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La única verdad es que la Patagonia arde

La Patagonia arde consumida por el fuego, las llamas de la intencionalidad, junto con las de la imprevisión, engulleron más de 40.000 hectáreas en lo que va del 2021, y 1.151.931 durante el 2020, según el informe oficial del Servicio Nacional del Fuego. Calentamiento global, e imprudencia humana, son signadas como las causas del desastre. Tanto el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié, como su vice, Sergio Federovisky conocen las causas, las recitan una y otra vez, explican, fundamentan y aclaran con solvencia, el problema es que actúan como si las ignoraran.

A la hora de explicar las causas de generación de incendios, enumeran los factores climáticos, como la falta de precipitaciones, las temperaturas elevadas y el bajo porcentaje de humedad, que ayudan a que el fuego se propague. También señalan que el 95% de los incendios forestales son producidos por causas antrópicas, es decir, por intervenciones humanas, muchas veces producto de la impericia, y otras tantas, con total intencionalidad.

Aunque parezca increíble, aunque la vieja cantinela de culpar al anterior atrasa, siguen usándola como caballito de batalla a la hora de tapar la responsabilidad propia con el pasado. Federovisky apuntó a la gestión anterior para justificar la impericia en el combate de los incendios en la Comarca Andina. Explicó en una nota en un medio nacional, que recién habían asumido el Sistema Nacional de Manejo del Fuego en agosto y que lo habían encontrado “completamente devastado y desfinanciado”. Con eso atajó la culpa y luego detalló lo que hicieron, asegurando que están “equipando a velocidad récord y con una herencia de gran desinversión en el área”.

Federovisky reconoce que “es cierto que la partida del Presupuesto del año pasado es de 282 millones de pesos, es casi la mitad a la correspondiente al año anterior, pero hubo un cambio en el Plan de Manejo del Fuego que es revolucionario y será determinante hacia adelante”. A confesión de partes… “Revolucionario” y “determinante”, pero para adelante, ¿y ahora, que hacemos con el ahora? El Estado está para prevenir y una vez que ocurrió, para responder con la mayor celeridad posible frente al fenómeno.

A 15 meses de haber asumido, decir que encontraron el Sistema Nacional de Manejo de Fuego devastado y desfinanciado, y que los incendios son producto de la intencionalidad, es simplista. No alcanza, no es suficiente y como sociedad tenemos la obligación de decir que no es suficiente, que culpar a los anteriores mientras el fuego devora bosques, carboniza animales, engulle casas, destruye el trabajo de toda una vida de cientos de familias y cobra víctimas, culpar a los anteriores es insuficiente y hasta irreverente.

Tan irreverente como lo son los referentes de los espacios opositores que aprovechan circunstancias desgraciadas como éstas para intentar algún posicionamiento político, dos minutos de aire o tres renglones en la prensa escrita. Son impresentables, mucho más aquellos que cuando estuvieron no hicieron nada. Deberían tener cuando menos la inteligencia y el buen tino de callarse la boca, no les quita responsabilidad por lo que no hicieron, pero algo es algo.

Los datos aportados por María Marta Di Paola, de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), son lamentables. Demuestran que el Servicio Nacional de Manejo del Fuego además de desfinanciado ha sido sistemáticamente sub-ejecutado. En términos reales, aunque el año pasado se quemaron más de un millón de hectáreas y se destinaron 727 millones de pesos, se ejecutó sólo un 54%, unos 396 millones. Con lo cuál, los dichos del viceministro quedan sin ningún sustento, no es que no había presupuesto, es que no lo usaron.

Estamos trabajando; una de las inversiones que vamos a hacer es; no podemos combatir la sequía; no depende de nosotros que llueva; el problema no se resuelve con una medida sino con un abordaje integral; inciden factores climáticos, económicos y productivos; no estamos llegando tarde; este fenómeno creció y se agudizó en los últimos años por el cambio climático; hay que adecuar la normativa, bla, bla, bla, bla, bla. Hace 15 meses que asumieron el gobierno y la Patagonia arde. Esa es la única verdad, que la Patagonia arde, se quema, se carboniza, se calcina, se incendia.

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