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No nos relajemos

Este es exactamente el momento en el que los de a pie vamos a tener que cumplir el papel más importante que nos asignaron en esta obra del teatro universal denominada Covid 19. Este es exactamente el momento en el que entramos a escena para hacer nuestra parte en la puesta, en el que custodiar lo que hemos conseguido depende de la conducta personal y la responsabilidad individual. Este es el momento en el que no debemos relajar las precauciones, pero no alcanzan las fuerzas de seguridad para que nos pongan a cada uno un policía que controle si usamos o no tapabocas, si en casa la reunión fue solamente con familiares y no hubo más de 12 o si vinieron también amigos y éramos más de 15. Simple, ahora depende más de nosotros que de las autoridades.

Llegados a esta etapa de la pandemia, las autoridades disponen, pero la responsabilidad para recobrar algo de nuestra antigua normalidad recae en la ciudadanía. Tenemos que reaprender nuestra convivencia, tenemos que incorporar nuevos parámetros, tenemos que saber que, si bien la provincia ha manejado la situación sanitaria de manera excelente, no es la hora de relajarse. Esta es tal vez una de las etapas más complicadas, porque hay que defender el esfuerzo y se nos van desdibujando los límites.

Un recorrido por las calles demuestra cómo lentamente empiezan a aparecer muchos pampeanos que no llevan tapaboca, que no respetan la distancia social, o peor, que comparten un mate como si la pandemia ya no fuera una amenaza latente.

Más allá de los controles vigentes, no hay manera que las fuerzas de seguridad nos controlen a todos, por otra parte, no es posible que tengan que estar vigilándonos como si fuéramos chicos de 2 años. El control depende de nosotros, de nosotros depende que sí y que no, hasta dónde sí y hasta dónde no. Tenemos una libertad administrada que deberíamos tomarnos muy en serio, somos una provincia privilegiada, no tenemos casos, no tuvimos brote, pero esto no terminó.

Llevamos más de dos meses de esfuerzo, un esfuerzo tremendo, hemos sido ejemplares, hemos actuado con responsabilidad, nos quedamos en casa, ejercitamos la paciencia, nos quedamos aun cuando para muchos significó ver que su negocio se desmoronaba o que su trabajo entraba en una zona de peligro, aun cuando no sabíamos cómo íbamos a hacer para vivir, para llegar a fin de mes, para afrontar nuestros compromisos básicos o simplemente para comer y donde algunas actividades siguen cerradas, afrontando la peor crisis de su existencia . Hemos sido pacientes y disciplinados, no podemos tirar por la borda lo que conseguimos, no después de tanto, no ahora.

Esta etapa está en nuestras manos, depende de nosotros, de nuestra conducta y responsabilidad, no metamos la pata, no es el momento de relajarse, no dejemos que tanto esfuerzo quede en nada. Lo que lamentablemente ocurre en otros distritos, sobre todo en Capital Federal y gran Buenos Aires, es el espejo de lo que puede pasar si dejamos que el virus llegue y se expanda. Imaginen no sólo las implicancias en vidas humanas, también piensen en las consecuencias sociales, psicológicas y económicas. Vamos saliendo, pero somos vulnerables, por eso mismo es vital no relajarnos.

Salgan a la calle y miren lo que está pasando, cómo lentamente empiezan a aparecer pequeñas infracciones, mínimas, casi insignificantes. Salgan a la calle y vean como lentamente aumentan las imprudencias: uno no se pone el tapabocas porque le resulta incómodo para la actividad que hace, otro se abraza efusivamente con un amigo porque hace tanto que no se encuentran, que no se saludan que no pueden verse las caras, alguien extiende un mate haciendo un guiño, el otro lo recibe porque total en la provincia el virus no circuló, otro organiza el azadazo del reencuentro, porque ya está, ya fue, estamos recontra podridos y acá no pasa nada, La Pampa está libre, si no pasó hasta ahora ya no va a pasar nada.

Este es el momento, este es exactamente el momento en el que vamos a tener que cumplir el papel más importante que nos asignaron es esta obra del teatro universal denominada Covid 19, es ahora, vamos a tener que reaprender nuestra convivencia, incorporar los parámetros de nuestra nueva normalidad, porque esta parte depende enteramente de nosotros. Es nuestra toda la responsabilidad de defender el esfuerzo, de no dejar que se nos desdibujen los límites. Sólo nosotros podremos hacer que el Covid 19 sea una palabra que quede en el pasado.

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