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Pobre mi madre querida

Cierta vez sorprendí a uno de mis hijos observando fijamente un huevo de pato. Al preguntarle por qué lo hacía me respondió que los patitos identifican como mamá al primer ser que ven por más de diez minutos después de haber nacido. Y se ve que mi hijo, cuando chico, tenía espíritu materno.

Creí que se trataba de otra de sus ocurrencias, pero me sorprendí tiempo después al leer que el fenómeno está científicamente comprobado y que se lo conoce como Impronta filial o troquelado.

Gracias a esta conducta que se da en muchas especies animales, el recién nacido permanece cerca del ser vivo que cree su madre y de tal manera se asegura que habrá de ser cuidado y alimentado.

O sea que por la impronta filial, que es un aprendizaje temprano, los animales tendrían más opciones de sobrevivencia. Se trata al parecer de una conducta innata como respuesta a estímulos adquiridos. Por eso un animal recién nacido se identifica con los que le rodean, asume su especie y se fija en sus semejantes para aprender.

Pero lo que más me llamó la atención es que el recién nacido podría seguir a un juguete o a un objeto mecánico si fuera lo primero que viera, aunque el juguete/objeto no le prestara atención.

Pienso que en este último caso y mal que le pese, la cría se va a cagar de hambre y no va a llegar muy lejos a menos que encuentre algún padre sustituto.

También sospecho que esto mismo les pudo haber pasado a muchos jóvenes y no tan jóvenes que al nacer lo primero que vieron fue un celular y desde entonces andan por la vida dependiendo del juguete como si se tratara de la vieja. No la largan ni por joda y se comunican solamente con ella o a través de ella como si no existieran otras cosas en el mundo.

Nos pasa tener que “compartir” una reunión, una mesa o un viaje con personas pegadas al adminículo y aisladas de su entorno a las que no les interesamos nosotros, ni los diálogos personales ni las circunstancias domésticas.

Estas personas olvidaron quizás que el celular es solo una herramienta y pasaron a considerarse objetos de ella como si de ella dependieran su vida y su tiempo.

Y hasta se quieren morir cuando ‘la vieja’ se descompone.

Así que señoras madres, alejen el celular de la cuna para evitar que se las confunda a causa de la impronta.

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