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"Tratamos de sacar toda la creatividad que tenemos"

Martin Chervo es dentro de la actualidad del básquetbol piquense todo un referente por su protagonismo en el plantel superior de Ferro de Pico que compite en el Torneo Federal. Ailén Matilla, una pionera del rugby femenino e integrante de una familia muy vinculada a la vida del Pico Rugby.

A ambos lo agarró la cuarentena, como a todo el mundo, en su casa, la que comparten en este tramo inicial de una vida en pareja, con todo lo que eso significa en cuanto a convivencia y demás…

Y así están sus días, con el encierro que se pide y se respeta, sin poder ir a sus respectivos lugares de trabajo y recreación que es el rugby de parte de ella y al básquetbol por el lado del grandote entrerriano.

Una historia reciente en la que nos metimos y que va de la atracción que sintieron, donde se mezclaron dos deportes de equipo, pero decididamente con marcadas diferencias.

Ailén es nacida y criada en General Pico, Martín llegó hace un par de temporadas atrás de su Chajarí natal, con un paso por clubes de ascenso del básquetbol argentino que lo convirtieron en un importante refuerzo para el plantel ferrocarrilero.

Ailén, es profesora de educación física y. según cuenta ‘Bicho’, como ella lo llama, se conocieron en Ferro. “Ailén trabajaba como ‘profe’ en el gimnasio de Fabi Gómez en horario de la mañana, y yo iba a entrenar con mis compañeros de Ferro”.

Así parece ser que una mirada, una charla, otra charla con otra mirada, los acercó hasta este presente de cuarentena y convivencia.

“Entiendo que marcha muy bien la cuarentena -opinó Ailén-, donde tratamos de sacar toda la creatividad de dentro nuestro, para poder mantenernos físicamente y también en lo anímico, algo que en mayor o menor media todos buscamos”.

“Después lo de la mayoría, prendernos con alguna serie de Netflix, como también pensar, debatir y hasta llevar a la práctica una buena comida”, acotó siempre ella, pero reconociendo: “Martín cocina mucho y bien”. “Igualmente reconozco que, si algo logró la cuarentena, fue acercarme mucho más a la cocina que antes. Pero el titular en ese lugar es él”.

“En mi caso tengo trabajo que llevar adelante, ya sea por mi profesión en el colegio y para mis alumnos de juveniles de Ferro, del gimnasio a los que les voy armando rutinas a diario”, agregó.

Martín valoró, en entre otras cosas “las ganas y la capacidad que tiene Ailén para formar rutinas y así poder entrenar mucho. A ella le gusta y yo necesito estar lo mejor posible porque es mi trabajo”.

“Y eso que de los dos, la que le pone más ‘pilas’ para entrenar es ella. Aclarando siempre que el entrenamiento no se negocia en esta casa… Por ahí intento convencerla, tenemos nuestros roces por esa cuestión, pero no puedo lograr que afloje un poco”, bromeó el pivote de Ferro de Pico.

“Así que aprovechamos los espacios que tenemos, especialmente en el patio de casa, pero todo el armado de rutina es de ella. Yo hago caso”, añadió Chervo a pura confesión del matriarcado.

Ailén explicó que “nos arreglamos con lo que tenemos que son conos, aros pero nos faltan otros complementos como mancuernas. Así que aprovechamos bidones a los que le ponemos agua, encontramos una batería vieja de auto y no mucho más”.

“Por eso decía antes que hay que acudir a la creatividad para lograr rutinas dinámicas, lo más intensivas que se pueden, combinadas con otras más tranquilas pero siempre con tiempos determinados, donde mezclamos el tiempo de pausa con el de recuperación. Así vamos aumentando y ahora estamos en 40/20 entre el tiempo de trabajo y recuperación, instalando en seis series”, puntualizó Ailén.

Martín aclaró que “el entrenamiento que podemos llevar adelante no se puede enfocar al deporte de cada uno sino que es más general. Y está claro que es imposible igualar lo que uno entrena en su club con lo que podemos hacer en casa. Pero tratamos de asimilarlo lo más que se pueda para mantener el estadio físico que veníamos teniendo antes de este parate”.

Ansiedad, convencimiento y un buen comer

Respecto a las reglas generales que impone la prevención de esta pandemia, Martín aseguró que “es un tema que desde el inicio lo tomamos con mucha seriedad y cumplimos con lo que piden los especialistas. Por ejemplo el salir una vez a la semana a hacer una compra general que aguante varios días, turnándonos en esas salidas, donde uno aprovecha para distraerse un poco, porque es algo muy raro y difícil estar encerrado todo el día y tanto tiempo”.

“Lo hablamos mucho sobre los que nos pasa o lo que pensamos de lo que está ocurriendo en el mundo. Yo soy de las que creo que esto decididamente va a cambiar muchas cosas que estábamos viviendo. Porque el parate que estamos haciendo ahora no lo pedíamos nosotros, pero el planea sí lo imploraba necesitando un respiro”, expresó la referente del rugby femenino: ‘Las Rosetas’.

“Igual mi ansiedad, que es superior a la que tiene Martín, me generan dudas sobre cómo van a ser nuestras readaptaciones en la vida cotidiana. También me pregunto cuáles van a ser las modificaciones económicas y como nos vamos aggiornar a todo eso”.

“Sobre ¿qué se extraña? -repreguntaron- , ante todo las posibilidades que uno tenía de demostrar el afecto por los amigos o incluso en la misma familia que uno no ve. Me refiero al beso, el abrazo, la charla íntima en las juntadas, que creo que es lo primero que queremos recuperar cuando la cuarentena termine o se nos permitan esas cosas tan lindas, que en el pasado no sé si nos dábamos cuenta del valor que tenían y tienen”, se preguntó también Ailén.

En el tramo final retomamos el tema de la comida, pero respecto a la alimentación que tienen como gente ligada intensamente a la vida deportiva.

“Le damos mucha importancia -coincidieron- tratando de que será variada tanto sea en carnes, lácteos, verduras, frutas, en la medida que la economía lo permita. Aunque también mentiríamos si no reconocemos que el tener la concina tan cerca, todo el día, hemos incurrido en algunos desarreglos. Pero nada grave”, aclaró.

Martín aceptó la titularidad que le dieron en ese lugar tan especial de la casa, con elogios de Ailén definiéndolo como “un maestro del arte culinario”.

“Es lindo comer bien, pero también que sea rico. Y para eso muchas veces tenés que caer en lo que nos gusta a muchos, que es el asado completo o un matambre a la pizza que me salió bárbaro”, “Ah, también hice conservas, el otro día: lengua a la vinagreta y pizzas caseras”. “Donde pierdo la titularidad -admitió Chervo- es en los dulces. Ailén hace un flan muy rico y también le salen muy bien los budines y la pasta frola”.

Ante tantas delicias preguntamos si después hay que entrenar el doble. “¡Obvio!” exclamaron los dos, en el final de esta charla distendida donde se mezcló todo: el deporte, la cuarentena, el amor y las ganas de comer bien.

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