Hugo Ferrari

Tomemos al humor enserio

Ustedes se preguntarán por qué algunas personas recurrimos persistentemente al humor tanto en la vida como en la literatura.

Yo creo que quienes así actuamos nacemos con el atrevimiento de ver las cosas de manera diferente y tendemos a alejarnos de los caminos rutinarios para incursionar por senderos de ocurrencias.

Watts opinaba que los seres humanos sufrimos porque nos tomamos en serio lo que los dioses hacen para divertirse. No me siento capaz de juzgar estas dimensiones pero en cambio pienso que el humor es un pararrayos vital y que como todo juego, acude en ayuda de quienes padecen y les dan permiso para sonreír en medio de los trances.

Noto a diario que el humor le quita dramatismo a la vida arrancándonos de la parálisis y aunque con su solo recurso no le encontremos solución a las situaciones críticas, nos permite sobrellevarlas y hasta olvidarlas por un rato.

En un esfuerzo imaginativo le dije cierta vez a un amigo que el humor es la rueda de auxilio que sale bien infladita del baúl de las sorpresas al momento de la pinchadura.

El mismo Freud lo consideró una elevada operación defensiva frente al sufrimiento y dijo que ese instante mágico que el humor conquista produce un sentimiento liberador.

Lo que voy a decirles ahora es producto de mi experiencia: No conozco a un fanático con sentido del humor. Los fanáticos están tan ciegos y convencidos de su verdad inalterable que no admiten ni la duda ni la broma que pudiera herir su inflamada susceptibilidad.

En suma, la vida necesita de dos componentes fundamentales: el amor y el humor. El primero para comprenderla y el segundo para soportarla.

Y como pensaba Mark Twain “el problema con el humor es que nadie se lo toma en serio”.

Dejá tu comentario