LUNES 22 de Julio de 2024
 
 
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Agotamiento profesional

El síndrome de Burnout (“estar quemado”) es una patología que se comenzó advertir allá por el año 1974 por observaciones descriptas por el psiquiatra norteamericano Herbert Freudenberger quién trabajaba en una clínica para toxicómanos en Nueva York. Observó que al cabo de un año de trabajo, la mayoría de los voluntarios sufría una progresiva pérdida de energía hasta llegar al agotamiento, evidenciar síntomas de ansiedad y depresión, desmotivación en su trabajo y agresividad para con los pacientes.

Esta patología no es privativa de los profesionales o trabajadores de las distintas ramas que atienden temas relacionados con la salud. Los profesionales o empleados, enfermeras, médicos, maestros, etc. que trabajan en contacto directo con otras personas suelen padecer este síndrome.
Los problemas internos entre la empresa y el individuo pueden ser uno de los factores que generan un empleado “quemado” (Burnout). “La desorganización en el ámbito laboral pone en riesgo el orden y la capacidad de rendimiento del empleado”. 
Esto sucede, generalmente, cuando no hay claridad en los roles y las tareas que cada uno debe desempeñar. También la competencia desmedida entre los compañeros, un lugar físico insalubre para trabajar y la escasez de herramientas, útiles o medios suelen ser indicio de desorganización. Otro factor que influye es el individuo y su capacidad de adaptación, “dos personas pueden trabajar juntas y bajo el mismo nivel de presión y complicaciones, en ocasiones una se estresa y la otra no”.
La incertidumbre, la disminución en la contención social, la inseguridad laboral y la escasa atención por parte de las empresas e instituciones a las condiciones de trabajo, hacen de disparador para que el Burnout haga sus primeras apariciones.
Es sabido que este tipo de patología no se presenta de modo constante y sí lo hace con oscilaciones y variaciones de intensidad (se sale y se entra). Con frecuencia es difícil establecer hasta que punto se padece el síndrome o simplemente se sufre el desgaste propio de la profesión y donde esta la frontera entre una cosa y la otra. 
Es importante saber que en un 5 al 10% de los casos se presenta con una virulencia tal que resulta irreversible.
Algunos síntomas o manifestaciones pueden ser:
- Agotamiento emocional, referido a la disminución y pérdida de recursos emocionales.
- Despersonalización o deshumanización, consistente en el desarrollo de actitudes negativas, de insensibilidad y de cinismo hacia los receptores de servicio prestado.
- Falta de realización personal, con tendencias a evaluar el propio trabajo de forma negativa, con vivencias de insuficiencia profesional y baja autoestima personal
- Síntomas físicos de estrés, como cansancio y malestar general.
- Manifestaciones mentales: sentimientos de vacío, fracaso, agotamiento, impotencia, baja autoestima y pobre realización personal. Es frecuente manifestar nerviosismo, inquietud, disminución en la capacidad de concentración y una baja tolerancia a la frustración, con comportamiento paranoides y /o agresivos hacia los clientes, compañeros y la propia familia.
- Manifestaciones físicas: Cefaleas, insomnio, algias (dolores) osteomusculares, alteraciones gastrointestinales, taquicardia, etc.
- Manifestaciones conductuales: Predominio de conductas adictivas y evitativas, consumo aumentado de café, alcohol, fármacos y drogas ilegales, ausentismo laboral, bajo rendimiento personal, distanciamiento afectivo de los clientes y compañeros, y frecuentes conflictos interpersonales en el ámbito del trabajo y dentro de la propia familia.
Es recomendable consultar a su médico y planificar con él los pasos a seguir. En términos generales habrá que comenzar con una alimentación saludable, correcta actividad física y manejo adecuado del tiempo libre. Las consultas psicológicas y el apoyo psiquiátrico pueden ser necesarios
Pero fundamentalmente el paciente debe tomar protagonismo en estos cambios asumiendo una nueva mirada sobre las cosas y evaluando su escala de valores. 
 

Dr. Juan José Penna
 

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