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La seguridad no admite improvisación

Aunque nosotros vivamos en una provincia en la que conservamos la calma y la paz de los lugares pequeños, alteradas a veces por algún sobresalto aislado, no podemos dejar de observar que en materia de seguridad, la ausencia de una política integral, es preocupante. Salvo que Sabina Frederic nos diga, como Alberto, que tiene un plan pero que prefiere no decirlo, o que no le interesa tener un plan y entonces directamente, estamos fritos.

Por ahí, la distancia con Capital. Santa Fe y provincia de Buenos Aires, los dos distritos más grandes y problemáticos del país en esa y cualquier otra materia, nos nubla la vista y no alcanzamos a avizorar desde acá, las políticas que se están implementando en esta gestión. Es una posibilidad que no podamos ponderar de manera fidedigna lo que está ocurriendo, aun así, no es un secreto para nadie que la mala relación entre la Ministra de Seguridad de Nación y su par de la provincia, Sergio Berni, ocupa más tiempo mediático que las proyecciones políticas y estratégicas de su ministerio, y tampoco lo es que los ciudadanos están muy preocupados por su seguridad y no ven resultados.

La verdad es que a Frederic le sobran los pergaminos y por eso mismo todo indicaba antes de su asunción, que iba a propiciar un cambio profundo en la cartera, sobre todo considerando su perfil académico, su experiencia práctica y su vasta participación en grupos de estudios de políticas públicas de seguridad. Frederic es antropóloga de la UBA, tiene un doctorado en Holanda y un posdoctorado en Francia que versó sobre el plan de trabajo “Profesionalización policial y violencia”. Sorprende que pese a su gran calificación, se enganche en improcedentes cruces mediáticos con Berni, o que no haya a esta altura y en este contexto, esbozado públicamente los ejes de su gestión.

Se podría decir que lo que abunda respecto a los ejes estratégicos, es un gran silencio.Apenas alguna medida que no parece formar parte de un conjunto lógico, para emparchar alguna situación. Pero nada que indique una planificación técnica, con definiciones políticas de peso que además permitan un trabajo global y coordinado con cada uno de los distritos del país. Hubo reuniones con los ministros provinciales allá por enero y febrero. De hecho Di Nápoli participó de uno de los encuentros en los que hablaron sobre “la lucha contra el narcotráfico, cuestiones operativas y la coordinación del trabajo en conjunto con las fuerzas federales en la provincia”, según publicaron en ese momento. También analizaron el tema del manejo del fuego, porque estábamos en la época de incendios y por ende, de mayor alerta en ese tema en nuestra provincia.

Los anuncios por esos días eran que Frederic iba a recorrer las provincias para “ir viendo las realidades”. La pandemia malogró esa posibilidad, el enigma es si también frustró los ejes de la gestión de la ministra. ¿Tendremos que esperar que el Covid-19 sea historia para que la funcionaria pueda visitar con su equipo de trabajo cada uno de los territorios y de ahí ir “viendo las realidades”, para después ponerse a trabajar y definir los ejes de su gestión?

No hay que mirar demasiado para advertir que producto de la situación atípica que estamos viviendo, si bien en un primer momento se amesetó la delincuencia y la conflictividad, estamos ahora entrando en un período de franco aumento. Los niveles crecen con una intensidad alarmante y frente a esto, las únicas respuestas han sido las caricaturescas intervenciones del ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, que resultan muy entretenidas, pero que sólo constituyen una sobreactuación, un show montado para los medios que muy poco tiene que ver con la función que le corresponde desempeñar. Eso sin entrar a analizar más profundo, lo que implicaría conceptuar sus “puestas en escena” desde lo simbólico y también desde lo legítimo o ilegítimo que resulta que quien tiene el deber de controlar y gestionar las fuerzas de seguridad, se convierta en un oficial más, un par, en lugar de cumplir el rol político que le confiere su función.

Dejando de lado el montaje y la parodia de Berni, la seguridad requiere la articulación y coordinación entre Nación y las Provincias, y no hay pandemia que justifique la ausencia de una política integral, con objetivos claros e instancias de monitoreo y evaluación permanente. La seguridad necesita más planificación y menos grotesco mediático.

La seguridad no admite improvisación, no admite malas prácticas, no admite desinteligencias ni desatenciones, porque en cada acto y en cada gesto, está en juego la vida de las personas. Que los pampeanos vivamos en una provincia en la que mayormente reina la calma, no nos inmuniza, ni personal, ni colectivamente, y además, estamos preocupados por todos los argentinos y tenemos razones para estarlo.

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