Editoriales | Argentina | Crisis | Desocupación | encuestas

Nuestra verdadera grieta es social

Cortenla con la grieta, no vamos a ningún lado con la grieta. En todo caso ocúpense de la verdadera grieta, que es social, no ideológica. Con las dificultades que tenemos, que sigan ocupándose de discutir estupideces, desde posiciones cerradas y antagónicas, no contribuye a encontrar soluciones a los problemas históricos, serios y estructurales que padecemos hace décadas y que a esta altura y en este contexto, exigen una respuesta urgente y emanada de consensos mayoritarios.

El juego al que juegan no ha hecho más que agravar la situación, año tras año, período tras período, gestión tras gestión. Y no vengan con cuentos, vayan a los números, venimos en picada y lo único que hacen en este estado de crisis es apuntarse con el dedo e intercambiar críticas, recriminarse por lo que hicieron o dejaron de hacer. Y, mientras tanto, mientras alimentan la polarización política, aumenta el número de pobres, se agudiza el hambre, crecen la precarización laboral y la desocupación estructural.

Están abroquelados en sus parcialidades, cada uno convencido que es el dueño absoluto de “La Verdad”, Verdad que constituye un dogma incontrastable, digno de una defensa intransigente, están felices con vivir polarizados, disfrutan de la grieta, porque eso los diferencia, no son lo mismo, no son esos otros que están equivocados. Tener “principios” es compartir la opinión propia, todo lo que provenga de “afuera” es un desacierto, un desatino, que se descalifica utilizando un conjunto de adjetivos propios de cada lado, o bando.

Es lamentable decirlo, pero los más radicalizados, funcionan como un clan, o una secta, no están abiertos al intercambio de ideas, ni al debate, ni a la búsqueda de consensos, no les interesa, no quieren soluciones comunes. Interpretan la realidad priorizando la adhesión a una postura grupal predeterminada y cerrada a escuchar otros argumentos, peor aún, todo lo que no provenga del propio espacio es descalificado de antemano. Hay un liderazgo y un dogma, y eso no se discute, es incuestionable.

Están ciegos, o no les importa que con la grieta no vayamos a ningún lado, siguen fogoneando y fomentando la mirada única. Unos y otros han esgrimido esta conducta, partiendo de la certeza de que es una herramienta que les aporta rédito político, o electoral. El daño social que provoca, o las consecuencias que arrastra, lo contraproducente que resulta, está fuera del eje de discusión. No importa resolver los problemas de los argentinos, no entran en el ángulo del horizonte político desde el que discuten.

A quién le importa que haya cada vez más pobres, que casi la mitad de los argentinos no tenga para vivir dignamente y la tenga que pelear para sobrevivir con changas, con trabajos informales o en negro. A quién le importa que cada vez más niños argentinos no coman todos los días, que no tengan sus necesidades básicas cubiertas. A quién le importa que la mayoría de nuestros jubilados vivan contando las monedas, que hayan trabajado toda la vida para tener que padecer la angustia de depender de otros para llegar a fin de mes. A quién.

Mientras ustedes juegan el juego de ladrarse de un lado a otro de la grieta, mientras se disparan con el relato polarizado, las necesidades de la población siguen creciendo y no se solucionan ni con grietas, ni con sondeos de opinión, ni con marketing electoral, ni con encuestas, ni con insultos por Twitter, ni con fake news. La solución de nuestros problemas requiere política, en todo el sentido de la palabra.

Dejen de teorizar y engrietar desde las torres de sus oficinas enfundados en sus trajes y vestidos caros. Hablamos de hambre, hambre, les suena, uno de los flagelos más antiguos de la humanidad, que en un país como Argentina debería ser inadmisible. No puede ser que el hambre y la desnutrición, que hace 50 años no entraban ni en nuestras estadísticas, hoy sean prácticamente un dato antropológico y sociológico más de nuestra sociedad.

Cortenla con la grieta, si van a hablar de grieta que sea la social, la única que debería ser La Verdad de todos los argentinos sin ninguna distancia ideológica, la única que debería ocuparnos, la que sigue esperando una respuesta urgente emanada del consenso de gente a la que le debería preocupar construir más que su destino electoral personal, el destino de todos los argentinos.

Dejá tu comentario