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¿Y la Ley de Talles?

En Argentina, 7 de cada 10 personas tienen problemas para encontrar ropa, a pesar que la Ley de Talles fue sancionada y promulgada en noviembre y diciembre del 2019, respectivamente. El problema es que la norma nunca entró en vigencia, porque nunca fue reglamentada y ya expiró el plazo de 180 días que la ley establece para hacerlo. La pandemia es en este caso también, el escudo detrás del cuál se arropa la responsabilidad de la falta de reglamentación de una ley que le solucionaria un problema al 70% de los argentinos.

Es cierto que como consecuencia del Covid-19 no fue posible avanzar con el estudio antropométrico que permitirá crear el SUNITI (Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria), pero ese es solo un aspecto de la ley, que contempla otras cuestiones con igual centralidad. Dejar que se convierta en letra muerta, sería realmente una irresponsabilidad, tratándose de una norma que, de estar vigente, le cambiaría la vida a gran parte de la población. Esta ley permite avanzar en la lucha contra la discrminación de los cuerpos hegemónicos, aquellos que están por fuera de los estereotipos y de los mandatos y garantiza el derecho a vestirse de todos los argentinos.

Mucho se habla sobre discriminación, sobre defender los derechos de todos, pero en los hechos, la realidad deja bastante que desear. La pandemia no puede ser una excusa, no en un tema tan relevante para tantas personas. Llevó años de lucha de muchas organizaciones para visibilizar e instalar el tema, llevó demasiado tiempo lograr la sanción de la ley, una ley que además fue consensuada y avalada con el sector productivo, demasiado esfuerzo y trabajo para que simplemente se vaya todo por la borda.

El SUNITI, según establece la norma, es de aplicación obligatoria en todo el país, en cuanto a la fabricación, confección, comercialización o importanción de indumentaria destinada a la población a partir de los 12 años. Lo que significa que cualquier persona, que compre un talle, de cualquier marca, en cualquier negocio de ropa, de cualquier punto del país, se encontrará con las mismas medidas. El SUNITI implica además que cada prenda tendrá la identificación del talle contenida en el pictograma correspondiente, con una etiqueta adherida a la prenda, de manera cierta, clara y detallada, es decir de fácil comprensión para el consumidor. Los comercios tienen la obligación además de exhibir un cartel de 15 x 21 centímetros en un lugar visible, con la tabla de medidas corporales normalizadas.

Pero, además, habla de algo fundamental, habla de trato digno, deja claro que los locales de venta de indumentaria deben garantizar condiciones de atención y trato digno y equitativo a los consumidores. Específicamente señala que “deben abstenerse de desplegar conductas que coloquen a los consumidores en situaciones vergonzantes, vejatorias o intimidatorias”. El 70% de los argentinos, sabemos exactamente a qué refiere, la mayoría hemos enfrentado alguna vez la mirada descalificante, de desprecio gratuito, en algún local de venta de indumentaria. El 70% de los argentinos sabemos exactamente cuan importante es ese párrafo de la ley que no está en vigencia.

La norma, sancionada y promulgada en 2019, perdió su plazo de 180 días desde su promulgación para ser reglamentada, a mediados del 2020, en pleno aislamiento obligatorio por la pandemia, que también obstaculizó la continuidad del primer estudio antropométrico que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial estaba realizando y que es clave para la implementación de la misma. El estudio, que arrancó en 2014, consiste en medir los cuerpos de unas 15 mil personas de 12 a 65 años, de 5 regiones del país. Arrancó en 2014 y van por la mitad de todo el trabajo, lo que demuestra que con o sin pandemia, igual no iban a gran ritmo. Queda claro que no es que tenían un interés superlativo por avanzar a velocidad de vértigo.

La pandemia, la pandemia, la pandemia, la nueva gran culpable de todos los males del país y el mundo. La pandemia, el anillo al dedo perfecto para procrastinar una norma que aguarda desde hace 2 décadas. ¿Cuánto más tendremos que esperar para que las prendas de los argentinos tengan las medidas reales de los argentinos?

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