MARTES 03 de Marzo de 2026
 
 
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Ambigüedades de la política...

Proceso que va marcando un rumbo sinuoso, con ausencia de transparencia en las acciones que se ejecutan y generan incertidumbre en el seno de la sociedad argentina...

La ambigüedad se refiere a una situación en la que un término, una afirmación, una frase o una acción pueden interpretarse de forma ambigua. Se trata de una falta de claridad o transparencia en el significado de las palabras o expresiones que puede dar lugar a confusión o malentendidos.
En el oficialismo es una metodología utilizada con frecuencia por el presidente Javier Milei. Puede interpretarse como una forma de “pulsar” la opinión pública y medir las reacciones de los sectores que analizan políticamente los efectos que pueden entrañar acciones que pretende ejecutar el poder gubernamental, para poder concretarlas.
Este suceso quedó demostrado en un anuncio -no oficial-, pero sí dado por un integrante del staff ministerial y que preside el cuerpo económico del Estado, Luis “Toto” Caputo quien mencionó que: “La eliminación del monotributo es una exigencia del FMI para que el Estado recaude más”.
Esa mención, haciendo expresa referencia al requerimiento del organismo de préstamo multilateral, lo deja expresamente reflejado en uno de los contenidos del acuerdo con Argentina, donde deja explicitado: “En la página 16 del Staff Report del Fondo Monetario como un compromiso argentino de eliminar el monotributo”.
“El FMI tiene en la mira al monotributo desde hace mucho tiempo porque quiere que Argentina avance en un régimen general para recaudar más”. Es a quién le debemos y de alguna manera propone políticas económicas a futuro para alcanzar a recuperar lo prestado. Nada de esto es ajeno a los acuerdos que se están obteniendo con el secretario del Tesoro Scott Bessent, la intervención de Marco Rubio y el visto bueno del presidente Donald Trump.
Conocido este pronunciamiento -que no estaba avalado por el presidente Milei- se comenzaron a conocer las opiniones de especialistas que sostenían, en parecidos términos, que resultaría: “la eliminación del Monotributo y el pase al régimen autónomo, la causal de mayor informalidad y un encarecimiento general de la economía porque todos los que facturen tendrán que hacer adelantos de ganancias, y pagar y cobrar IVA.” 
Como dijeron varios consultores, es un “tiro a media altura que sacudirá -y no para bien- a casi 6 millones de monotributistas que hay en el país”.
Un especialista en derecho tributario expresó al portal LPO que: ‘‘Habría que ver el efecto en rentas generales”. “El fondo recomienda cosas pensando en países centrales donde no hay informalidad, pero cuando la receta aterriza en nuestros países a veces genera el efecto contrario al buscado”.
Sacudido el mantel y con las migas esparcidas por diferentes ámbitos de la economía, se comenzó a vislumbrar un posicionamiento contrario a lo mencionado por el titular de economía, que suponemos fue un globo de ensayo para observar reacciones y experimentar otras alternativas si fuera -como ocurrió- negativo.
Como ha sucedido en otras oportunidades, fue el presidente Javier Milei quien, alertado por las diferentes expresiones que señalaban el perjuicio de la medida -no oficial dada a conocer-, procedió a desmentirla categóricamente expresando sobre el fin del monotributo que: “Son mentiras y operaciones de delincuentes”. Rechazando cualquier alteración al sistema vigente. 
Alguien se olvidó de advertirle que la información no oficial salió de la boca del -según el presidente- “mejor ministro de economía de la historia”. Aún así, él lo trata de delincuente, porque si no fue una estrategia para ver reacciones, fue claramente una operación interna.
Esta situación no debería sorprender, dado que el profundo desgaste que obtuvo durante su mandato como Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue generado por la constante desautorización de los acuerdos políticos a los cuales arribaba.
Hoy está creciendo y por eso llama la atención la figura de Diego Santilli como el interlocutor político del gobierno ante gobernadores y el Congreso de la Nación.
Las contradicciones tan comunes en el presidente libertario están generando expectativas en torno a cuál será el momento donde se produzcan los primeros “chispazos”. Santilli acuerda, arregla y el presidente, una vez logrado el objetivo, no cumple lo comprometido. 
Tal vez, aunque lo dudamos, Javier Milei haya entendido que solo es imposible gobernar. El poder se ejerce cuando se tiene apoyo y no obediencia sumisa, que acepta ser desautorizado en su propia autoridad personal.
Las contradicciones dan un resultado efímero. El ser leal a las promesas realizadas es un respaldo al poder gubernamental.
Si Javier Milei lo está entendiendo, es un progreso. Por ahora existen dudas.
 

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