JUEVES 22 de Enero de 2026
 
 
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Año difícil se proyecta para este 2026...

Era esperable, el pulso en lo social lo estaba reflejando. Los consultores económicos propios, no tan del palo, e internacionales vienen prediciendo dificultades que inexorablemente se trasladan a lo comercial, industrial, educativo, salud, proyección de obras, en síntesis: un todo que se verá afectado severamente, según el rubro.

El dólar parece incontrolable. Sostenido por los esfuerzos que realiza el área económica a través del Banco Central y el Tesoro Nacional, que responden con maniobras que debilitan notablemente las reservas que el FMI aconseja (ordena) deben tener para responder a las obligaciones contraidas.

Existe además un factor, que si bien se menciona tiene incidencias varias en determinados lineamientos de una economía que depende mayoritariamente de la producción agrícolo-ganadera, el climático, está afectando a todo el país, en partes mucho más severamente que en otras, pero anticipan que nadie arriesgará producir cuando las condiciones no lo favorecen.

Es el famoso y tan desdeñado “cambio climático”, que especialistas en el mundo vienen preanunciando desencadenará fenómenos pocas veces observados. Javier Milei argumenta en contra.

Lluvias torrenciales que superan holgadamente las medias regionales y que son causales de inundaciones masivas, generando daños muy serios, desconociéndose -hasta ahora- planes de emergencia que pueda estar evaluando el Gobierno Nacional. Por el momento, los indicadores de catástrofes anteriores señalan que el “arreglate como puedas”, “plata no hay”, pareciera ser el remedio.

A estas emergencias de carácter climático se le suman los incendios naturales, dada la época, e incrementados por la persistencia de elevadas temperaturas y las lluvias que, no se dan, o aparecen en determinados lugares; convirtiéndose en amenazas que pasan sin descargar.

Solo el trabajo incansable de bomberos y vecinos procura disminuir los efectos nefastos que están produciendo los diferentes focos que se han registrado en Argentina. Se calculan en total en el país algo más de 100 mil hectáreas -en los últimos meses- que han sido dañadas y que costará un tiempo volver a recuperarlas como polos productivos.

Existen en torno a ese escenario de la producción nacional, los rebotes de políticas que han intentando morigerar -disminuyendo retenciones- pero que resultan un paliativo con pocos resultados. En especial cuando Argentina se enfrenta a competencias y consumos internos que contribuyen a su debilitamiento progresivo. Por caso frigoríficos, muchos de los cuales están en vías de extinción; otros transformando y achicando plantas y los que ya anunciaron el cierre definitivo por no poder enfrentar las demandas por caída de recursos.

El gobierno nacional, con el presidente libertario Javier Milei a la cabeza, pareciera no ver o pretender ignorar el quebranto de la microeconomía. El desempleo progresivo, cierre de Pymes, aumento de una pobreza que no se ve reflejada en los índices oficiales o la indigencia que directamente no está y la realidad indica que ya son millones las familias argentinas que deben cartonear y pueblan basurales o contenedores buscando comida. Esto es realidad y contundencia negativa de un tejido social que no se recupera.

El Gobierno está elaborando -por lo menos los que no vacacionan- un plan de trabajo que contemplará reformas. En esta primera etapa buscando consenso y acuerdos con los gobernadores que se han prestado a dialogar -sin que estén en la balanza las consideraciones ideológicas-.

El primer desafío es la ley laboral. Enero reabre las negociaciones. Un mes en el que se irán “mechando” días de descanso con reuniones, para alcanzar acuerdos y tener plafón para las reformulaciones que vienen.

No se intenta, por lo menos eso ha surgido de las palabras de la mesa chica política libertaria, establecer un sistema de alianzas, sino de tratativas mano a mano con cada jefe provincial. Y proyecto por proyecto. Eso puede dar resultados si se establece una coherencia entre aquello que se pacta y las decisiones finales que surjan de la figura presidencial.

A estos mecanismos de futuras negociaciones que están evaluando en el marco de la aplicación del plan de Regulación y Transformación del Estado, hay que sumarle los desacuerdos internos en lo político y gremial que están manifestando su disconformidad con decisiones que han sido enunciadas y se ejecutarán en los próximos días.

Nada indica un principio fácil, en concordia y sumando acuerdos. Por el contrario, los escenarios que se perciben muestran dificultades y problemas que deberán resolverse para evitar males mayores.

Aparece una urgente necesidad de reacomodar la macroeconomía para tener espacio a encarrilar la micro, que hoy -prácticamente- no existe como tal, y el mercado interno se mueve al compás de las necesidades de la ciudadanía que, es notorio: está en caída.

Mientras se supone la clase política y parte de la sociedad procuran aprovechar el verano vacacionando, el presidente Milei trabaja y elabora DNU que, de alguna manera, pretenden pasar desapercibidos. Él mismo lo ha mencionado: “Mientras ellos descansan yo sigo trabajando”.

Tal es el caso de la reformulación del sistema de la SIDE, que pasará según ha trascendido, a constituir un organismo controlador de toda la ciudadanía. Modificación de la Ley de Inteligencia Nacional. Redefinió competencias, achicó estructuras y creó nuevos ámbitos de coordinación entre organismos del Estado. Una bomba neutrónica que ya ha causado reacciones.

La norma, publicada ayer por la mañana en el Boletín Oficial, redefine competencias, reorganiza estructuras, crea nuevos ámbitos de coordinación interinstitucional y establece un marco más preciso para la producción de inteligencia.

Todo indica que habrá mucho “barullo” alrededor de este Decreto de Necesidad y Urgencia, el cual ha sido sindicado por los sectores que han profundizado en sus contenidos: “la inserción de una dictadura en el marco del ejercicio de una Democracia”.

Y así amanece el 2026, tumultuoso, difícil y con muchos conflictos en puerta. El poder no es todo y el país se maneja en conjunto y con consensos. Por ahora, Milei lo ignora.

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