DOMINGO 01 de Noviembre de 2026
 
 
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Ahora es el juego de las estrategias...

Mientras el país cruje, zozobran los niveles sociales que están soportando directamente en sus bolsillos los ajustes, las desregulaciones y el plan de achique, no solo del Estado, sino del aparato productivo nacional, los políticos juegan a ver quién se lleva los “laureles” para encarar la campaña al 2027.

 

El presidente Javier Milei, procura ordenar la tropa internamente distribuyendo el poder, según respondan a sus intereses. Dejó en manos de su hermana Karina Milei la estructura de la política que deberán seguir los lineamientos que ha fijado el titular del Ejecutivo como la última palabra que decide el rumbo.

Dado el internismo que se ha generado en los cuadros más cercanos al poder, la desconfianza es uno de los factores que impera, siendo los más apuntados: la senadora Patricia Bullrich, el ministro Luis Caputo, los Menem y Diego Santilli, quienes operan para lograr mantener sus niveles de poder y configuran su futuro.

Se ha establecido, tanto del oficialismo como de la oposición, un sistema a través del cual pretenden aprovechar los errores y debilidades personales de los protagonistas del escenario de la política nacional y o provincial.

Se realizan los movimientos y acciones basados en el concepto de analizar y estudiar cómo los actores políticos (partidos, legisladores o gobiernos) toman decisiones interdependientes donde el resultado para cada uno depende de lo que hagan los demás.

Sobre la base de aquellos que ostentan un margen del poder y tienen en sus posibilidades ser necesarios para decidir utilizan, para entender la formación de coaliciones electorales, la negociación de leyes en el Congreso, el reparto de presupuestos o la diplomacia internacional (como durante la Guerra Fría). Herramientas que han comenzado a usarse y que entrañan riesgos, dado que los convierte en escenarios vulnerables.

El trabajo del oficialismo para lograr poder no es negociar sino comprar voluntades, explotando egos y ambiciones personales, por caso los mecanismos que utilizan para ganarse el voto positivo de los gobernadores afines que preparan sus estructuras para mantenerse en el poder.

Es evidente que Javier Milei impuso, no solo una forma “dictatorial” de hacer política, sino la manera de hacer valer sus privilegios como presidente, sin importarle daños colaterales ni tener en cuenta que su actitud disruptiva ha deteriorado a niveles impensables gran parte del tejido social.

En la lucha por el poder, los actores políticos operan en un entorno de suma cero y alta volatilidad, donde el beneficio de uno suele construir el perjuicio de otro. Editorialmente, esta dinámica se define a través de las ganancias y pérdidas estratégicas que alteran su capital político.

Los líderes y partidos acumulan poder y tracción mediante las siguientes dinámicas: Polarización afectiva; dividir el tablero político en un escenario de “nosotros contra ellos”, aspecto que les permite fidelizar a su base electoral dura. Esto asegura un apoyo incondicional y reduce el espacio para la autocrítica. Es materializar el axioma libertario: socio-fiel y sumiso, o directamente el enemigo.

El gobierno del libertario-anarcocapitalista Javier Milei y su círculo áulico -Karina Milei y Santiago Caputo- están abocados a lograr el control de la agenda pública mediante el “framing” (forma en que se selecciona, destaca o presenta un aspecto de la realidad para influir en cómo las personas interpretan y comprenden un mensaje, un tema político o una noticia).

Para obtener estos beneficios en relación directa con los sistemas de modernización tecnológica, IA, manejo de redes y el novedoso streaming, quienes operan logran imponer los temas de discusión en los medios y redes sociales, obligando a sus adversarios a jugar a la defensiva. Beneficia a quien dicta de qué se habla y bajo qué términos.

Estos temas son utilizados por la oposición. Quienes procuran desestabilizar al oficialismo por los efectos negativos de los problemas económicos, de seguridad o corrupción para presentarse como la única alternativa viable y salvadora.

Los escenarios de una campaña tendiente a lograr consensuar políticamente a los sectores que se muestran remisos a dar una nueva chance al oficialismo de Milei, pero que también están negados a repetir fracasos con políticas tradicionales que fracasaron, están marcando una polarización y cambiantes ideologías políticas, filosóficas o religiosas, conocidas principalmente como camaleonismo ideológico, volatilidad política o transfuguismo, y eso está desvirtuando la competencia honorable, digna, que deberían honrar todos los políticos y que, lamentablemente, no lo están haciendo.

Son los engaños ideológicos que muestran sesgos, dogmas o narrativas preestablecidas de un grupo distorsionando la realidad, priorizando la coherencia con sus creencias por encima de los resultados objetivos.

Eso no representa un cambio, es simplemente una “trampa”.

 

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