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Llega Nodio, el "Gran Hermano"

¿Necesitamos que nos protejan? ¿Qué nos protejan de las opiniones, las expresiones, las fake news y del periodismo? ¿Somos incapaces de discernir y por eso alguien debe decidir por nosotros, explicarnos lo que está bien y lo que está mal? ¿Somos incompetentes para entender, juzgar, apreciar y distinguir y por eso necesitamos que un organismo del Estado nos indique qué es lo que debemos pensar, qué es lo mejor y qué lo peor, en qué debemos creer, de qué debemos sospechar? ¿Precisamos de papá Estado indicándonos qué opinar?

Nodio se llama el observatorio oficial que controlará de ahora en más las noticias de los medios, el organismo oficial que trabajará en la “detección, verificación, identificación y desarticulación” de noticias que consideren “maliciosas”. La iniciativa fue presentada por la titular de la Defensoría del Público, que paradójicamente está a cargo de la periodista Miriam Lewin, quien destacó en el lanzamiento que “el discurso del odio, la desinformación y las noticias maliciosas promueven la polarización social y la violencia colectiva, avasallan el derecho a estar informado, degradan el debate público y amenazan la democracia”.

Casualmente lo contrario, estimada Miriam, la democracia se ve amenazada cuando alguien se cree con derecho superlativo sobre la libertad de opinión y expresión, que casualmente Miriam, son derechos fundamentales e inalienables de las personas y por ende, componentes indispensables de la institucionalidad democrática.

Miriam asegura que "en un tiempo de aislamiento, en el que medios y redes son nuestra ventana al mundo, la difusión de mensajes favorables a la dictadura cívico militar, misóginos, sexistas, racistas, xenófobos, homofóbicos intoxican el debate democrático y refuerzan opiniones que promueven la polarización, cancelan la diversidad y pueden conducir, incluso, a la violencia física". Es por eso que nos van a proteger, detectando, verificando, identificando y desarticulando noticias maliciosas porque nosotros, tal vez producto del “tiempo de aislamiento” nos hemos vuelto incapaces de comprender, juzgar y discernir.

El gobierno y Miriam también deberían explicarnos cuál sería a partir de ahora la función de la Defensoría del Público, que bregaba por garantizar la pluralidad de voces y la libertad de todas las opiniones y que a partir de la creación de Nodio deberá también garantizar la detección, verificación, identificación y desarticulación, palabrita complicada de explicar en un contexto democrático esta última, de noticias maliciosas…¿La Defensoría va a garantizar la pluralidad y la libertad o va a restringir y calificar qué es verdadero y qué es falso, qué debemos decir y qué no, qué debemos tomar y qué decartar? Un poco incoherente y discordante, además de bastante disparatado a la hora de coordinar.

Una más, ¿cómo van desarrollar la mentada detección, verificación, identificación y desarticulación en redes sociales? ¿No atrasan? Desconocer que hoy, precisamente a través de las redes sociales y gracias a la tecnología, somos todos productores de contenidos, que todos tenemos audiencias, que todos circulamos, promovemos y gestamos noticias, es haberse estacionado en la era predigital, no entender la innovación tecnológica, desconocer dónde estamos y hacia dónde vamos.

Lo cierto es qué de ahora en adelante, Nodio será nuestro “Gran Hermano”, el ojo que todo lo observa, que todo lo ve, que todo lo califica y por sobre todo, Nodio será quien decida la veracidad y la calidad de lo que ápublicamos. Nodio dictaminará qué es verdadero y qué es falso, porque “construir con falsedades noticias que apelan a la emocionalidad y fortalecen prejuicios que fomentan la intolerancia es poner en riesgo la convivencia democrática”, como explica Lewin.

La convivencia democrática Miriam, se pone en riesgo cuando desde el Estado se insulta la inteligencia de los ciudadanos, cuando creen que nos tienen que proteger de las ideas, de los que piensan diferente, de los que descalifican, de los que argumentan distinto o los que falsean o los que producen mensajes misóginos, sexistas, racistas, xenófobos, homofóbicos. Muy por el contrario a lo que expresa Miriam, esos mensajes no intoxican el debate democrático, el autoritarismo si; la vigilancia y el control, si; las barreras, las restricciones y la coerción a la libertad de expresión si.

No necesitamos que nos protejan de las opiniones, ni de las fake, ni del periodismo. Sólo nos gustaría sentirnos a resguardo de los que creen que somos incompetentes para juzgar por nuestros propios medios e incapaces de discernir. Sólo necesitamos que nos protejan de los que nos quieren proteger.

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