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Tenemos miedo

Según un estudio bastante reciente del Observatorio de Seguridad Ciudadana, las percepciones del público sobre la evolución de los niveles de actividad delictual, normalmente no coinciden con la realidad. No es posible poner en duda el trabajo de esta organización no gubernamental dedicada a recopilar, analizar y comunicar seriamente información sobre violencias y delitos, entendiendo estos como procesos complejos, multicausales, que requieren ser comprendidos y abordados de manera integral.

Sin embargo, a la luz de lo que hemos atravesado en nuestra ciudad en los últimos meses, no puede ser desacertado asegurar que estamos padeciendo hechos de violencia que nos eran ajenos hasta hace poco y que, como consecuencia de esta situación, nos sentimos socialmente más vulnerables. Tenemos miedo, tememos por nosotros y por los que queremos, un miedo lógico, fundado y natural considerando los hechos de inseguridad y violencia que hemos vivido recientemente.

En este contexto desagradable, hay que destacar el trabajo tanto de las fuerzas de seguridad como de la Justicia, que siempre tuvieron una capacidad de respuesta y un nivel de eficiencia conforme a los hechos digno de mencionar. No está en duda ni su actitud ni su desempeño.

Lo que nos preocupa de este escenario social, lamentable y novedoso para una ciudad en la que vivíamos relativamente tranquilos, es la aparición de nuevos tipos de delincuencia, y dentro de estos nuevos delitos, aquellos teñidos de una violencia irracional inusitada, incomprensible y atroz. Y nos preocupa también cuál es el origen de esas violencias, por qué ocurren y cómo hacemos para prevenir hechos de esta naturaleza, queremos abordar las causas tanto como las consecuencias.

Está claro que no queremos sufrir esta sensación de indefensión, de angustia y desamparo, que pretendemos hacer el esfuerzo de entender qué está pasando, cómo podemos y debemos reaccionar para prevenir y frenar la ola delitos que estamos sufriendo. Estamos preocupados y es una preocupación que nos exede, que socialmente nos desborda, porque ya no estamos hablando sólo de proteger los bienes de los ciudadanos, ahora estamos hablando de proteger la vida de los nuestros y eso cambia la intensidad de la preocupación y supera nuestra capacidad de respuesta individual.

De ninguna manera hay que sembrar el pánico, pero tampoco sentarse de brazos cruzados esperando el próximo hecho, esa no es una respuesta viable.Es necesario abordar el problema seriamente y eso implica primero asumir que lo tenemos, que estamos ante una nueva problemática para una comunidad como la nuestra y que tenemos una urgente necesidad de analizar el modo de actuar familiar, social, policial y jurídicamente frente a este nuevo escenario.

Puede haber, como señala el Observatorio de Seguridad Ciudadana, una brecha de percepción entre la evolución de la actividad delictual, o inseguridad objetiva, y la percepción de esa evolución o inseguridad subjetiva, entre la percepción pública del delito y las conductas delictivas, puede ser que tengamos una visión distorsionada de la realidad y que nos sintamos más vulnerables de lo que en realidad estamos. Seguramente también es cierto que el impacto mayor no lo tienen las manifestaciones delictivas más frecuentes sino las más violentas, como es el caso que nos conmocionó en las últimas horas, pero aun en ese contexto, es insoslayable que vivir con el temor de ser víctima de un delito es inapropiado y contradice el concepto de bienestar. No se puede vivir bien con miedo y los piquenses queremos vivir bien.

La dimensión subjetiva de la inseguridad, se condiga o no con la realidad, afecta inevitablemente la calidad de vida de las personas. Nos sentimos más vulnerables, nos sentimos más inseguros y seguramente, analizando y repensando, podremos evaluar de manera conjunta con todos los poderes y organismos involucrados en el tema, en base a la evidencia de estos nuevos fenómenos, qué otros cursos de acción se pueden implementar en los que socialmente podamos contribuir.

Algo podemos hacer, algo tenemos que hacer, y no hay duda que vamos a ayudar todos desde nuestro lugar con lo que esté a nuestro alcance para sentirnos más seguros y sin miedo.

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