los votos y hoy no supera el 35 por ciento y en caída.

Con los primeros movimientos políticos de campaña se comenzaron a notar la existencia de muchos interrogantes y, fundamentalmente, debilidades en todos los sectores que sintieron la necesidad de salir a perfilarse en una sociedad, o en gran parte de ella, descreída, desilusionada y procurando ver la materialización de otra opción que les brinde la posibilidad de establecer futuro para sus hijos.

Hoy se nota y es preocupante el estado de confusión, desorientación o perplejidad que siente una gran parte de la ciudadanía, ante algo inesperado, extraño o difícil de comprender. Es evidente que no acepta la falta de orden o el desarreglo que un gobierno que no contempla sus necesidades está procurando imponer a cualquier costo.

Este es el panorama de una actualidad política que, aún, está definiendo los roles que cada uno ocupará en los armados futuros de los sectores que se conformarán para disputarle a La Libertad Avanza el “Sillón de Rivadavia”.

La realidad está claramente explicitada en las encuestas que se van tornando en la voz social: regresar al pasado no está en los planes, mantener el presente es repetir un fracaso; la gran mayoría está en la búsqueda del verdadero cambio, donde esté contemplada toda la sociedad.

Mientras tanto se percibe la duda y la confusión que reinan en gran parte de la sociedad.

 

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