Editoriales | José Alperovich

La sociedad espera una posición ejemplar

La denuncia de la sobrina contra el exgobernador tucumano y actual senador nacional José Alperovich por abuso sexual no puede pasar inadvertida, la dirigencia política no debe ahogar este hecho de gravedad en la montaña de los sucesos que simplemente pasan y pierden fuerza en la opinión pública.

La denuncia obliga a la Justicia a investigar a fondo y a la política a adoptar una posición ejemplar.

Un buen síntoma es que, tras la acusación, la senadora Silvia Elías de Pérez, solicitó rápidamente al Senado de la Nación que se aplique el protocolo de violencia de género y con idéntica celeridad, el presidente provisional de la Cámara Alta, Federico Pinedo, ordenó poner en marcha la norma para proteger y asistir a la sobrina del legislador, que trabaja en el Senado de la Nación. La resolución establece “dejar sin efecto la asignación de tareas vigente” de la denunciante y afectar a la “secretaría Parlamentaria”.

La Justicia tiene que investigar, pero la política también debe actuar, y hacerlo implica evitar cualquier tipo de especulación. En este tipo de denuncias hay que impedir todo lo que entorpezca o tiña de sospechas la postura de la Cámara que el acusado integra. Para expresarlo con toda claridad, no estamos en tiempos de actuar en forma corporativa, hemos madurado y avanzado socialmente lo suficiente, como para no tolerar este tipo de acciones que pudieron dar resultados en otras épocas.

Alperovich tiene todo el derecho a defenderse, de hecho, negó las denuncias, dice tener testigos de su inocencia y pidió licencia en el Senado para “dedicar” su “esfuerzo y tiempo” a “desbaratar la infamia”, por considerarse una “víctima de denuncias promovidas” en su contra. Por su parte las instituciones y sobre todo el Congreso, no pueden desatender la gravedad de los actos que se le imputan.

José Alperovich ha sido históricamente un caudillo, está acostumbrado a detentar poder, dominar e imponer. Tuvo a Tucumán bajo su puño durante tres mandatos, 12 años en los que literalmente, manejó los hilos de todos los estamentos y las instituciones. Hace seis meses intentó la reelección pero las urnas no lo acompañaron. Hoy es senador con mandato hasta el 2021, hasta esa fecha está blindado por los fueros parlamentarios. Eso hace que, si la Justicia lo declara culpable, corresponda a sus pares la decisión de desaforarlo.

Pero hay más: su pasado. No es la primera vez que el senador queda envuelto en un escándalo sexual. Siendo gobernador se lo vinculó románticamente con una joven que había participado en Gran Hermano. Mucho más cerca, en plena campaña como candidato a gobernador, acosó públicamente y en vivo a una periodista tucumana que lo entrevistaba junto a un colega. Carolina Servetto, de la señal televisiva La Gaceta, tuvo que soportar que expresara frases como: “Esta chica me encanta, es el perfil que a mí me gusta”, al inicio del diálogo televisivo y que dijera abiertamente que si no asumía la gobernación se iría a “pasear a Miami“ con sus nietos y podría “mirar más tranquilo a esta preciosura”, en alusión a la periodista.

Pese a que la denuncia por violación contra el legislador ya fue presentada en los tribunales de Tucumán y en la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres en Buenos Aires, el arco político de esa provincia no hizo casi ninguna manifestación al respecto, no han abierto la boca ni siquiera para decir que esperan que la justicia investigue y llegue a la verdad. No habló el gobernador Manzur, máxima figura política del territorio, que además fue funcionario de Alperovich, ni el PJ. Y el silencio, que habitualmente es muy buen consejero, en este caso es inapropiado y desacertado.

El abogado tucumano Gustavo Morales anticipó que por cuarta vez pedirá la remoción de Alperovich, en este caso por “inhabilidad moral”. Al anticipar la solicitud, el letrado dijo que “si Alperovich no tuviera nada que ver, él mismo debería pedir su desafuero”. En la misma línea se expresaron varios más, como el diputado Leonardo Grosso, la diputada Victoria Donda, y la Comisión Banca de la Mujer, que preside Norma Durango, que reclamó a la Justicia que aborde el caso “con celeridad” y de manera personal le pidió al legislador que dé un paso al costado mientras la Justicia investiga, antes del pedido de licencia de Alperovich.

Hasta acá, el Senado aprobó por mayoría la solicitud de licencia del legislador, con lo cual la Justicia puede investigarlo, citarlo a declarar y hasta condenarlo, pero, en caso de que un juez pidiera su encarcelamiento, la Cámara deberá sesionar para avalar su desafuero a través de una votación por mayoría simple. Si llega ese momento, la política tiene frente a sí una dura prueba, debe demostrar que ha avanzado tanto como la sociedad y está obligada a adoptar una posición ejemplar, no hacerlo colocaría a nuestros representantes en una posición muy incómoda de cara a nosotros, sus representados, porque como sociedad ya no toleramos las medias tintas.

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