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Los del medio históricamente, se embroman

¿Y los del medio, esos que se embromen nomás? Los del medio son los que nunca califican para recibir nada, los que se las tienen que arreglar como pueden con lo que tienen, son los que no importa lo que pase, pierden, siempre pierden.

¿Y los del medio, esos que se embromen nomás? Los del medio son los que nunca califican para recibir nada, los que se las tienen que arreglar como pueden con lo que tienen, son los que no importa lo que pase, pierden, siempre pierden. Todos vamos a salir más pobres de la pandemia, de eso no hay ninguna duda, pero de todos, la clase media-media, es la que siente los efectos económicos con mayor virulencia, porque es la que menos ayuda recibió en términos relativos, y la que más se resintió en términos laborales. Tiene poco para aguantar, pero demasiado para ser ayudados por el Estado, por eso, siempre se joden.

La clase media se atomizó. Antes del Covid ya casi la mitad de la población argentina estaba en problemas y la clase media-media engrosaba año a año la franja de la clase media-baja, pero esa tendencia hoy, se fue a la estratósfera. No pudieron aguartar poque no tienen con qué, no había espalda para soportar tanto parate. Están los que vieron caer o desaparecer sus ingresos; los que se reinventaron y tuvieron que cambiar todo porque sus rubros dejaron de funcionar, los que se quedaron sin trabajo; los que tomaron sus ahorros, o sacaron un crédito para ver si podían arrancar con algo que les diera algún ingreso; los que pidieron prestado para intentar emprender. Todos hicieron el esfuerzo y el intento cuando la pandemia los empujó hacia abajo, aunque el derrape fuera inevitable intentaron mantener la línea de flotación.

Ahora bien, de esa franja, quién se acordó. Acordarse de verdad, no de mentirita, no esa de: te facilitamos un crédito si podés demostrar que fuiste a la luna con una nave armada en el galpón de tu casa y volviste habiendo encontrado agua. Acordarse de verdad, no esa de: te vamos a ayudar si vos y tu perro están inscriptos en el Registro de Amos y Mascotas de Connecticut. Acordarse de verdad, no para poder decirlo con cara de fraternal circunspección frente a las cámaras, porque todos sabemos que la informalidad es la norma en nuestro país, que, obligados por las circunstancias de crisis tras crisis, la inmensa mayoría está en negro, vive en negro y subsiste en negro. Entonces, si todos lo sabemos, no está buena la misantropía inhumana de hacer como sí, para no hacer nada.

Hace un tiempo, el director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (UCA), Agustín Salvia, decía que hay una reducción y un empobrecimiento de la clase media, y que esta pandemia no sólo golpeó fuertemente desde lo económico a la clase media, sino que, además, les bloqueó un proyecto de vida, con las consecuencias sociales y psicológicas que eso conlleva. Salvia explicaba que Argentina no crece desde 2012 y que viene experimentando un shock de movilidad social descendente que se aceleró en los últimos tres años. “El Covid fue un golpe más; las clases media-altas tienen activos para protegerse, no sólo en lo económico; el resto es más vulnerable al proceso de descenso social”.

¿Qué hacen, cómo hacen? De verdad que ya no dan más. Se morfaron los ahorros que tenían, si es que tenían, tienen menos trabajo o menos ingresos, no pueden recurrir a familiares o amigos porque todos están igual o peor, tomar un crédito es endeudarse para endeudarse, porque nada les garantiza qué pasará en los próximos meses, ya recortaron gastos, seleccionaron qué pagar y que no, priorizaron solo lo esencial y aún así, siguen juntado deudas, están en una situación crítica y no les tocó, ni les toca nada, para ellos no hay IFE, ATP, ni ninguna ayuda social.

Y todavía aguantan, con los dientes apretados, con la bronca contenida, con algún escarceo esporádico y nada más. Pero, hasta cuándo, cuánto tiempo más, considerando que ya las crisis anteriores los habían empobrecido, los habían tirado para abajo, cuánto más podrán soportar resignadamente los que todavía siguen aguantando.

Ojalá pronto alcancemos la tan ansiada “nueva normalidad”, ojalá la otra orilla no quede tan lejos, porque la situación de caída de la clase media-media se agrava día a día, ya les resulta inviable sostener con el bolsillo y la espalda los efectos de la pandemia y las restricciones y mucho más, aguantar con la cabeza que, por ser del medio, nunca califican, históricamente son los que se embroman.

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