Lionel Messi tuvo la despedida que todos imaginaban. En un Monumental colmado y atravesado por la emoción, el capitán de la Selección Argentina fue protagonista del triunfo por 3-0 ante Benín, en un amistoso que quedará marcado como su última presentación con la Albiceleste en el país.
La jornada comenzó con una enorme carga emotiva. Antes del inicio, Messi y Lionel Scaloni se mostraron conmovidos durante el himno argentino, mientras el estadio acompañó cada momento de una jornada especial. A los 10 minutos, el partido se detuvo y todo el Monumental, incluidos los jugadores de Benín, ovacionó al número 10.
En el primer tiempo, Argentina manejó la pelota y generó varias situaciones, aunque no logró quebrar el cero. Messi tuvo algunas oportunidades para marcar, entre ellas un tiro libre que fue contenido por el arquero Marcel Dandjinou y un remate que se fue apenas desviado. La visita también contó con una chance clara a los 43 minutos, pero Emiliano Martínez respondió para evitar la caída de su arco.
El complemento comenzó con el esperado grito. Apenas a los dos minutos, Messi ejecutó un córner desde la izquierda y Nicolás Otamendi apareció para conectar de cabeza y establecer el 1-0. El defensor, que también tuvo su despedida de la Selección, fue reemplazado cinco minutos después y recibió una ovación del público y el saludo de sus compañeros.
A los 15 minutos llegó otra aparición decisiva de Messi. El capitán recibió y asistió a Nicolás Paz, quien sacó un remate con comba que se metió junto al palo derecho de Dandjinou para marcar el 2-0.
La fiesta tuvo su momento culminante a los 25 minutos. Agustín Giay fue derribado dentro del área y el árbitro Fernando Véjar sancionó penal. Messi tomó la pelota, se hizo cargo de la ejecución y no falló: remató alto y hacia la izquierda del arquero para convertir el 3-0.
Con la diferencia asegurada, el capitán continuó buscando más. A los 28 minutos protagonizó una corrida hasta el córner para evitar que la pelota saliera, en una acción que volvió a despertar la ovación del Monumental. Poco después tuvo otra oportunidad para aumentar su cuenta personal, pero su remate terminó en el palo y el arquero de Benín completó el despeje.
El pitazo final decretó la goleada y cerró una jornada histórica para la Selección Argentina. Messi se despidió del público argentino con una actuación a la altura de su historia: convirtió un gol, participó en los otros dos y recibió durante todo el partido el cariño de un Monumental que volvió a rendirse ante su capitán.
La Selección ganó, goleó y celebró, pero el resultado quedó en segundo plano frente a la figura de Messi. En el estadio donde tantas veces hizo historia con la camiseta argentina, el rosarino tuvo una última función en casa que difícilmente pueda olvidarse.
Escriba su comentario