Editoriales | violencia de género

La violencia de género es una emergencia

Argentina se debate entre muchas emergencias y todas urgen. Está claro que hay que priorizar y que no se puede atender todo al mismo tiempo, tan claro como el hecho de que, dentro de lo prioritario, la lista tiene que atender primero las situaciones en las que lo que está en juego es la vida. En ese sentido, no hay dudas que la violencia de género es una de esas situaciones en la que es apremiante actuar.

La Pampa se ha sacudido en los últimos años por muchos hechos aberrantes de esta naturaleza, los femicidios y la violencia de género atraviesan nuestra cotidianeidad. Nadia es el último caso que ha conmocionado nuestra provincia, Nadia que aún hoy lucha día a día por su vida, es el último nombre que recorre nuestras calles alzado en miles de carteles pidiendo Justicia, así, con mayúsculas. Nadia y las Nadias de cada provincia nos recuerdan que necesitamos propuestas urgentes y que en Argentina la violencia de género es una emergencia.

Las cifras no son cifras, son mujeres. Y esos números que hablan, dicen que todos los días tenemos una menos por el solo hecho de ser mujer, así de contundente, así de concreto: no pasa un solo día en nuestro país sin que maten una mujer. Agudiza la perentoriedad de esta problemática, el hecho de que no es nueva, que atraviesa todos los niveles sociales, está presente en cada rincón y no encuentra una respuesta acorde del Estado.

La contracara es que nunca como ahora se logró poner este tema en la centralidad del debate público y político, y esa centralidad es gracias a los movimientos de mujeres que inundaron las calles y las plazas del país. La toma de conciencia social lleva el sello del esfuerzo colectivo, pero es insuficiente, a la toma de conciencia hay que dotarla de herramientas institucionales para combatir la problemática, porque sin políticas públicas no va a ser posible la prevención, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres.

Algunas provincias impulsaron y aprobaron la emergencia social en esta materia, pero necesitamos una norma genérica, sólo una ley nacional puede dotar de una respuesta urgente en todo el territorio. Sólo con la mano del Estado, sólo si el Gobierno nacional se pone a la cabeza de la lucha destinando los recursos necesarios, vamos a empezar a transitar la senda correcta. La triste cotidianeidad demuestra que no alcanza con declaraciones en los medios, con homenajes en las redes sociales, con marchar con carteles clamando justicia, necesitamos otra cosa, necesitamos políticas públicas concretas y urgentes.

Todos queremos que el ‘Ni una menos’ deje de ser una consigna marcada a fuego en la conciencia de la sociedad argentina a lo largo y ancho del país como respuesta masiva y espontánea frente al horror de los femicidios. Todos queremos que el ‘Ni una menos’ deje de repetirse con cada caso que nos conmociona, con cada vida interrumpida para siempre por la violencia machista. No queremos tener que enarbolar más carteles con más nombres, no queremos salir a las calles a pedir Justicia, cuando la pedimos ya es tarde, queremos más recursos para prevenir, asistir y erradicar la violencia de género, eso queremos, eso necesitamos y es ya, porque mañana habrá otra Nadia en las plazas de Argentina.

Los 4 años del macrismo fueron desastrosos también en este aspecto, desfinanciaron y sub ejecutaron programas que ya estaban en marcha, no concretaron nada de lo que estaba escrito y planificado. Tenían las herramientas, pero no las usaron. Sólo había que implementar lo que estaba escrito: capacitación a través de organismos municipales y provinciales de unidades especializadas en violencia en el primer nivel de atención, construcción de centros de día y refugios para las víctimas, puesta en marcha de un programa de promotoras territoriales de género para detectar e intervenir en zonas de alta vulnerabilidad social, puesta en marcha de un plan de alerta temprana coordinado con fuerzas de seguridad y un programa de independencia económica y habitacional para quienes sufran violencia, entre otras iniciativas.No es posible hablar de prevención, asistencia y erradicación de la violencia de género sin la asignación de recursos y mientras no haya recursos para prevenir y asistir, el ‘Ni una menos’ y la cara de todas las Nadias del país, seguirán siendo carteles enarbolados en las calles como una muestra de que otra vez llegamos tarde.

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