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Un piquense denunció malos tratos de parte de policías en Realicó

A lo largo de su extensa nota (de varias carillas), Martín hace un pormenorizado detalle de su vida, señalando que es "de profesión arquitecto, nacido y con domicilio en General Pico, La Pampa".

A través de una nota que circuló por diversos medios, el arquitecto Mauricio Martín, denunció públicamente la situación que le tocó vivir cuando intentó regresar desde Córdoba a la provincia de La Pampa para hacerse cargo del cuidado de su madre, una mujer de edad avanzada con problemas de salud. Oportunamente, algunos medios periodísticos provinciales informaron sobre los hechos según la versión brindada por fuentes policiales.

A lo largo de su extensa nota (de varias carillas), Martín hace un pormenorizado detalle de su vida, señalando que es “de profesión arquitecto, nacido y con domicilio en General Pico, La Pampa”. Da detalles de los establecimientos educativos en los cuales se formó y cómo se desarrolló en su profesión, incluyendo allí los lugares en los que trabajó.

“Por filosofía de vida y mi gusto por las sierras, de manera casual conocí Alpa Corral, Córdoba, en el año 1978, una localidad serrana, pequeña, bajo las Sierras de los Comechingones que limitan las provincias de San Luis y Córdoba, a 90 Kms. de Río Cuarto, quedándome enamorado de la misma y tomando la decisión que algún día haría mi casa de veraneo en la misma y eventualmente pasar mi jubilación en ella”, explicó en la nota.

Agregó que “después de 28 años de trabajar con gran esfuerzo personal y con todas las adversidades en cuanto a la infraestructura con la que no contaba la localidad y habiendo cambiado el objetivo de casa de veraneo, logré concretar ‘mi sueño’ de ‘Sauces Colorados-Cabañas‘ como se denomina el emprendimiento, sin dejar en ningún momento de seguir con mi estudio de Arquitectura en General Pico, donde siempre he vivido hasta el día de hoy, atendiendo personalmente mis dos actividades”.

Más adelante, Martín habla de su madre, su padre ya fallecido y de su hermano menor, quien aparece como “apoderado” de su madre y relata que “la cuarentena me toma circunstancialmente en Río Cuarto, donde había llegado el día 9 de Marzo/2020 para ver al doctor Ficco, por una congestión que no se me pasaba y dicho profesional me recetó unos remedios y me aconsejó quedarme en cama hasta que termine los mismos”.

Cuenta que “en ese ínterin se decreta el confinamiento obligatorio por el COVID-19. Desde esa fecha, 09/03/2020 he cumplimentado a rajatabla el confinamiento obligatorio en mi departamento en Río Cuarto, solo y en contacto permanente con las chicas que se ocupan de mi madre, la cual sufre del Mal de Alzheimer, grado 3-4”.

“Cuando Río Cuarto es declarada ‘Zona Blanca’ y La Pampa está en iguales condiciones comienzo a asesorarme de los trámites necesarios para poder viajar a la provincia, dadas las distintas modificaciones que iba viendo día a día sobre lo que se debía presentar en cada provincia / municipio y/o Comisión de Fomento. Hace aproximadamente una semana se me reporta que mi hermano tenia problemas particulares que le dificultaban la tarea de logística en el cuidado de nuestra madre. Tomé entonces la decisión de viajar a mi provincia, no sin antes hacer las ultimas consultas sobre permisos solicitados, tanto en General Pico como en Río Cuarto, bajo la APP ‘CUIDAR’ y luego de leer cuidadosamente la misma y volver a hacer las consultas nuevamente, decido hacerlo por la opción ‘Atención de familiar’ que era la que correspondía”, agregó.

Sostuvo que “llené el formulario, lo envié y el permiso me llegó autorizado a las 11,30 hs. aproximadamente, del día 9 de Julio de 2020 con validez de 24 hs. A las 13,30 de ese mismo día salgo de Río Cuarto hacia la provincia de La Pampa. Paso Huinca Renancó sin ningún problema y a las 16 hs. aproximadamente, llegué al control de Realicó. En el mismo me solicitan el permiso de tránsito, el cual muestro en mi celular, la documentación del vehículo y mi DNI”.

