DEPORTE | Enrique “Coco” Spadini | Fútbol

Un romance permanente con la red

Por Raúl Bertone

Para Enrique “Coco” Spadiniel fútbol era el gol. Y entre sus armas surgía un formidable remate que servía para rubricar en la red las jugadas elaboradas por los encargados de armar el juego en la zona media de la cancha. Fue un delantero de mucha personalidad, fuerte, corajudo, de físico grande, que imponía respeto en los defensores rivales. Tuvo el privilegio de defender las camisetas de los combinados de ambas ligas (Pampeana y Cultural). Un gusto que se dieron pocos en el fútbol nuestro.

Nacido en Catriló el 14 de febrero de 1917, era hermano de otro crack: Carlos “Bayoneta” Spadini. Comenzó a jugar en Pico F.Club en la década del ‘30. A su lado tuvo como compañeros a jugadores que dejaron su impronta aquí como Nicolás Rossi, Adolfo Rodríguez, Ramón Piñeiro, José Mareque, “Vira” Tambornino, Juan Guglielmetti y Domingo Baglietto. Jugó en todos los puestos de la ofensiva, y siempre rindió de la misma manera. Le pegaba a la pelota con ambas piernas, sacudía desde cualquier posición de la cancha y con balón detenido era de temer. Como todo goleador le gustaba habitar el área, y fue en la zona caliente donde más jugo le sacó a su voracidad por el gol, y a su capacidad para definir. Fue como número nueve, o centreforward, tal la denominación en esa época, donde más se hizo sentir.

Además de la camiseta albinegra, defendió los colores de Sportivo Independiente y Costa Brava. En el Rojo fue parte de una delantera muy recordada junto a Oscar Negrotto, Esteban “Pichón” Betelu, Cucurull, Luis “Teclita” Larrea o Luis Negrotto. Su paso por Costa se produjo en la década del ‘40 y allí disputó su último encuentro en 1950, después de jugar dos temporadas en Deportivo Penales de Santa Rosa. El quinteto “albirrojo” que más brilló lo conformó con Julio Novillo, el “Gringo” Zenarola, Atilio Rota y Tomás García. En el ámbito de la Cultural, donde la pólvora le alcanzó para seguir sacudiendo redes, fue uno de los actores de un ataque inolvidable que tenía también como referentes a Susvielles, Gallego, Félix Fernández y Cassani.

Una vez que colgó los botines, se dedicó al comercio, siendo propietario de una carnicería. Con el transcurrir de los años, en una entrevista con este diario, dejó la siguiente definición: “No hay fútbol de antes o de ahora, lo que hay es fútbol bien o mal jugado. Ahora se piensa más en destruir que en crear. Mucho pizarrón y poco cerebro. No se patea al arco, cualquier defensor de hoy se hace un pic-nic porque los delanteros juegan por las esquinas”. “Coco” Spadini falleció el 14 de enero de 1991. Tenía 73 años.

Dejá tu comentario