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Pablo Bontti, un argentino que reside en tierras estadounidenses, cuenta la experiencia

Un turista brasilero fue puesto en aislamiento el último lunes por la noche, tras recorrer gran parte de la Argentina y visitar General Pico, aunque sólo de paso. Su presencia no pasó inadvertida, estableciéndose rápidamente el protocolo policial y de salud que lo mantiene separado de la población.

Pese a que, aparentemente, los estudios resultaron negativos la preocupación de la sociedad toda se hizo aún más evidente. La misma se trasladó a una necesidad consumista que abarrotó supermercados en busca de los bienes básicos para mantenerse distanciados del coronavirus.

Pero previa expansión a la Argentina, el COVID-19 afectó a poblaciones de mayor densidad como la estadounidense. Pablo Bontti es un argentino, nacido en provincia de Buenos Aires, que desde hace algunos años reside en Atlanta, junto a su pareja de acento inglés.

Consultado sobre su percepción de los hechos, explicó: “Mi primera observación yéndome hacia enero, cuando se desata la crisis en Asia, primero en China y después en Corea. Siendo un país totalitario, China no lo pudo contener y se empeora todo”, comenzó.

En este sentido, argumentó que, si aún siguiendo los lineamientos no lo pudieron detener “no hay forma que las democracias occidentales, abiertas y fundadas en los derechos humanos y los derechos del individuo puedan frenarlo”. Inmediatamente, destacó que su postura es sumamente distante a la del americano promedio.

“Ellos no están acostumbrado a una crisis en un país: las guerras de Estados Unidos siempre se han peleado afuera, los problemas también han estado fuera de los límites. Es una gente muy acostumbrada a la estabilidad, totalmente lo contrario a nosotros como argentinos”, comentó.

Resulta llamativo, tanto como al entrevistado el retraso en el desarrollo de medidas preventivas que pudieran repeler el ingreso o tratamiento del coronavirus: “Hace tres semanas atrás fui a un hospital, el más grande de Atlanta y le pregunto a la secretaria de un doctor cómo se preparan para el inconveniente que representaba el coronavirus. La respuesta me sorprendió muchísimo: `No, ese es un problema de China. Acá no tenemos ése inconveniente´”, manifestó.

El presente puso de manifiesto que aquella postura descontracturada y soberbia de los profesionales de la salud, tanto como del Estado americano, era errática. Hasta el momento, más de 1500 casos han sido confirmados, incluyendo a famosos de la actuación como Tom Hanks.

Subsistencia

La prevención, resaltan las autoridades médicas y gubernamentales, es la mejor herramienta para evitar el contagio masivo. Es por tal motivo que se ha recomendado resguardarse en sus domicilios particulares, evitando el contacto directo con otras personas.

“En nuestro caso, ya hace un mes atrás teníamos comprada mercadería para quedarnos en casa, no tener que salir y movernos en caso de una crisis, así que estamos bien. Pero la gente está empezando a preocuparse”, afirmó Bontti adelantándose al avance de la enfermedad en Atlanta.

Sin embargo y al igual que sucede en nuestro país, la falta de empatía, comprensión y solidaridad también se observa en el norte continental: “Veo dos grupos de gente, la que quiere seguir viendo la vida como siempre y un grupo que está tratando de resguardarse, comprando las cosas necesarias. Aún así, todavía veo mucha inconsciencia, recién ahora prestando un poco de atención a esta problemática”, apuntó.

Las políticas que ha asumido el gobierno son similares a las adoptadas en Argentina: “Están animando a la gente a trabajar desde casa con la computadora, evitar el contacto físico, con una distancia personal de unos dos metros, lavarse las manos constantemente, sólo ir al hospital si hay fiebre alta y dificultad para respirar, sino no, para no sobrecargar el hospital”, añadió Bontti.

En este contexto, se le solicita a la población que no entre en pánico, evitando salir a adquirir en grandes cantidades los productos del supermercado que deben ser compartidos entre los ciudadanos. Cabe la posibilidad, además, que el Estado aporte dinero a las familias para que puedan hacer frente al pago de alquileres y otros servicios básicos.

En la faz educativa, los profesores optaron por enseñar virtualmente con una plataforma digital denominada Zoom, brindando la oportunidad a los estudiantes de obtener su alimento en las instituciones. Los alumnos, reciben en sus domicilios las viandas diarias que les corresponderían si asistieran a clases.

Los empleados públicos, en tanto, también se desempeñan desde sus hogares y los supermercados sólo abren sus puertas con horarios reducidos, a fin de atenuar la circulación de clientes. En casos más extremos, los estados de Seattle, California y Massachussets, optaron por establecer toque de queda.

El argentino que respondió a esta entrevista, expuso: “En Atlanta hay reconocidos 150 casos, pero se estima que hay más porque no han podido hacerles las pruebas a todos los que necesitaban y, en muchos casos, se han hecho los estudios pero los están esperando”.

Económicamente, el país ha tomado determinaciones a fin de mantener su sustento. “El gobierno bajó las tasas de interés al 0% para que la economía no se caiga. Estados Unidos es un país que vive de deuda; si la gente se deja de endeudar, se frena el tren. Pretenden que la población acceda a plata barata y siga comprando, te animan a pedir prestado confiando en que se reactive el consumo”, añadió.

De todas maneras, ello se ha detenido por ejemplo en restaurantes, debido a la determinación de realizar las actividades laborales desde los domicilios particulares, aunque “el que tiene un peso lo trata de guardar porque no sabe qué va a pasar mañana”.

Posteriormente, realizó un breve análisis a futuro sobre lo que podrá sucederle al país: “Yo estimo que puede haber una pequeña recesión, bajando la Bolsa a su nivel más bajo desde 1986, cayendo 2000 puntos en un día, cuando estaba por las nubes. El virus agarró a todos un poco inesperadamente”, aseveró.

Falencias

Si bien EE.UU está posicionado como un país primermundista, aún algunas situaciones ponen en duda el desarrollo ante eventualidades como estas: “A un amigo que trabaja en el Aeropuerto Internacional de Atlanta, un lugar de alto riesgo, le agarró fiebre el jueves 12. Se fue a hacer la prueba del coronavirus y aún hoy no tiene los resultados, comentándole que puede ser que se los den el jueves que viene. O sea, una semana para confirmar o no si está infectado, una locura”, exclamó.

Aseguró, en contrapartida, que en Corea se han establecido puestos callejeros donde aquellos que presentan síntomas pueden realizarse los estudios, evitando generar tráfico en los centros de salud. “Luego de seis horas, te envían un mensaje de texto, si el análisis resultare positivo, o te llaman si fuera adverso”, dijo.

Entre otros puntos alarmantes, es que sólo se contaba en la región en que reside Bontti 50 kits para examinar a los posibles infectados. “Ahora lo aumentaron a 100 por día, pero tampoco ello alcanza”, indicó un tanto decepcionado por dicho retraso en las medidas.

A modo de analogía, relató: “Jack Ma, presidente de Alí Baba, que es la empresa más grande de Asia de compras on line, hoy (por ayer) salió en el diario que está donando un millón de kits de prueba de coronavirus al gobierno de Estados Unidos. Así que en ése sentido, muy sorprendido por la falta de planificación. Tuvieron dos meses para prepararse y no lo hicieron. No prepararon a la población con educación ni tampoco a las instituciones médicas para estar listas”, criticó.

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