Manifestó que “pasada una hora aproximadamente (los efectivos policiales) regresan diciéndome que tendría que haber sacado el Permiso ‘Regreso a Casa’, ante lo cual les manifesté que saqué ese por las consultas que hice en Río Cuarto y General Pico”.

“Pasados otros 45 minutos aproximadamente, se hizo presente el comisario de apellido Kholler, a quien le narro lo que ya había dicho a los uniformados en el control. Vale acotar que hasta aquí fue todo correcto y amable. Una vez que este señor me revisó toda la documentación aportada, me comunicó que debería aportar como complemento un certificado médico en el cual constara la enfermedad o dolencia de mi madre. A todo esto se habían hecho las 18,30”.

Martín manifestó además que ante todas estas circunstancias “preferí volver a Huinca Renancó y pasar la noche en un hotel donde tuviese wi-fi y con tranquilidad poder tratar de comunicarme con alguno de los médicos que atienden a mi madre. Luego de hacer varios llamados logro comunicarme con el Dr. Medús, a quien le comento de lo que necesitaba y el porqué. El mismo muy amablemente me contesta que me quedase tranquilo que me mandaba el certificado vía WhatsApp lo antes posible, lo que ocurrió a las 23,30 hs. aproximadamente.

“Ya con el certificado en mi poder, llego al Control de Realicó a las 8,45 hs. y lo primero que veo es que ya no estaba el personal policial que me había atendido. Me solicitaron toda la documentación pedida el día anterior, les mostré todo y también el certificado médico que se me había solicitado. El policía con rango superior, de mal modo me dice ‘que eso no le interesaba (sic) y que debería haber sacado el Regreso a Casa” (sic).

“Siendo las 11,30 hs. aproximadamente, prendiendo y apagando el motor de mi vehículo para calefaccionarme, decido bajar del coche a consultar si tenían alguna novedad, ante lo cual y de mal modo me contesta el policía de mayor rango ‘que vuelva al vehículo que ya me iban a avisar (sic)”, escribió Martín en su misiva.

“Siendo las 13 hs. aproximadamente y sin tener ninguna comunicación de los policías hasta ese momento, decido cruzarme y preguntar si habían recibido alguna contestación, dado que ya iban casi 4 hs. estando a la espera. Me acerco a la casilla y le consulto al policía de mayor rango, a lo cual me responde, siempre de mal modo, ‘que no iba a poder pasar’ (sic). Ante esta respuesta totalmente extemporánea y dicha de mala manera, le expreso que preferiría me llevasen detenido a Realicó para poder explicar mi situación , a lo que me responde ‘por qué’ (sic) y le manifiesto que necesitaría los nombres de cada uno y el grado, para lo cual llevaba un papel y una birome azul para hacer la anotación. Ante este requerimiento realizado de buena manera por mi parte, se me contesta que ellos no me iban a dar nada, que no correspondía y que ellos eran la autoridad’ (sic). Les respondí que yo como ciudadano tenía el derecho de preguntar con quién hablaba, aún más tratándose de un servidor público, aunque el nombre ya lo sabía por que están impresos en la chaqueta pero no sabía distinguir el rango de cada uno”.

Relató que “el policía supuestamente de mayor rango se fue hacia el frente de la casilla con posición sur y llama a los otros dos quedando yo frente a la puerta de acceso a la casilla o sea con frente a la ruta. Pasados unos minutos me llaman hacia donde estaban ellos, en el frente de la casilla. Acudo tranquilamente sin ningún tipo de conjeturas sobre para qué me llamaban y al momento que doblo el esquinero de la casilla donde estaban se me abalanzan los tres conjuntamente y sin mediar palabra comienzan a ejercer violencia inusitada sobre mi persona, con tomas de fuerza, por cierto muy mal ejecutadas, hasta que me derriban boca abajo en la tierra, sin yo ofrecer resistencia alguna ni pronunciar ninguna palabra”.

“Estando ya en el suelo boca abajo e inmovilizado por los tres tratan de colocarme las esposas de una manera torpe y violenta, tratando de darme vuelta el brazo derecho como si fuese de goma para colocarme una de las esposas, mientras otro/s trataban de sacarme mi brazo izquierdo que había quedado debajo de mi pierna izquierda. Ante tal impericia y saña, les digo que me iban a romper los lentes de sol que todavía tenia puestos y me iban a cortar, que me permitieran levantarme así les resultaba más fácil colocar las esposas, todo expresado de manera tranquila, ante lo cual escucho que uno de ellos me dice con una voz de persona que no está en sus cabales.. ‘Cállese la boca’ (sic) e inmediatamente siento una rodilla sobre la parte posterior de mi cuello. Siguen insistiendo con la colocación de las esposas hasta que lograron su cometido”.

