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Jóven con Síndrome de Asperger logró viajar a Panamá para recibir un novedoso tratamiento

La Reforma habló con Graciela Arias, la mamá de Juan, quien destacó que "Como mamá, haces todo lo posible para que tu hijo viva mejor"

Juan está diagnosticado con Síndrome de Asperger desde los 11 años, en una época en que no se sabía mucho del tema ni se hablaba tampoco. Su mamá, Graciela contó que “fue diagnosticado por una psiquiatra y así obtuvo su certificado de discapacidad para poder hacer las terapias necesarias en la Fundación de tu mano”. En el caso de Juan, la terapia ocupacional ayudó a mejorar su vida diaria y sus habilidades motrices, junto a una fonoaudióloga, la maestra integradora que lo acompañó durante todo el secundario, recibiendo mucha contención desde la escuela como desde la misma Fundación.

El síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista que afecta la capacidad de socializar y comunicarse correctamente. Las personas que padecen este trastorno pueden tener un comportamiento social inusual y un interés profundo en algunos temas específicos. Requiere un diagnóstico médico, terapias conductuales y de formación en la comunicación para poder llevar una vida más sociable. Pero por sobre todas las cosas, leer, aprender, informarse y derribar prejuicios.

A raíz de mantenerse siempre informada sobre los avances y novedades en cuanto a Asperger, y en contacto permanente con diferentes grupos de padres de todo el mundo, Graciela encontró en internet un lugar en Panamá, llamado Panamá BTC ( Brain Treartment Center, Centro de tratamiento del cerebro), un centro que ofrecía una terapia denominada MeRT, un tratamiento libre de medicamentos que utiliza pulsos electromagnéticos para reentrenar la actividad cerebral. También incluye un electroencefalograma cuantitativo y electrocardiograma, pruebas que miden las frecuencias de las ondas cerebrales, la frecuencia cardíaca y la relación cerebro- corazón. La terapia comienza por identificar donde el cerebro de cada individuo tiene dificultades para comunicarse. Estas áreas se nutren para fortalecer su funcionalidad. Luego de comunicarse y asesorarse con la gente del lugar y con personas que habían realizado el tratamiento, Graciela solicitó un turno y decidieron viajar.

Al llegar a Panamá contó que “nos acomodamos en el hotel y al otro día comenzamos las sesiones, luego de que le realizaran el electroencefalograma y el electrocardiograma. A Juan le colocaron una bobina magnética en la cabeza y mediante la misma se aplicó una estimulación durante unos seis segundos por minuto, en la parte de su cerebro donde los estudios marcaron que necesitaba dicha estimulación. Este procedimiento dura aproximadamente treinta minutos. Así estuvimos casi cuarenta días, siempre muy contenidos por los profesionales del lugar, informados de cada paso y siguiendo todas las recomendaciones durante el tratamiento.

Según relató “la decisión de viajar a otro país no fue nada fácil, además de lo económico, uno siempre tiene algún miedo, pero también como mamá queres hacer todo lo posible para que tu hijo tenga una mejor calidad de vida, en eso pensé cuando decidí viajar”.

Resultados y beneficios del tratamiento

Al respecto, Graciela destacó que “lo primero que noté al tiempo de volver, es que estaba más tranquilo, podía concentrarse mucho mejor en sus tareas y que se interesaba en mantener conversaciones con nosotros. Cuando mirábamos una pelicula por ejemplo, la comentábamos y la analizábamos. A Juan le gusta mucho la tecnología, mirar documentales, jugar algún juego, y a raíz de esto surgen muchas charlas respecto a cosas que encuentra en internet y son de su interés”. Y agregó “el tratamiento lo realizó el año pasado y los cambios se fueron notando paulatinamente”.

Actualmente, Juan sigue sus terapias en la Fundación de tu mano, siendo el primer alumno del centro terapéutico que continúa estudiando después de terminar el secundario. Está haciendo el curso de reparador de PC en el Centro Provincial de Formación Profesional N°6, en este momento de forma virtual debido a la pandemia que nos toca atravesar.

Para finalizar Graciela afirmó que “el apoyo de la familia y las instituciones son muy importantes, uno no puede hacer nada solo. Mi familia es muy unida y siempre está para acompañar a Juan en todo. La inclusión es lo mas importante y sentirse incluido también. Creo que por el bienestar de nuestros hijos, vamos hasta el fin del mundo”.

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