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"Pampa", un apodo que ya no suena raro

En diferentes generaciones siempre hubo un coterráneo representándonos en los distintos estamentos del fútbol argentino. Desde lo que significó el nombre de Juan Carlos Rulli, en la década del '60, consagrándose en el equipo "de José" (Racing campeón intercontinental), podemos venir paso a paso hasta este presente recordando lo que significó Félix Lorenzo Orte, en Banfield; el 'Tanque' Neumann, campeón con Chacarita; Claudio Biaggio haciendo goles en San Lorenzo o 'Colores' Mac Allister, con pasos por Argentinos Juniors, Boca y la Selección Nacional.

A la mayoría de ellos, los compañeros de plantel, tanto como los famosos relatores, transformaron el apodo de ‘Pampa’ en algo más que un sobrenombre, sino que decididamente reemplazó incluso al que figura en su DNI.

Prueba de ello es el caso del ‘Pampa’ Jorge, también consagrado en Racing de Avellaneda, una década después de Rulli, quedando en el recuerdo aquellos cuatro goles que le hizo en septiembre del ‘75 a Independiente, ganando un inolvidable clásico de Avellaneda.

Después tuvo su larga carrera como entrenador, especialmente en el fútbol mexicano donde, hoy, por dar otro ejemplo, la prensa de ese país habla y escribe sobre el ‘Pampa’ Furch (goleador en el Santos Laguna) y no hace mucho tiempo atrás pasó lo mismo con el piquense Mauricio Romero (actualmente integrante del cuerpo técnico de Ferro de Pico).

Y así podemos avanzar década tras década o año tras año, y encontrarnos con algún grato recuerdo que nos enorgullece como pampeanos.

Pero mirando el presente del denominado fútbol grande, que entendemos que abarca las dos principales categorías (Superliga y Nacional), creemos que es inédita la cantidad de jugadores nacidos y criados futbolísticamente en nuestra provincia que hoy se han ganado un lugar en la élite, haciendo que el sentido apodo de ‘Pampa’ se haga mucho más común al oído del hincha, o ya no lleve comillas en las crónicas que se escriben de los partidos de los suplementos deportivos.

Y esta conclusión se da de un simple repaso informal por planteles y cuerpos técnicos de este fútbol grande donde uno acaba de ver compartiendo un gol con la camiseta de Boca a Alexis Mac Allister y Nicolás Capaldo, ya afirmados en los equipos titulares de Alfaro.

Y en el caso de Mac Allister lo meritorio está en que su hermano Kevin comparte plantel xeneize y Francis juega en Argentinos Juniors, club que también está en un destacado presente futbolístico.

Y si de recorrer nombres pampeanos se trata, uno ve a Fernando Evangelista en Aldosivi, Damián Schmidt en Colón o el reciente arribo del realiquense José Mauri a Talleres de Córdoba, luego de un recordado paso por el fútbol italiano.

Joyitas piquenses

Sin ir más lejos en el tiempo, el debut de Julián Palacios en el empate de San Lorenzo en Tucumán, no sólo uno lo vio reflejado en las crónicas pampeanas, sino que apareció en los compactos televisivos, notas en programas como ‘Paso a paso’, lo que marca un comienzo auspicioso en la máxima categoría del fútbol argentino.

Julián es hermano de Matías, que también estuvo entre los concentrados ‘santos’ para el choque con los tucumanos, pero no tuvo la suerte de debutar aunque su nombre ha sido infinitamente ponderado por lo logrado con la ‘10’ de la Selección Nacional Sub-17.

Hablar de los Palacios en la cantera azulgrana es sinónimo de “joyitas”, a tal punto que ambos tienen contratos profesionales y Matías fue “blindado” por la dirigencia de San Lorenzo que lo ha convertido en uno de los jugadores mejores pagos del plantel superior, sin haber debutado todavía en Primera.

A estas dos grandes promesas piquenses vale sumar también lo Latuaro Parisi, que también es parte del mundo de la Superliga con la camiseta de Arsenal, donde ya supo lo que es jugar en ese nivel y hasta gritar goles, donde quedó grabado en el festejo la dedicatoria al club que lo empezó a formar (Pico FBC).

Reconocimientos en los cuerpos técnicos

Este momento que vale destacar también abarca a los que tienen responsabilidades mayores en cuerpos técnicos. De hecho, Luis Zubeldía es un respetadísimo entrenador en Lanús, pero también sembró en otros lugares de fútbol sudamericano, como Ecuador y también tuvo su paso por México.

Pero también está el caso de Pablo Dolcce, que desde su Colonia Barón natal se propuso escribir su propia historia formándose como preparador físico, trabajo que eligió Marcelo Gallardo para que lo acompañe en todo este ciclo exitoso en River Plate.

También nos parece oportuno mencionar al doctor Daniel Martínez, médico de la Selección Mayor en varios mundiales, pero además con un momento significativo como futbolista en Argentinos Juniors, que no pudo extenderse demasiado por una grave lesión en una de sus rodillas que lo obligó a dejar la práctica profesional, pero no su pasión por el fútbol que lo canalizó especializándose en medicina deportiva.

El Nacional tiene lo suyo

Está claro que las divisionales de ascenso no tienen el mismo protagonismo informativo que la Superliga, pero es sabido que el nivel competitivo de un Torneo Nacional o el mismo Federal es muy respetado, generando las denominadas sorpresas que deja en cada edición la Copa Argentina.

Por eso los “pampas” también han poblado esa primera categoría de ascenso, como en el caso de Facundo Agüero, consolidado en la defensa de Instituto de Córdoba.

Joaquín Susvielles, uno de los codiciados atacantes (ahora en Platense); Federico Vasilchik que está tratando de ganarse un lugar en Nueva Chicago; Cristian Canhué, quien ascendió con Alvarado pero también tuvo su paso por Primera cuando en ella estaba Atlético Rafaela. Y sería muy injusto olvidarnos en esta larga mención de Marcos “el Pampa” Gelabert, que ya lleva varias temporadas en San Martín de San Juan, pero antes de eso la ‘rompió’ en Estudiantes de La Plata y el fútbol suizo.

En definitiva, el fútbol pampeano vive un momento único gracias a lo que fecha a fecha consiguen generar estos representantes, algunos con un prolongado presente y otros con un futuro enorme.

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