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Nuevos desafíos y condiciones de época en el funcionamiento de las farmacias

La evolución del rubro farmacéutico en nuestro país muestra, por una parte, una extensa serie de cambios originados en el campo científico y, por otra parte, las diversas formas de circulación y comercialización de los medicamentos.

En General Pico hoy funciona medio centenar de farmacias, cuya dinámica social y comercial registra nuevos desafíos y refleja las condiciones de época en que se desenvuelven.

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Jorge Muñoz, representante de una de las firmas tradicionales del medio, analizó la actualidad del sector durante una entrevista con La Reforma. “Ha cambiado la calidad profesional con la que hoy se atiende al paciente. Hoy la demanda por parte del paciente es más exigente porque está más informado. Hace 15 años o más el médico prescribía y no cabía la opción de que el farmacéutico asesorara al paciente. Hoy este requiere mucha más información que antes sobre lo que adquiere y consume”, sintetizó.

En este nuevo perfil del público que asiste a las farmacias se percibe con claridad la gravitación que ejercen las nuevas tecnologías de la comunicación, la circulación de información a través de las redes sociales y, sobre todo, el recurso de búsqueda que constituye Google, junto “con la influencia de la televisión y una mayor educación, a nivel general, de la gente”, señaló Muñoz.

“La gente quiere saber qué lleva. Entonces el farmacéutico tiene que estar en condiciones de responder”, remarcó. La utilización de nuevos medios y dispositivos da lugar, además, a encuadres que la generación anterior de profesionales de farmacias no tuvo que enfrentar. Una anécdota ilustra la situación: “Una vez, a las tres de la mañana, estaba de turno. Vino una persona y cuando le pregunté qué necesitaba sacó el celular y dijo ‘esto’. Mostraba la imagen de un antibiótico. Cuando le pregunté cuánto quería para el tratamiento me dijo “lo googlée porque tengo una infección urinaria, y vine a buscarlo”.

Ese uso de la información tiene un costado de riesgo porque en algunas personas refuerza conductas de automedicación. “Por supuesto, y es muy preocupante que la gente no entienda que en las redes hay, por un lado, muy buena información y, por otra parte, muy mala información. Conviven y hay que saber distinguirlas. Y nunca pueden llegar a reemplazar la información que brinda la información que puede brindar un profesional farmacéutico o el médico en el consultorio”, advirtió Jorge Muñoz.

Profesionales

Estas nuevas situaciones plantean nuevos desafíos. “El farmacéutico no está valorado, reconocido ni puesto por la sociedad en el lugar en el que debería estar”, afirmó. “Hay varios puntos a considerar. Cuando una persona va a una persona cree que la atiende un farmacéutico, y en Pico, a decir verdad, en la mitad de los intentos que haga no lo va a atender un profesional. Hay empleados y hay farmacéuticos. Y para pedir asesoramiento debería preguntar por estos últimos. Además, el farmacéutico debería estar, porque a veces no está en su lugar”, reprochó.

“Hay que valorar las trayectorias agregó poco después-. En Pico y en muchos otros lugares hay farmacias tradicionales, de muchos años, que quizá no son reconocidas como deben serlo. Y hay farmacias de gente que viene de afuera, de Buenos Aires, San Luis, Córdoba y un cliente al que le diste servicio durante años cambia de lugar, por diferentes razones”, lamentó.

Mercado, opciones y stocks

Hasta hace un par de décadas las farmacias parecían tener disponibilidad de todos o casi todos los medicamentos que se les requerían. En la actualidad la proliferación de presentaciones es tan grande que torna imposible un stock que cubra esa dimensión.

Cambiaron las condiciones de producción y de comercialización. “El mercado de los medicamentos en la Argentina ha crecido en número de presentaciones, ya no de principios activos. Entonces hoy hablamos de 25.000 o 30.000 especialidades medicinales. Hoy una farmacia trabaja, como mucho, con 500. El resto hay que pedirlo según la demanda”, aclaró Muñoz.

La situación requiere entonces que el farmacéutico maneje otras opciones. “No me preocupa que haya tantas presentaciones nuevas. Sí me preocupa que algunas de las presentaciones que aparecen son muy caras y las que tienen publicidad en la televisión son también muy caras, con valores que duplican a otras presentaciones que son idénticas en principios activos y eficacia, pero con un precio mucho menor. Pero muchos pacientes vienen muy influenciados por la televisión y es imposible hacerles entender que van a pagar el doble de lo que podrían pagar por otros productos”, deslindó el farmacéutico piquense.

Obras sociales

Otro factor que incide en la comercialización de los medicamentos es el conglomerado de las obras sociales y, en ese contexto, la capacidad de respuesta que tiene cada una de ellas frente a los vaivenes recurrentes de la economía nacional. “Están las prepagas privadas, está la obra social provincial, que tiene muy buen funcionamiento y ha soportado el vandalismo económico que hemos tenido en los últimos dos años. Es muy difícil tener coberturas con montos fijos si los precios cambian. Y la obra social PAMI ha subsistido a pesar de todo esto como ha podido. La verdad es que no está conforme nadie, ni el paciente, porque tiene que hacer una papelería bárbara; no está conforme el profesional que prescribe, porque consideran que la cápita es baja; y no estamos conformes los prestadores porque nos pagan tarde y en un momento de inflación como este es muy difícil trabajar así”.

“Las obras sociales sindicales explicó luego- tienen una cobertura por descuento y les ha ido bastante bien porque pudieron subsistir también. Se ve que tienen una estructura bastante estable y resistente a los cambios económicos. Ya no es como antes que había obras que desaparecían y aparecían; o había gremios que hacían contratos que después no podían pagar. El hecho de que el Colegio Farmacéutico de La Pampa cuente con profesionales asesores, permite que se llegue a contratos particulares con cada obra social en función de lo que cada una tiene y puede pagar. Eso ha hecho que esos contratos puedan sostenerse”, definió Muñoz.

De turno

En General Pico funcionan 45 farmacias privadas, más algunas que son propiedad de gremios. Medio centenar para una población estimada en 70.000 habitantes. Se considera, dijo Muñoz, que debe haber una farmacia por cada 3000 habitantes.

Además de la abundante oferta, en la ciudad “la gente se queja de la distribución de las farmacias de turno. Sobre este tema se han hecho correcciones y ajustes, y se va mejorando. Antes los turnos los organizaba Salud Pública de la provincia, en la actualidad los hace el Colegio Farmacéutico, para todas las localidades de la provincia”, aclaró Muñoz.

Por último, alertó que “hay farmacias que no están haciendo los turnos en Pico y eso es grave. Si alguien quiere hacer una denuncia de la situación propuso- en el turnero de cada farmacia hay un número telefónico de Salud Pública al que puede recurrir para esos casos. Pueden llamar para manifestar la queja o ir a la policía y hacer una exposición”, indicó.

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