JUEVES 22 de Enero de 2026
 
 
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Advertencia que sonó como amenaza...

Difícil advertir en calidad de qué naturaleza el presidente Javier Milei, en un claro “sincericidio”, advirtió que se viene una andanada de desregulaciones y transformación del Estado que -por sus efectos- sacudirán muy fuerte el tejido social argentino.

Varios economistas, consultores políticos y organismos financieros internacionales advirtieron que los primeros meses del 2026, con un mecanismo presupuestario modificado y las amenazas de materializar objetivos a través de los DNU, debe estar preparado para enfrentar situaciones de una economía que para mantener los paradigmas presidenciales debe ajustar, modificar, eliminar organismos del Estado autárquicos y reconvertir la economía interna en una herramienta para el inversor privado, o sea definir la política del mercado libre.

Ese anuncio que la figura libertaria realizó desde las redes sociales pone al descubierto que la mención “lo peor ya pasó” era solo una frase utópica que buscaba, de alguna manera, calmar las aguas turbulentas de un clima social enrarecido, un sistema productivo que no puede definir su futuro y poner sobre el escenario que solo sobrevivirán los que puedan, los restantes deberán apelar a buscar otras líneas empresariales y comerciales. Drásticamente, la opción del cambio aparece como única salida.

“Abróchense los cinturones porque van a haber muchas más reformas”, dijo en su posteo antes de las fiestas. Señaló -hasta mostrando una morbosa satisfacción- que aprovechen a disfrutar de la cena de Nochebuena y comer el pan dulce familiar porque el futuro promete vaivenes económicos que harán rever el futuro de muchos argentinos y el de sus familias.

En ese escueto pero muy significativo mensaje pre-fiesta destacó que: “Es el proceso de estabilización más exitoso de la historia y vamos a seguir por el mismo camino bajando el gasto y bajando impuestos”. Agregando: “Pusimos la inflación en orden y, mal que les pese, sacamos a 12 millones de personas de la pobreza. Eliminamos el cepo cambiario de la economía argentina para siempre”.

Este es el argumento que vienen esgrimiendo desde el presidente para abajo, con todo su staff ministerial, que pretende hacer ver que el país se está recuperando a costa de mucho esfuerzo y sacrificio, un sacrificio que en realidad hace el pueblo porque ellos no abandonan sus viajes -algunos necesarios, otros inútiles- que le demandan a las arcas nacionales recursos muy importantes que podrían destinarse a recuperar rutas nacionales, hoy prácticamente destruidas; habilitar fondos para que se atiendan necesidades de salud, educación, mantenimiento de instituciones científicas que aportan conocimientos para el sector productivo, entre otros recortes que han afectado seriamente la estructura del país.

El jefe de Estado expresó su determinación política: “Con este Congreso, no tengan dudas que vamos a ir hasta el hueso, para hacer de la Argentina el país más libre del mundo y que volvamos a ser grandes nuevamente”.

Hubo en esta síntesis un detalle de los logros en seguridad: la eliminación de los piquetes que habían constituido un problema que amenazaba seriamente la paz social y la clara advertencia de que este proceso no ha terminado. Según los entendidos viene lo peor, dado que se siguen directivas expresas del socio comercial que manejará a futuro la economía nacional, EE.UU. y el control emanante del FMI que fija la pautas que deberá tener la economía para responder a sus compromisos financieros.

Se materializan proyecciones estadísticas que muestran el “por qué” el presidente libertario-anarcocapistalista, Javier Milei, se siente empoderado por una gran parte de la sociedad argentina.

El mapa tradicional del escenario político se está transformando en favor del libertario. Cae estrepitosamente quien fuera conductora del kirchnerismo-peronismo y control operativo de La Cámpora, CFK, a los niveles más bajos de las últimas décadas y todo hace presumir que tiende a quedar como una etapa en la historia nacional que no tendrá mayor injerencia en la vida política actual.

Es notoria la proyección del posible marco opositor que no está, como era de suponer, en el radicalismo sino que se concentra en la figura del ex presidente Mauricio Macri, muy debilitado, pero manteniendo un poder genuino en un sector que no ha renunciado a considerarse del PRO más allá del aspecto colaboracionista que mantienen con el oficialismo, como favores políticos para preservar el poder.

El Presupuesto 2026 discutido y cuestionado va en vías de ser aprobado en el Senado de manera general y modificado en varios capítulos particulares, situación que generará la vuelta a Diputados, quienes deberán insistir con el texto enviado o aprobarlo con las limitaciones que impusiera el Senado de la Nación.

El escaso tiempo que media para la culminación de las extraordinarias hace presuponer que pasará todo para la primera semana de enero con alguna ampliación que materializará el presidente Milei.

Nada está cerrado y es imposible suponer qué actitud asumirá el titular del Ejecutivo. Nada se logra a los empujones, ni con sorpresas que rompan acuerdos y negociaciones ya convenidas.

Otra vez, el presidente Javier Milei, vuelve a probar fuerzas contra el resto.

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