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No podremos con todos

Es dificil decir sin decir, pero diciendo. Y no es, aunque pueda parecer, un juego de palabras, todo lo contrario, es el dilema que atravesamos por estos días todos los que tenemos la obligación de informar, drama que sin duda compartimos con los estamentos oficiales. ¿Cómo explicar, cómo poner en palabras sin alarmar, evitando el pánico que puede ser tan peligroso como la misma pandemia, que impedir que colapse el sistema sanitario es el gran desafío que enfrentamos?

Ese es el punto neurálgico del COVID-19, que la emergencia sanitaria no sobrepase el sistema por falta de recursos. Todos los esfuerzos están destinados a agilizar la reacción del sistema de salud, a resguardar el personal, que es finito y por supuesto, a ampliar en la contigencia, los recursos disponibles. El objetivo es tomar medidas tempranas, todas las posibles, para evitar que nos pasé lo que le pasó a Europa. Si logramos cortar la circulación viral, o morigerarla, tendremos posibilidades de atravesar una curva de casos más plana y podremos enfrentar mejor el virus.

Es difícil de poner en palabras, pero hay que decirlo, para que podamos entender que esta disrupción en nuestra vida, este aislamiento obligatorio que alteró nuestra normalidad social, laboral y económica, tiene un propósito fundamental, y es tratar de atenuar los efectos en el sistema de salud, para garantizar que podamos atender de la mejor manera posible a los muchos infectados que vamos a tener. Si no lo hacemos, los más graves, así como todos aquellos pacientes que presenten otras patologías no relacionadas con el virus pero que requieren cuidados y atención sin demora, estarán afuera.

Suena mal, pero es así. Las cifras mundiales son claras, aproximadamente el 15% de los pacientes enfermos con coronavirus requieren cuidados especiales por complicaciones pulmonares y se van a tener que internar, un 5% en una unidad de cuidados intensivos, y la mitad de ellos va a necesitar un respirador. Si en Argentina se enferman todos juntos, los recursos que tenemos van a ser insuficientes. No podremos con todos a la vez, por eso el aislamiento, por eso la cuarentena, por eso el énfasis y las medidas para tratar de contener la situación.

Estamos todos en el mismo barco, el coronavirus no perdona a nadie y de verdad que, en esto, la actitud responsable y solidaria de cada uno es vital. Tenemos que cuidarnos, pero tenemos que cuidar doblemente a los que nos cuidan, porque cada uno que quede afuera, cada uno que se contagie, implica uno menos para el frente de batalla y en este contexto, es una situación que no nos podemos permitir.

La cantidad de médicos, médicas, enfermeros y enfermeras, el número de camas disponibles para terapia intensiva, los respiradores, son finitos, y explican todas las medidas que ha tomado el Gobierno nacional. Nuestra obligación es acompañar responsablemente lo que se está haciendo.

La gran amenaza del coronavirus es el pico de demanda de atención de complejidad. Si logramos moderarlo, habremos dado un gran paso. No hay datos oficiales actualizados, no están disponibles, pero sí hay algunas referencias elementales que permiten vislumbrar y proyectar un posible escenario frente a la pandemia. Un ejemplo, en nuestro país sumán más de 4 millones los que tienen más de 65 años y todos, por su edad, sin contar las enfermedades de base que puedan afectarlos, constituyen población de riesgo. ¿Hay que explicar que no tendríamos posibilidades de actuar frente a una crisis con dimensiones similares a las de Italia y España?

La situación es grave, estamos en riesgo, esto es una guerra y en la guerra, cada uno tiene una responsabilidad, pero sólo uno tiene que tener el mando. La multiplicidad de criterios o la falta de un rumbo común respecto a las líneas de acción y las prioridades, podría tener consecuencias fatales. Tenemos que actuar como un sistema y los sistemas sólo funcionan como tales cuando son un conjunto organizado de partes marchando como un todo. Los que violan la cuarentena, los que actuán como si nada pasara, como si estas fueran vacaciones, están poniendo en riesgo todos los esfuerzos, nos están poniendo en riesgo a todos.

El coronavirus está entre nosotros, su impacto depende de la responsabilidad individual, cada uno de nosotros puede ayudar a minimizar o maximizar los contagios. Cada uno de nosotros tiene un rol, el éxito del esfuerzo colectivo coordinado es lo único que nos permitirá lograr el margen que necesitamos para aplanar la curva del crecimiento del brote y evitar el contagio masivo, cada uno de nosotros tiene que hacer su aporte para evitar que colapse el sistema sanitario. Ese es el gran desafío para evitar que la emergencia sanitaria sobrepase el sistema por falta de recursos.

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