Sostuvo que “habrán transcurrido unos 30 minutos aproximadamente cuando el policía de mayor rango pasa por el lateral de la casilla caminando hacia el sur y a los 8 ó 9 mts. de donde estaba yo se pone a hablar por celular y le escucho claramente decir, no sé a quién o con quién ‘mandame un móvil que tengo un demorado (silencio). lo tengo esposado porque intentaba escaparse... (silencio)...y antes de andar buscándolo me pareció lo mejor... (silencio y luego guarda el celular). Transcurridos unos 45 minutos aproximadamente, se hace presente un móvil, pick up S-10, de la Policía con dos integrantes de la fuerza. Se escucha que hablan entre ellos en voz baja del otro lado de la casilla y luego el personal que había venido me quita las esposas que me habían puesto los del Control y me ponen unas nuevas que habían traído ellos. Me comunican que mi vehículo iba a quedar en el lugar en que estaba o sea del otro lado de la ruta y que podía llevar solamente algún remedio que tomara, les contesto que sí y vamos hacia mi coche el cual permanecía abierto”.

El trato en la dependencia policial fue normal y correcto. Pregunto cómo seguía la cuestión, a lo cual se me responde que enseguida iba a venir un médico para revisarme. Pasados unos 20 minutos aproximadamente se hizo presente una persona quien dijo ser el médico, me dio su apellido y me dice que es el director del hospital de Realicó, que va a tomarme la temperatura, realizado este procedimiento me dice que está todo bien y le expreso que quería que me viese las muñecas de ambas manos, las revisa y me pregunta si tengo dolor en algún lado, le digo que sí que en los hombros y en el cuello, me dice que me saque toda la ropa desde el pantalón hacia arriba, que quede con el torso desnudo, pide que mueva los brazos y me pregunta si siento dolor, le digo que sí”.

“Quedé yo en el hall y pasados unos 20 minutos aproximadamente, consulto a uno de los uniformados si me podía decir cómo seguía la cuestión, a lo cual me respondió que ya se estaba terminando el informe y me iban a llamar desde una de las oficinas internas. Y que le mostrara la documentación que llevaba para sacar fotografías de las mismas. Más tarde fui llamado a una oficina interna donde estaba personal policial que me expresó que me iba a leer un escrito que había redactado”.

“Procedió a leer, estando los datos personales bien y la imputación me entero que es ‘supuesto desacato a la autoridad’, le pregunto por qué es supuesto y me dice que es lo que se tiene que poner así porque después lo decide el juez. Le pregunto quién es el Juez y me dice que es el juzgado... a cargo del juez ...”

Agregó que “le manifieste que ellos sabían que los hechos no habían sido así, pero si era lo que debía poner, estaba todo bien. Todo este intercambio de palabras se realizó en un clima distendido y de mutuo respeto. Cuando estoy de nuevo en el hall, llega un uniformado y me explica que iba a ser llevado en un móvil hasta el puesto de control para que regresara a Río Cuarto. No realice ningún tipo de preguntas y subí a la pick up en la cual iban dos uniformados en la parte delantera y yo en la trasera”.

“Hicimos el trayecto hasta el control sin intercambiar palabra alguna y llegados a este, estacionaron atrás de mi coche ubicado frente al control pero del otro lado de la Ruta 35, mirando hacia el norte. Se bajaron y me dijeron que ya me podía volver, a lo cual les respondí que necesitaba la llave del vehículo y constatar que no me faltara nada y que les pidiese a los policías del control que me devolviesen unos papeles y una birome que me habían retenido en los acontecimientos de la mañana.

“Hecha la verificación, saludé a los uniformados que me habían traído y comencé el retorno a Río Cuarto, adonde arribé a las 19,15 hs. aproximadamente. Hasta aquí lo que realmente aconteció y en concordancia con lo más preciado que tengo, que es mi honor, a pesar de que a la mayoría de las personas les suene como algo anacrónico y fuera de época”, concluyó.

Mauricio Martín

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