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No pretendemos una "revolución", queremos un avión

Peor que soñar con la posibilidad, peor que ilusionarse, peor que abrigar una utopía remota, es haber tenido la posibilidad de disfrutar del sueño y que después te lo saquen. Por eso a los pampeanos del norte de la provincia nos duele tanto no tener al menos un avión de línea que regularmente surque nuestros cielos. Nosotros sabemos de qué se trata, tuvimos avión y nos lo quitaron porque “no era rentable”.

Y no fue la única vez, pasamos por el mismo trámite en distintas ocasiones, la última en 2017. En ese momento, los medios locales informábamos sobre las tratativas que estaban en marcha con tres aerolíneas para operar comercialmente vuelos en la ciudad de General Pico. Las mentadas tratativas no fueron ni siquiera eso, digamos que, a la luz de los resultados, no debieron ser más que charlas informales.

Las notas de aquellos días se ilustraban con el diputado Martín Maquieyra de recorrida por los hangares de Avianca, que ya no opera más en Argentina; Alas del Sur, hoy operada por la empresa de bandera chilena creada por un fondo de inversión estadounidense JetSmart; y Flyest, aerolínea que según su propio sitio web opera desde Aeroparque sólo la ruta Buenos Aires - Santa Fe y Buenos Aires - Sunchales y ni siquiera lo hace de manera cotidiana.

Es casi anecdótico decir qué tipo de aeronaves podrían operar en nuestra cabecera, pero sólo para despuntar la esperanza, vale enumerarlas. Si la calificación de aeropuerto y la enciclopedia libre de Internet no mienten, algunas de las máquinas potenciales que podrían llegar a Pico serían, por ejemplo: los Mc Donnell Douglas MD-11, los Airbus A300, o el Boeing 757 y 767. Claro que, para nosotros, acostumbrados a ver volar sólo pajaritos en la pista del Aeropuerto Internacional, resulta poco creíble la posibilidad de alguna vez ver descender una de estas máquinas sobre el asfalto de la pista de nuestra ciudad. Hay que acotar, además, que las fantasías aeronáuticas de los piquenses son mucho menos demandantes y bastante más humildes.

Aún con menores pretensiones, no hay duda que somos muchos los que queremos recuperar los vuelos regulares que disfrutamos en un rincón no muy lejano de nuestra historia. Todos recordamos los aviones que iban y venían operados por Aerolíneas Argentinas, o más acá en el tiempo, por las desaparecidas LAPA, LAER y por último Sol Líneas Aéreas.

En este tema tampoco hay que perder de vista que no se trata sólo de General Pico, habida cuenta que a no más de 40 minutos, lo que lleva un viaje en taxi en hora pico de Aeroparque al centro de la Capital, hay un collar de localidades del norte provincial que se beneficiarían con vuelos regulares y que esperan con las mismas ansias que los piquenses la recuperación de esta vía de comunicación.

Sabemos de sobra lo que generalmente sucede con ideas como éstas, que, como en este caso, se expresan desde un medio, pero con correspondencia segura en estamentos gubernamentales, empresariales, universitarios, de la salud y, sobre todo, comunales. Lo que suele ocurrir es que las propuestas, si es que alcanzan a tomar la suficiente fuerza como para ser analizadas por alguien, habitualmente son resueltas por una ecuación antecedente, en algún remoto ordenador, con una impronta absolutamente impersonal que concluye con la fórmula consabida de antemano: “la plaza no es rentable”.

Frente a este escenario, quedamos siempre en la línea de partida, indefensos, sin poder apelar siquiera a una estrategia de compensación en la que podamos ofrecer compartir el riesgo que implica asumir el retorno de una línea aérea. “La plaza no es rentable” es la respuesta que nos deja parados del lado de afuera frente a una puerta cerrada.

Y conste que no intentamos responsabilizar a nadie en lo personal con estas líneas. Nombramos al diputado Maquieyra pero sólo porque fue el último que gestionó y en todo caso como otros antes ‘compró’ una revolución que no fue. Dietrich fue uno de los vendedores de espejitos de colores de algo que pomposamente denominaron en ese momento ‘la revolución de los aviones’.

Los piquenses no pedimos demasiado, sólo pretendemos al menos ir y volver volando desde y hacia Buenos Aires, ni siquiera aspiramos a que nuestro destino sea Aeroparque, podríamos conectar con La Plata, no deseamos ninguna “revolución de los aviones”, sólo necesitamos y queremos una línea aérea que desde nuestro aeropuerto nos conecte, al menos, con Buenos Aires. ¿Es mucho pedir?

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