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Tu botella de amor

"Botellas de amor" es una excelente iniciativa a la que se sumó la UNLPam y a la que podríamos y deberíamos hacer nuestro aporte todos, es fácil y tan simple, que no hacerlo sería justificable sólo desde la indolencia.

Llevan adelante el proyecto las fundaciones Llená una botella de amor y Econciencia, la primera difunde y hace el acopio y la segunda recicla lo colectado para transformarlo en madera plástica con la que construyen todo lo imaginable: desde juegos para parques y plazas, muebles como sillas, mesas o macetas, hasta viviendas sociales.

La Universidad Nacional de La Pampa es la que primerió en la provincia a través del programa de separación de residuos sólidos Unlpambiental y ya lleva recolectadas 1.300 “botellas de amor”, según difundieron días atrás.

El aplauso entonces, es para la casa de altos estudios que, además de lo estrictamente académico, como queda demostrado en este gesto, da cátedra de cuidado del medio ambiente, a través de una acción sencilla a la que el resto de los pampeanos podríamos sumar nuestro aporte haciendo lo propio en casa y llevando las botellas a los centros de acopio dispuestos por la Universidad.

Lo que hay que hacer es muy simple, sólo es cuestión de cambiar una costumbre arraigada por otra nueva, un gesto chiquito, que multiplicado por miles y miles adquiere tamaño de gigante, no sólo en lo atinente al cuidado del medio ambiente, sino también en la ayuda que reciben todos los beneficiarios de las donaciones una vez que la basura es transformada en algo útil.

Lo que hay que hacer es juntar dentro de una botella, plásticos de un solo uso, es decir, aquellos que se convierten en basura inmediatamente después de su consumo, como envoltorios de galletitas, sachets de leche, lapiceras que ya no funcionan, films, envoltorios de alfajores, cubiertos plásticos, sorbetes, entre otros. En vez de descartar en la bolsa de residuos, hay que meter todo dentro de una botella y comprimir minuciosamente hasta que no quepa más y listo, ya se puede entregar.

En menos de dos años Llena una botella de amor y Econciencia Argentina recuperaron 100.000 toneladas de plástico gracias a la recolección de 75.000 botellas que les donaron voluntarios como la UNLPam. En menos de dos años, el planeta recibió 100.000 toneladas menos de plástico gracias al gesto simple y cotidiano de muchos que en vez de tirar a la basura juntaron esos residuos en una botella.

Nuestra participación es sencilla, sólo es complicado el ciclo de transformación que comienza por la apertura de las botellas para separarlas de lo que contienen. Luego, todo el plástico de un solo uso es procesado en una máquina aglutinadora que pica el papel que pasa después a otra máquina en la que el material, a través de termofusión, es inyectado en un molde. Una vez lleno, se enfría en agua y se desmolda.

Tenemos que sumarnos, tenemos que empezar a juntar todos nuestras botellas de amor, a esta altura es una necesidad y también una cuestión de subsistencia, porque el plástico contamina cada rincón de nuestro planeta.

Los seres humanos hemos producido suficiente plástico como para envolver la Tierra en su totalidad con una capa de film transparente, tanto es así, que no existe un solo lugar en todo el globo libre de la contaminación de desechos plásticos. Hemos llegado a tal punto, que los estudiosos del tema hablan de una nueva época geológica denominada Antropoceno, que pondría fin al Holoceno que empezó hace unos 12.000 años.

Con la fabricación anual de unos 300 millones de toneladas, estamos alterando la geología, y no es para menos, considerando que actualmente producimos el equivalente a todo el peso de la población del planeta.

Podemos seguir mirando para otro lado, podemos hacer como que no sabemos que ya estamos en problemas y que además este es uno que nos va a acompañar por generaciones, considerando que el ciclo de degradación del plástico es muy lento.

El plástico es, de todos los desechos que tiramos a la basura cada día, uno de los que más tarda en degradarse, entre 150 y 1.000 años dependiendo del grosor, del tipo de material y de las condiciones medioambientales a las que queda expuesto, ya que se descompone más rápido en la superficie terrestre que en el mar.

En este contexto, “Botellas de amor” es la oportunidad de hacer algo, mínimo, simple, cotidiano y necesario, muy necesario, imprescindible. Es algo tan chiquito, que sumando voluntades se transforma en algo tan gigante, que no hacerlo sólo hablaría de indolencia. El planeta necesita también tu botella de amor, sumala.

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