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"No sabemos cuánto nos va a lastimar"

El país, el mundo, está viviendo una crisis sin precedentes por la pandemia de coronavirus. Y en ese sentido, la vida de cada habitante, el día a día, se ha modificado de forma importante. Los clubes tienen mucho que ver con el desarrollo de la sociedad, están involucrados con fuerza, y en época de cuarentena obligatoria, se adhirieron a la medida cerrando sus puertas a toda actividad deportiva, pero abriéndolas en momentos donde se necesita solidaridad, ofreciendo sus estructuras en un contexto de crisis de salud pública.

En nuestra ciudad, todas las instituciones expusieron públicamente sus intenciones de brindar una mano, y entre ellas se encuentra Pico Rugby Club, que viene habitando desde hace varios años el mapa deportivo de la Unión de Rugby del Oeste de Buenos Aires (UROBA). Esta semana, el presidente de la UAR, Marcelo Rodríguez, envió una carta a la secretaria de Deportes, Inés Arrondo, dejando constancia que todos los clubes de rugby de la Argentina pusieron sus instalaciones a disposición del Estado para ayudar a combatir la pandemia. Y en concordancia con esa medida, en esta región del país la respuesta “fue inmediata”.

“Se armó un grupo de presidentes de clubes de la UROBA donde se está hablando de buscar la forma de colaborar, armando una carta dirigida al comité de crisis donde se expuso que cada una de las instituciones brinda sus instalaciones, y, llegado el caso, la logística y la gente que podría aportar cada club. Todavía es muy temprano para hacer un análisis profundo, sí creo que ya hay un cambio en muchas personas, valorando tareas de entrega, como de toda la gente que trabaja en salud, la gente que nos cuida. Se está valorando mucho más eso, como también surgen voluntarios a toda hora. También será un golpe muy duro desde lo económico, y vamos a necesitar acomodarnos a eso”, señaló Juan José Penna, actual presidente de Pico Rugby Club.

En este contexto de incertidumbre total, Penna agregó que “todo esto traerá un coletazo que con suerte podría finalizar a mediados de año. Haciendo referencia a lo deportivo, calculo que seguramente habrá un torneo reducido en la segunda mitad, no sé realmente. Ojalá suceda así, que estemos todos con el ánimo y las posibilidades de hacerlo porque el futuro inmediato es muy incierto, de ahí que no se sabe nada a ciencia cierta. El deseo es poder superar esta situación y cuando sea el momento, poder rearmar la tropa, juntar a la gente y empezar a entrenar. Pero insisto, todavía esto no empezó, está en una fase inicial y no sabemos cuánto nos va a lastimar”.

“Espero que la abstinencia afectiva nos haga revalorar al otro”

De profesión médico clínico, ‘Juanjo’ está vinculado desde siempre con el rugby, aportando sus conocimientos y ganas en diversas facetas de ese deporte, además de colaborar con diferentes entidades de nuestra ciudad. Consultado por la propagación del COVID-19 y las secuelas que está dejando en la humanidad, destacó que “depende de la profundidad de la herida, esto es tema de conversación de filósofos, varios ya escribieron libros en estos días sobre cómo nos vamos a comportar. Están quienes piensan que esto va a darle más fuerza a la vigilancia, a esa mirada controladora de la que hablaba Foucault, y otros que ponen el acento en el aislamiento que nos está produciendo, en el miedo al otro, el peligro que ofrece siempre el contacto con el otro. Yo quisiera apostar a que la abstinencia de afecto nos haga revalorar el sentimiento, que nos haga reflexionar”.

Finalmente, Penna aseguró que “todavía no llegamos a una crisis importante en lo que refiere al aspecto psicosocial, además de lo físico obviamente. Eso vendrá y habrá diferentes comportamientos, siempre de acuerdo a cuánto nos ha lastimado todo esto. Si nos encuentra en una posición sana, y estamos fuertes para recibir ese cimbronazo, puede dejar un saldo positivo; pero si te agarra flojo, o te pega muy duro, en términos sociales digo, no estoy muy seguro que suceda de la misma manera. Tomando como referencia mi deporte, no será lo mismo aquel chico que regresará al club después de haber estado en su casa, acompañado de su familia y comiendo todos los días, que aquel proveniente de una familia numerosa, donde tal vez ha pasado hambre o tuvo la pérdida de alguien cercano. Esto tiene un final abierto e insisto, espero que la abstinencia afectiva nos haga revalorar al otro y no tenerle miedo. En nuestro club buscaremos explotar de la mayor forma positiva ese reencuentro de los jugadores, remarcar lo que significa ser deportista y lo que implica la entrega, el sacrificio. Lo clubes son el camino y parte de la solución”.

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