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El merendero Filipenses entrega viandas para 200 familias de General Pico

La necesidad y el hambre no conocen de aislamiento ni Coronavirus, y es así que muchas familias piquenses necesitan ayuda en este momento crítico que se está atravesando a nivel internacional.

En este contexto de Coronavirus, la solidaridad piquense sigue presente. El matrimonio que tiene el merendero Filipenses, logró conseguir los permisos adecuados para cocinar y entregar viandas a más de 200 grupos familiares pertenecientes a distintos barrios de esta localidad.

Un tiempo atrás, una de sus encargadas, Natalia, en diálogo con este medio aseguró que estaban atravesando un momento crítico porque ni bien comenzó la cuarentena, junto a su marido Sergio tenían mucha dificultad al momento de recibir donaciones ya que todavía no tenían permiso para hacerlo. Afortunadamente con el paso de los días lograron tramitar el permiso certificado por la policía y también el nacional, para realizar sus tareas cotidianas relacionadas al merendero.

Allí, los días lunes, miércoles y sábados a partir de las 15:00, Sergio comienza a cocinar para que unas horas más tarde pueda concurrir un adulto responsable a buscar su plato de comida, del cual pueden alimentarse varias personas.

En este punto, con el incremento de personas solidarias de Pico, lograron recibir algunos alimentos que sirven para elaborar el menú de cada día y de esa manera cubrir una necesidad tan básica como es poder comer.

Es de público conocimiento que muchas personas han tenido que dejar de trabajar, y al contar con trabajos informales o diarios han dejado de tener el sustento que les permitía mantenerse en pie. Por eso, la ayuda social se ha incrementado de manera exponencial, y gracias a personas como Natalia y Sergio la comunidad piquense está ayudando más que nunca.

Por supuesto que cada uno que asiste a buscar su vianda lo debe hacer con las medidas de higiene correspondientes como son un barbijo o tapabocas y guantes. También, Natalia explicó en diálogo con una cronista de este diario, que la policía controla todos los días la actividad allí para comprobar que quienes están en la calle sean personas que van al merendero y vuelvan a sus respectivos hogares.

"Tenemos muchas más personas ahora, también se sumaron adultos mayores, algunos del barrio Molino. Está el caso por ejemplo, de una señora que puede salir ella sola de la casa y que le lleva la vianda a su hija (quien no puede salir) que vive en barrio Ranqueles. Es una señora mayor también", ejemplificó.

Por otro lado, cabe mencionar que Natalia y Sergio están aceptando donaciones de alimentos, su primera necesidad es aceite. Aunque no reciben ropa porque está prohibido realizar ferias donde cada uno pueda buscar lo que necesita. "Llegado el caso de que en algún momento se pueda, las volveremos a hacer", aseguró.

Consultada sobre cómo ve la necesidad en las familias que viven en su barrio, la entrevistada dijo que "está todo muy complicado, y creo que por eso se nos aumentó el tema de las viandas también. Ahora pueden comer de una bandeja toda la familia, entre 4 y 5 personas seguro porque compramos un cucharón que mide la cantidad y es abundante", sostuvo.

La dirección para concurrir a dejar las donaciones (en caso de que se pueda circular) es calle 107 bis entre 104 y 104 bis Nº 220 donde hay un cartel afuera para encontrar más fácil el lugar. Por otro lado, también cuentan con una página de Facebook que es Merendero Filipenses, donde los interesados en donar podrán ponerse en contacto con Natalia o Sergio y de esa manera acordar cómo realizar la entrega de las donaciones.

En otro momento de la entrevista, Natalia habló sobre la utilización de barbijos como medida de seguridad para la elaboración y entrega de la mercadería. "Una clienta de la farmacia me hizo barbijos, así que traje algunos al merendero, y una chica que siempre nos dona, me dijo que apenas consiga un poco de tela nos hace barbijos. A mi también me preocupa el tema de la ropa también, porque hay que tener todas las precauciones en el momento de entregar la vianda", destacó.

"Estamos tomando todos los recaudos posibles, la policía nos dijo que mientras todo esté en orden, ellos no nos van a molestar. Tuvimos que hacer el permiso nacional y un permiso en la policía, para que Sergio pueda salir a buscar las donaciones", mencionó.

El hecho de pensar en los demás de esta manera provoca el replanteamiento de un montón de cosas, porque en una situación complicada como la que se está atravesando, lo positivo es que hay personas que todavía tienen gestos solidarios y no abandonan a quienes la están pasando realmente mal.

Natalia y Sergio son el ejemplo de este tipo de acciones que llevan e impulsan a otras personas a realizar una acción similar y de esa manera contribuir a que en cuarentena se transforme la ansiedad, la angustia o la depresión que pasan algunas personas, en ganas de ayudar a los demás.

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