Editoriales | Alberto Fernández

Primero lo primero

Queremos que todos los argentinos coman. Son solo seis palabras sencillas, casi humildes, pero encierran el problema más importante que deberá enfrentar el futuro presidente a partir del 10 de diciembre. Son sólo seis palabras que contienen además, la principal promesa de campaña de Alberto Fernández y la expectativa primordial de todos los ciudadanos.

Entre las muchas urgencias que esperan al próximo gobierno, la más apremiante es el hambre, es una emergencia impostergable, no espera, no da tiempo y es perentoria, porque hace sufrir, roba futuros y muchas veces, también mata.

Es una excelente señal que antes de asumir Fernández haya conformado y convocado a la primera reunión del Consejo Federal contra el Hambre, que su primera acción de gobierno, aún sin haber asumido la presidencia, haya sido en ese sentido. Argentina necesita saber que el futuro presidente entiende que la emergencia en materia alimentaria y nutricional constituye una prioridad, prioridad que sin dudas será su mayor desafío. Es importante que Fernández, además de estar absolutamente preocupado por la situación, esté abocado a buscar soluciones y que para hacerlo construya consensos desde la diversidad de criterios. Es un gesto, un primer paso sanador y reconfortante.

El grado de convocatoria del primer encuentro fue realmente impresionante y suficiente para dejar claro cuál será el tema más importante de la agenda en el inicio del próximo gobierno. Es cierto que, como señalan muchos escépticos, hemos visto muchas fotos de mesas con amplias convocatorias que luego fueron un gran fiasco, pero no es justo juzgar a un gobierno que no asumió por los errores del que se está yendo, tan cierto como que el escepticismo que ha envenenado el corazón de los argentinos necesita que rápidamente haya decisiones y que esas decisiones pasen del papel a la acción con medidas concretas.

Los dos primeros objetivos anunciados, serán el acceso universal a la canasta básica de alimentos y la implementación de una tarjeta destinada en principio sólo a madres de niños menores de seis años para compras de alimentos. La tarjeta no permitirá retirar dinero ni comprar bebidas alcohólicas, sólo habilitará la compra de alimentos y está en estudio como circunscribir los alimentos a leche, carnes y verduras, de la mano de sugerencias de nutricionistas y cocineros. Esa misma tarjeta o una herramienta similar podrían luego implementarse para comedores comunitarios. El objetivo es llegar de manera rápida, directa y efectiva a los sectores más necesitados.

Esta medida se complementaría con otras ideas que ya van cobrando forma, como multiplicar la cantidad de productos en oferta en las góndolas, sumar a los productores de economías regionales y populares a esas ofertas y montar en cada ciudad y pueblo mercados para acercar los productores y los consumidores.

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA, que se ha ganado el respeto por su trabajo serio y concienzudo durante tantos años, señala que hay en nuestro país 5 millones más de pobres que en el 2015, cuando Macri asumió su gobierno. Pésimo resultado para un gobierno que había planteado en el arranque de su gestión que quería que lo juzguen por su promesa de “pobreza cero”. El último número oficial conocido es 35,4%, aunque según algunas estimaciones, al cerrar este triste 2019 el porcentaje llegaría a los 37 puntos.

Fernández lanzaría su plan de emergencia contra el hambre en el mes de febrero, un programa que llegará de manera directa a casi 2 millones de personas. El plan será el primero, el más urgente y esperan que tenga un alto impacto, nosotros también esperamos que lo tenga, que el programa de Alberto Fernández de resultado, que llegue a todas las madres con hijos mejores de seis años rápidamente, que sea rápido y efectivo, que los argentinos, que todos los argentinos vuelvan a comer.

Después vendrá el resto, después podemos empezar a discutir si hay que sacar o no los animales de los billetes, cómo hacemos para mejorar el nivel de consumo de los argentinos, si frenamos así o asá la inflación, si sube o baja el dólar, cómo mejoramos la infraestructura en las escuelas, si los jubilados pagan o no los medicamentos, qué hacemos con las rutas nacionales, qué con los ferrocarriles, con la salud y toda la enorme montaña de temas pendientes, de problemas que nos duelen y nos afectan, pero después. Primero es necesario, urgente y prioritario que todos los argentinos tengan un plato de comida, que todos coman.

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