MARTES 10 de Marzo de 2026
 
 
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Argentinos contra argentinos...

No interesa demasiado considerar si tienen o no uniformes, si son parte del sector social que involucra a los trabajadores, gremios o fuerzas de seguridad a quienes mandan para dar cumplimiento a la tan discutida Ley Antipiquetes.

En definitiva, son todos argentinos que se pelean por estar ubicados en distintos escenarios.

La razón, hoy, es difícil saber de qué lado está. La realidad indica que el gobierno libertario de Javier Milei tiene un proyecto de achicamiento del Estado, reformulación de la sociedad y generar un cambio haciendo desaparecer todos los vestigios de organizaciones anteriores que, en algún momento, fueron útiles y ayudaron a establecer las reglas del trabajo.

Hoy son todos enemigos que el oficialismo entiende ya no deben existir y pretende establecer un nuevo sistema de acuerdo entre empresarios y trabajadores sin intermediaciones.

Ayer los legisladores, pertenecientes al Senado de la Nación, estaban abocados a discutir las formas que procura el oficialismo para alcanzar su objetivo, divididos naturalmente según sus ideologías y las tendencias, unos respondiendo a los requerimientos de La Libertad Avanza, otros volcados a lograr un entendimiento consensuado para lograr equilibrar las diferentes posiciones y, en franca minoría, quienes rechazan toda legislación que -según sus fundamentaciones- atenta contra la seguridad jurídica de los trabajadores.

Un dilema irresuelto que ha provocado reacciones de diferente orden desatando un enfrentamiento que nadie puede predecir como termina.

Sindicatos y organizaciones sociales marcharon desde la Plaza de Mayo en rechazo al proyecto impulsado por el oficialismo. Hubo manifestantes que arrojaron bombas molotov. Hay cuatro policías heridos y al menos dos manifestantes detenidos.

Dentro del recinto se discuten los distintos planteos y si bien el oficialismo, encabezado por la senadora Patricia Bullrich, sostiene tener los votos necesarios para aprobar la reforma o modernización laboral, las discusiones plantean que no estarían todos los “melones” acomodados y las seguridades parecieran comenzar a debilitarse.

Fuera del recinto, la “guerra” desatada entre fuerzas de seguridad, dispuesta por el aparato gubernamental de seguridad, se enfrenta a gremios y trabajadores que pretenden mostrar su oposición a una nueva ley que, si bien deberá pasar -si es aprobada en Senado- a que Diputados lo revalide y si traspone todos esos ámbitos la última palabra la tendrá Javier Milei con su poder de veto, pretenden no pase esta primer instancia.

Estos son los aspectos que rodean a la aprobación o no de la nueva norma. Mientras tanto, se siguen acercando al Congreso Nacional largas filas de trabajadores que se reunirán para reafirmar que existe solidez en el movimiento obrero y que no admitirán los cambios propuestos.

Ayer se registraron varios enfrentamientos en medio de un malestar que a medida que fueron transcurriendo las horas mostraba un agravamiento, el cual habla claramente de que el gobierno de Javier Milei ha logrado en dos años de mandato dividir a la sociedad entre “violetas”, afines conciliadores y enemigos. Aunque creemos que lo considerado grave es el deterioro de la paz social, fenómeno real y concreto que se está observando en todo el país.

Esto ocurre en la ciudad de Buenos Aires mientras que la ciudad de Rosario y gran parte de la provincia de Santa Fe, en una movida policial disconforme con cuestiones de orden salarial, han generado un frente de reclamos muy fuerte al gobernador Pullaro.

Otra herida social, como las que se vienen registrando en distintas provincias, donde organizaciones que nuclean a trabajadores de la educación, salud, trabajadores fabriles y empleados de empresas han manifestado su imposibilidad de darle continuidad a sus actividades, dejando al descubierto un país cuya microeconomía no lograr equilibrarse y las diferencias se hacen cada vez más ostensibles.

Un clima tenso que se agudiza cuando desde esferas del gobierno, incluso en redes sociales con chats de Javier Milei, intentan justificar el malestar responsabilizando a quienes alientan disconformidad a las normas que pretende el ejecutivo.

El presidente se expresó a través de las redes sociales para repudiar los graves incidentes registrados en las afueras del Congreso de la Nación, manifestando: “Mientras se debate la reforma, del otro lado tenemos esto”.

Nada calmaba el clima existente tanto dentro como fuera del recinto legislativo. Los cruces marcaban violencia y procuraban, en ambos lugares, resaltar las diferencias existentes. Lo que se veía en realidad, era una lamentable confrontación entre argentinos.

 

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